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Ni ven las líneas rojas
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Miriam González

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Ni ven las líneas rojas

Ya está mal que el Gobierno y la oposición traspasen las líneas rojas. Pero es que ni siquiera parecen saber dónde están esas líneas

Foto: Begoña Gómez. (Europa Press)
Begoña Gómez. (Europa Press)
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Lo que más desconcierta en la investigación sobre la posible malversación relacionada con la esposa del presidente del Gobierno es que los primeros correos en los que se destapa que una funcionaria le ayudaba en su actividad profesional privada los reveló su propio equipo jurídico.

Se puede cuestionar si el comportamiento de Begoña Gómez es constitutivo de delito o no. Como también se puede cuestionar si el juez instructor (que ya tiene en su haber un interrogatorio lamentable al ministro de Justicia) está actuando correctamente o no. Pero de lo que no hay duda es de que la esposa del presidente (y presumiblemente también él) consideran apropiado que una funcionaria le ayude en su actividad profesional privada al menos de manera puntual. Porque si no, su equipo no hubiera presentado esos correos. ‘Un favor’ lo ha llamado la esposa del presidente. ¡Un favor!. Como si fuese normal ir pidiendo favores para tu ámbito profesional privado a una persona con la que tienes una relación de poder, como es una funcionaria puesta a tu disposición.

Ese no es el único ‘favor’ que conocemos. Hace un par de semanas en una entrevista, el ex ministro Ábalos confirmó, sin sonrojo y sin el más mínimo reparo, que su asesor en el Ministerio de Transporte ‘tenía el detalle de llevar a nuestros hijos al colegio en coche’. Lo calificó como ‘una atencion que él personalmente hacía por su disposición’. Merece la pena que vean la entrevista solo por ver el momento en el que el presentador, Risto Mejide (que por cierto estuvo de diez), se queda ojiplático mientras le oye al ex-ministro pronunciar tan pancho esas palabras. Como si pedir a un asesor pagado por el erario público que conduzca a tus hijos al colegio (o en el mejor de los casos aceptarlo cuando él te lo propone) fuese lo más normal del mundo.

¿Qué más ‘atenciones’ y favores’ hacen los funcionarios y asesores al presidente, su familia y los ministros?, ¿les hacen la compra?, ¿gestionan su patrimonio privado?, ¿hacen los deberes con los niños?.¿Qué hacen exactamente?. ¿Y esto de los ‘favores y atenciones’ ocurre solo en este Gobierno u ocurría también en los anteriores?. ¿Es cierto eso que dice ahora un periódico digital de que a los cuidadores del padre de un ex-presidente se les pagó con el erario público?. Aclaren todo punto por punto. Y no se escuden en esa coletilla de que "el presidente se conduce en este asunto exactamente por los mismos criterios que sus predecesores". Porque si algo nos está quedando claro a todos los españoles, es que ni sabemos cómo se conduce este presidente, ni sabemos cómo se condujeron sus predecesores. Lo único que sabemos con cada vez más certeza es que ninguno parece tener claro dónde están las líneas rojas.

Foto: begona-gomez-asesora-juez-declaracion-correos-favores

Esas líneas rojas existen no solo para el Gobierno sino también para la oposición. Esta semana tres dirigentes del PP han participado en un acto de un ‘think-tank’ donde apareció un comisionista confeso, Víctor de Aldama, saludando a unos y otros como si fuera uno más, haciéndose fotos y sonriendo como un ‘celebrity’. En vez de levantarse e irse, los dirigentes del PP se quedaron allí tan felices colaborando así a blanquearle. ¿De verdad hay que explicarle a la oposición que a los comisionistas hay que condenarlos al más absoluto ostracismo social independientemente de que les venga bien la información que está soltando ese comisionista sobre el Gobierno?. ¿Cuál va a ser lo siguiente, invitar al comisionista a un café con pastas en Génova 13?., ¿compartir con él sobremesa, copa y puro?, ¿proponerle para la Medalla de Oro del Mérito Civil?. ¿Y van a seguir de buen rollito con los que están arropando a ese individuo, como si blanquear públicamente a un comisionista confeso investigado por seis delitos fuese algo de lo más normal?, ¿les van a premiar haciéndoles secretarios de estado?, ¿ministros?.

No es que nuestros políticos traspasen las líneas rojas. Es que el Gobierno y la oposición actúan como si ni siquiera supiesen dónde están esas líneas. Algunos dicen que para que los políticos vean las líneas rojas hay que hacerlas fosforescentes. Visto su comportamiento, más vale que se las pongamos eléctricas.

Lo que más desconcierta en la investigación sobre la posible malversación relacionada con la esposa del presidente del Gobierno es que los primeros correos en los que se destapa que una funcionaria le ayudaba en su actividad profesional privada los reveló su propio equipo jurídico.

Risto Mejide Ministerio de Justicia Begoña Gómez
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