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Vuelve el hombre
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Miriam González

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Vuelve el hombre

La reivindicación de la masculinidad tiene, cómo no, importantísimas consecuencias para las mujeres. En ese mundo de hombres ‘proveedores’, las mujeres se dedican al cuidado de los hijos

Foto: Un hombre. (iStock)
Un hombre. (iStock)

En Estados Unidos hay una nueva corriente político-social: la reivindicación de la masculinidad. En la Fox hablan abiertamente de ello. Y en la Convención Nacional Conservadora, el senador de Misuri Josh Hawley le dedicó un discurso entero. Si no tienen a Hawley localizado políticamente, localícenlo, porque en el futuro van a oír hablar de él sin duda: es una especie de Trump, pero en joven y listo. Toda una promesa en el Partido Republicano. Si Trump no se presenta a las elecciones de 2024 (y lo más probable ahora mismo es que se presente y que, además, gane), Hawley será uno de los que tienen mejores opciones a ser candidato a presidente. Una figura ascendente.

La argumentación es la siguiente: los hombres cada vez se casan menos, tienen menos hijos, están más deprimidos, se suicidan más y muchos pasan su tiempo dedicados a los videojuegos y la pornografía. Eso ocurre porque la sociedad ha demonizado las cualidades tradicionales de los hombres: la asertividad, la competitividad, el valor y la agresividad. Hay que recuperar esos valores en la educación de los niños y así hacer que los hombres vuelvan a tomar la responsabilidad de sus trabajos, de sus vidas y de sus familias. Vuelve el hombre.

Es una manera de conseguir que votos de trabajadores que antes de Trump eran de izquierdas ahora sigan siendo de derechas

Los conservadores americanos tienen una clara motivación política para defender este discurso: movilizar al electorado masculino de clase baja/media-baja que o no tiene trabajo o sufre precariedad laboral y cuyo descontento con el sistema político sigue en alza. Es una manera de conseguir que votos de trabajadores que antes de Trump eran de izquierdas ahora sigan siendo de derechas. Para conseguir esos votos en 2016, Trump echó la culpa de todo a los emigrantes y propuso construir el muro. Pero las políticas antiemigrantes de Trump no mejoraron las cosas. Así que ahora hay que echar la culpa a otros. Y qué mejor que echársela a algo etéreo y que ni siquiera requiere construir un muro: la feminización de la sociedad.

Los republicanos enlazan esa feminización con la crisis del sector industrial, y en particular la pérdida de más de 16 millones de trabajos de manufactura ‘masculinos’ como consecuencia de la globalización. Arguyen que la crisis de masculinidad surge por la merma de masa industrial estadounidense y la dependencia de productos manufacturados baratos de China a raíz de la entrada de China en la OMC. Así es como ligan la reivindicación de la masculinidad con el proteccionismo comercial y la guerra comercial con China, convirtiendo esa reivindicación en un acto patriótico.

Foto: Foto: iStock. Opinión

Por debajo de todo ello subyace una pirueta de ideología política. Tradicionalmente, tanto en América como en todo el mundo, los conservadores se centraban en el individuo, mientras que la izquierda defendía lo colectivo. Pero ahora ocurre justo lo contrario: los demócratas defienden la identidad individual, sobre todo de género, mientras que los conservadores se amparan en la ‘colectividad’ masculina. Ello ocurre a la par que los demócratas se convierten en el partido de las clases pudientes y con educación universitaria, mientras que los republicanos conservadores conquistan el voto de la clase trabajadora sin educación superior. Una vuelta casi total de las tornas.

En esa reivindicación de la masculinidad, los políticos conservadores no están solos. Importantes magnates de Silicon Valley, un lugar controlado por hombres alfa, también flirtean con esta ideología. Son hombres de los que depende el que Estados Unidos pueda seguir manteniendo su preeminencia mundial en el futuro. Y no me refiero a los magnates de la tecnología, que son los magnates herbívoros. Si no a los de las finanzas que están detrás de las tecnológicas. Hombres tan seguros de sí mismos que hasta miran por encima del hombro a los políticos más poderosos del mundo. Ultracarnívoros que operan en la sombra.

En ese mundo de hombres ‘proveedores’, ellos se ocupan de conseguir el dinero mientras las mujeres se dedican al cuidado de los hijos

La reivindicación de la masculinidad tiene, cómo no, importantísimas consecuencias para las mujeres. En ese mundo de hombres ‘proveedores’ de sus familias, ellos se ocupan de conseguir el dinero mientras las mujeres se dedican al cuidado de los hijos. La propia esposa de Hawley, una prestigiosa abogada, se vanagloria de haber dejado su trabajo para dedicarse a su familia. Critican abiertamente que haya más mujeres que hombres en las universidades. Y en círculos de Silicon Valley algunos hablan de que las mujeres necesitan más tiempo con los hijos que los hombres para establecer ‘el vínculo’ (‘bonding’) con ellos.

¿Están ustedes pensando que esta corriente ideológica solo es de Estados Unidos? Eso mismo pensamos cuando surgió allí el movimiento antiemigración, o el ultraconservadurismo, o el del lenguaje agenérico o la autoidentidad de género, que luego se han extendido por todo Occidente. Al final, todo llega Europa y a España. Solo es cuestión de tiempo.

En Estados Unidos hay una nueva corriente político-social: la reivindicación de la masculinidad. En la Fox hablan abiertamente de ello. Y en la Convención Nacional Conservadora, el senador de Misuri Josh Hawley le dedicó un discurso entero. Si no tienen a Hawley localizado políticamente, localícenlo, porque en el futuro van a oír hablar de él sin duda: es una especie de Trump, pero en joven y listo. Toda una promesa en el Partido Republicano. Si Trump no se presenta a las elecciones de 2024 (y lo más probable ahora mismo es que se presente y que, además, gane), Hawley será uno de los que tienen mejores opciones a ser candidato a presidente. Una figura ascendente.

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