Cosas de chicas, cosas de Murcia, cosas de pensar

Entre políticos y periodistas hemos empobrecido el discurso y a ver quién es el guapo (y el pedante) que lo remonta

Foto: Tres reproducciones de 'El pensador', del artista francés Auguste Rodin. (EFE)
Tres reproducciones de 'El pensador', del artista francés Auguste Rodin. (EFE)

“No entiendo cómo llevamos un año perdiendo el tiempo con la tesis de un presidente, con el máster de unos y de otros, cuando tenemos encima problemas estructurales como este, del que depende no solo el futuro de España ¡sino del mundo!”. Mi interlocutora mueve mucho los brazos mientras pronuncia estas palabras.

Ese problema estructural se llama falta de ingenieros. Porque sin ellos se para y se empobrece el mundo. La mujer que tengo delante tiene datos y argumentos para el que quiera pedírselos, y un proyecto que quiere fomentar en ellas esa vocación por la que dice que está dispuesta a darlo todo.

Augura un futuro más negro que el tinte de Isabel Celaá si no conseguimos cubrir ese déficit de talento. Pero, claro, de eso no habla la gente, dice, porque estamos más pendientes de cosas que llevan sucediendo desde siempre, y nos echa un poco la culpa a los medios: manipulados, miopes y mirando a otro lado cuando el elefante está ocupando nuestro sitio en el sofá del salón.

Yo pongo cara de circunstancias, pero con la locuacidad excesiva que me caracteriza me excuso: acabo de leer un artículo interesantísimo que explica el techo de gasto y la senda de déficit, y voy a enfrentarme a uno sobre las consecuencias del Brexit en Gibraltar. Pero a quién le interesa eso, si además me viene regular para que alguien me lea. A quién se le va a ocurrir ocupar su tiempo en leer esas cosas en el metro. También entono el mea culpa: entre políticos y periodistas hemos empobrecido el discurso y a ver quién es el guapo (y el pedante) que lo remonta.

Que Lopetegui lo tiene chungo es 'trending topic' en el patio del colegio. Pero los motivos por los que Europa ha tirado los presupuestos italianos no tanto

Que uno tiene un máster de palo pagado con tiques-restaurante lo entiende cualquiera. Que el presidente recurrió a un señor de raza oscura para que le escribiera algo parecido a una tesis doctoral, también. Que otros se lo gastaron en putas (perdón, mamá) no requiere de Google. Que Lopetegui lo tiene chungo es 'trending topic' en el patio de cualquier colegio madrileño. Pero los motivos por los que Europa ha tirado los presupuestos italianos, ya no tanto.

Por eso, cuando se habla de mujeres muchos lo reducen a otra de esas 'cosas de chicas'. Ya sabes, cosas de chicas que se reúnen para hablar de sus cosas: la conciliación, truquis para estar guapas, una barrita de cereales integrales, una flor y a casa. Lo que sale en los medios, los mismos que seguirán mandando mujeres a cubrir esas cosas. Por eso que la Reina de España vaya al ballet con sus hijas y su madre '¡Hola!' lo denomina “plan de chicas”. Yuju.

Por eso los periodistas hablaremos de la clase política esta semana escribiendo y bromeando sobre lo que significa ser de Murcia. Comenzó Teodoro García Egea en Onda Cero, argumentando que ser de allí te impide ser autoritario. Recogió el guante Susana Díaz al día siguiente en la misma emisora, jugando a ser hermana Cadaval, y se enojó Teodoro de nuevo, pidiendo, por favor, que se tomara en serio lo de ser de allí. Y mientras, los murcianos preguntándose a qué viene semejante debate si a ellos lo que les importa es el AVE. Y mientras, Mariano Rajoy convirtiéndose en De Gaulle ante semejante nivel.

Las cosas de chicas, las cosas de Murcia, las cosas de pensar. Es que esto último, querida, da mucho trabajo.

Ideas ligeras
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