El 8-M de Ciudadanos: sofás en vez de pancartas

La mala noticia es que de nuevo no tiene nada. La buena es que muchas de las ideas son como las palabras del discurso de una miss: impecables

Foto: Rivera y Arrimadas en una imagen de archivo. (EFE)
Rivera y Arrimadas en una imagen de archivo. (EFE)

Aseguró Albert Rivera que comenzaba una nueva etapa con el manifiesto feminista liberal que han presentado esta mañana soleada de domingo en Madrid. La mala noticia es que de nuevo no tiene nada. La buena es que muchas de las ideas son como las palabras del discurso de una miss: impecables.

Con referencias a Clara Campoamor y a Michelle Obama y la importancia de apelar a la solidaridad, a la igualdad, a las familias en plural, a eliminar obstáculos, a romper con los estereotipos y al cumplir los sueños. ¿Acaso hay alguien que no se apunte?

Tan impecables y tan limpias que contaron con el beneplácito de Pedro Jota Ramírez y su esposa, la abogada Cruz Sánchez de Lara. “Muy bien esa mención a Clara Campoamor, a la que traicionó el PSOE”, le dijo el periodista a algunas de las mujeres que participaron en el acto.

El público de Ciudadanos es reconocible a kilómetros de distancia y tienen perfectamente pensado el fondo de armario del domingo por la mañana. Caras bronceadas, jeans, cabelleras resultado de sábado de peluquería y un repaso de tenacillas el domingo. Caballeros con pelo abundante, con y sin implante. Inditex, Mango y Bimba y Lola. Tacones y bolso bueno. Leves retoques estéticos faciales. Educados pero con pasado y presente con algún nubarrón.

Inés Arrimadas, a la que hasta Javier Marías alaba en sus artículos, llevaba unos días poco afortunados, tras su excursión a Waterloo y esas palabras en las que afirmaba que Sánchez ha indultado a los golpistas. Tenía que redimirse y creyó que el escenario -un auditorio con sus sofás y sus palés de madera a modo de pared- era una charla de 'Ted talk'. Con su mando para pasar diapositivas, sus tarjetas a modo de chuleta, dijo cosas interesantes, muchas necesarias y urgentes, también alguna que otra incoherencia.

Arrimadas tenía que redimirse y creyó que el escenario -un auditorio con sus sofás y sus palés de madera a modo de pared- era una charla de Ted

Reivindicó el feminismo desde el liberalismo. Un feminismo que no excluye, que no tiene complejos. Recordó a su madre y a su abuela, muletilla que repetirían todos y todas las que hablaron después. Mencionó la gestación subrogada, la brecha salarial, la baja natalidad. Hasta subrayó una “brecha de sueños” que dijo haber leído en un artículo. Porque las niñas, desde pequeñas, se autoimponen sus limitaciones. Ni un día sin aprender una cursilada más.

También dijo que el feminismo de su partido es moderno e inclusivo. Que no sé cómo casa con lo de que “el feminismo no es decir ‘portavozas’ ni poner un cartel que dice ‘nosotras’ con tres hombres delante”. Pues si es inclusivo a lo mejor tienes que meter a las 'portavozas', y a las unidas, y a los que dicen todos, todas y todes. Qué sé yo.

“No vamos a recibir lecciones de nadie”. Fue otro de los latiguillos más usados. Y Albert Rivera, el más feminista de los feministas, el más centristas de los centristas, el más sensible de los sensibles, asentía todo el rato.

No todas las críticas a una mujer son machismo, porque a veces hacemos mal las cosas

“No todas las críticas a una mujer son machismo, porque a veces hacemos mal las cosas”. Ahí he estado a punto de abrazarme a Inés y a poner mi voto por ella en cualquier urna. Qué hartita estoy de pieles finas. Como si a una mujer no se le pudiera llamar repelente, como si no hubiera hombres histéricos.

En este feminismo liberal están las cosas que llevan diciendo muchas mujeres durante años. Por eso lo de nuevo igual hay que revisarlo. Recurrir a unas cuantas mujeres importantes en la cultura, en la política y recordar que hay que fomentar las vocaciones STEM en las niñas es más viejo que el hilo negro, comento.

Y dos, imagino, pequeños deslices. Rocío Ruiz, flamante consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, aseguró que Adelante Andalucía, PSOE y Vox le dijeron que “no podía representar a las mujeres por ser de derechas”. ¿En serio? ¿Vox? ¿Y quién le hace el argumentario a la izquierda, por el amor de Dios?

La mejor manera de conseguir la igualdad es dándoles más derechos a ellos

Y Begoña Villacís, que arrancó su intervención con una verdad tan grande como la Catedral de Burgos: “¿Cuándo es un buen momento para quedarte embarazada? Nunca”. Otra vez he tenido que ejercer la contención para no abrazarme a ella. Aunque luego la he escuchado decir que “la mejor manera de conseguir la igualdad es dándoles más derechos a ellos” y casi se me han caído las lentillas.

Ayer, por cierto, la candidata a alcaldesa de Madrid estuvo viendo al mago Jorge Blas. Y comparó al “hombre de los platillos” con las mujeres de hoy en día. Yo creo que se refería al hombre orquesta, pero no he podido confirmarlo. Rivera, por su parte, tuvo una conversación con su hija ayer mismo y le ha regalado una pelota de fútbol.
Qué ganas de que empiece la campaña.

Ideas ligeras
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