26-M: la fiesta de la democracia no acabó en casa de los Javis

A Pablo Casado le queda el sabor agridulce de recuperar Madrid y mantener ciudades importantes como Málaga. Pero no es suficiente

Foto: Manuela Carmena valora los resultados electorales. (EFE)
Manuela Carmena valora los resultados electorales. (EFE)

No hubo fiesta en la casa de los Javis. Porque a Manuela Carmena le robó la cartera José Luis Martínez-Almeida, un señor con cara de notario espabilado que lleva años en la cocina (la de verdad) del Ayuntamiento de Madrid. El PP suma y podrá ocupar el Palacio de Cibeles con Begoña Villacís y Javier Ortega Smith.

Y así, amigos, la extrema derecha se convierte en la fuerza decisiva para gobernar, entre otros lugares, la capital de España. Somos lo que comemos y también lo que votamos, que no se nos olvide.

La alcaldesa de Madrid ha hecho una campaña repitiendo constantemente palabras como 'bonito' y 'precioso', se ha hecho unas fotos estupendas abrazando a Íñigo Errejón y ha insistido en vendernos lo entrañable de su persona. Quizás ha olvidado que los votantes madrileños han tenido cuatro años para valorar su gestión y han sido testigos de sus purgas, sus traiciones y sus guiños al mal, que es el capital. Mucha suerte con la herencia recibida, Rita Maestre.

La extrema derecha se convierte en la fuerza decisiva para gobernar la capital de España. Somos lo que comemos y también lo que votamos

En la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, candidata a Tamara Falcó de la política (no daña, te echas unas risas), será con toda seguridad la inquilina de la Puerta del Sol. El otro día me enteré de que era la que llevaba la cuenta en redes sociales de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre. No seré yo la que critique trabajos pasados, con la cantidad de plazas portátiles en las que he toreado.

Tampoco hubo fiesta en la casa de muchos alcaldes del cambio, como los de Galicia y Zaragoza. En Cádiz, en cambio, José María González ‘Kichi’ montó un sarao al que tampoco invitó a Pablo Iglesias. El líder de Unidas Podemos lleva una racha muy mala y solo le queda, que no es poco, que Pedro Sánchez le deje manejar el volante a ratos durante esta legislatura. Mientras, Amancio Ortega sigue durmiendo a pierna suelta, tras haber protagonizado involuntariamente la recta final de una campaña plagada de señores y señoras pueriles, por no hablar de las ocurrencias.

A ver qué se inventa ahora Albert Rivera. Igual un anglicismo, porque ya sabemos que el francés les ha salido rana

Con Ciudadanos ya no colaba aquello del consenso con el que debutaron en sociedad. Pero ahora tampoco cuela lo del sorpaso. Los naranjas han encanecido en apenas una noche, como el anuncio de Pantene. Ni son nuevos ni son líderes de la derecha, aunque el disfraz de bisagra les sienta como un guante. A ver qué se inventa ahora Albert Rivera. Igual un anglicismo, porque ya sabemos que el francés les ha salido rana.

A Pablo Casado le queda el sabor agridulce de recuperar Madrid y mantener ciudades importantes como Málaga. Pero no es suficiente. Como cuando sales dispuesto a quemar Madrid y vuelves a casa con solo un teléfono apuntado en una servilleta. Y encima ese número también se lo han dado a Santiago Abascal.

Ideas ligeras
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
9 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios