Iba a ser un debate y acabó en duelo (dialéctico) a garrotazos

Una mesa redonda en la UNED iba a ser una charla distendida que terminó en un choque entre Juan Carlos Monedero y el catedrático José Antonio Díaz, miembro del PSOE madrileño

Foto: El cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero, en una imagen de archivo. (EFE)
El cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero, en una imagen de archivo. (EFE)

La mesa redonda celebrada este jueves en la UNED tenía toda la pertinencia del mundo, aunque el título se las traía: ‘Multipartidismo y nueva arquitectura de gobierno en España’. Pero la cosa prometía porque cuatro doctores y, a pesar de lo denostada de la palabra, expertos en política iban a darnos luz y a explicarnos lo que pasa en estos tiempos. Lo que no comprendemos, lo que se nos oculta y las consecuencias del desgobierno y, a ser posible, si cuatro elecciones en cuatro años hay cuerpo y papeleta que lo aguanten.

Pero iba a ser un debate y acabó siendo un duelo a dialécticos garrotazos. Los que se propinaron Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas de la UCM y fundador de Podemos, y José Antonio Díaz, catedrático de la UNED y miembro del PSM, al que le tocó sustituir a Cristina Narbona, que era cabeza de cartel.

Socialistas y 'unidaspodemitas' mostrando en público sus desavenencias. Insólito. Un desconocido del PSOE y un fundador de Podemos sin cargo escenificando que la sombra del odio tras la ruptura es alargada. Triste.

Y eso que el moderador, el eternamente joven Manuel Campo Vidal, hizo todo lo posible durante más de hora y media por centrar el tono. Pero las heridas están aún demasiado abiertas y los egos padecen de obesidad mórbida. Casi tanto como los reproches.

Comparto con Juan Carlos Monedero la exasperante manía de entenderme en los detalles. O lo que los de Pantomima Full denominan: “Se avecina chapa”. El fundador de Podemos se pierde entre perífrasis y chascarrillos. Citó a un puñado de politólogos con sus respectivos libros para luego acabar diciendo que no lee el diario 'El País'. Busca la escucha y la risa. Y en medio se deja un montón de cosas importantes que no deberían pasar desapercibidas.

Juan Carlos Monedero. (EFE)
Juan Carlos Monedero. (EFE)

No debe quedarse en gag eso de que para montar un partido no sabía que tendría que aprender sobre mafias, magia negra y retener rehenes. Que hubo una policía patriótica pagada con dinero público para desacreditar la reputación de líderes políticos, mientras aquí “seguimos hablando del Watergate”. Tampoco debería pasarse por alto su crítica a la Transición, una época en la que “hicimos cosas terribles (…) colocamos el sistema electoral en la Constitución, algo que no habría hecho ningún país sensato, solo para que no se toque”.

Todo iba bien en su cabeza, ni mijita de perturbación en la fuerza, mientras habló Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política y uno de los seres humanos más lúcidos que ha escuchado la que escribe. “No se olviden de que hay un bloque que sí funciona y que no tarda en ponerse de acuerdo”, dijo. “Un Gobierno no demasiado bueno siempre es mejor que un no Gobierno”, añadió con toda la intención de este y otros mundos.

Pero llegó José Antonio Díaz y a la tercera o cuarta frase del socialista, Monedero empezó a negar con la cabeza. Como si nada de lo que fuera a salir de esa boca y ese gesto hierático fuera a agradarle.

Y eso que el inicio de su intervención tuvo cosas difícilmente contestables. Porque ya sabemos que desde 2011 se ha producido en España una transformación de los partidos y de la forma de hacer política, y que el 15-M y la posterior formación de Podemos quisieron dar voz y participación a los que no se sentían representados por los partidos de entonces. “Desafección en la política no veo, más bien insatisfacción”, aclaró. Hablamos mucho de la burbuja en la que viven los políticos, pero algún día hablaremos de aquella en la que viven los académicos y los periodistas.

“Vivimos tiempos de regate corto, de salir en los medios, prevalecen los intereses de los partidos frente a los de la ciudadanía”, afirmó Díaz. Y Monedero en su sitio, nervioso perdido como yo cuando juega el Atleti. Y Díaz, con el flequillo en su sitio, diciendo, así como si las palabras hubieran salido al azar, que a lo mejor Pablo Echenique no era el adecuado para negociar. Y que se estuvo mucho más que 48 horas. Y Monedero, que “para ser malos negociadores, la moción de censura que ganó Pedro Sánchez fue articulada por Unidas Podemos”.

“Quien diga que lo emocional no tiene peso en política es que no tiene ni idea”, apuró Valcárcel en su minuto de oro final para el que solo necesitó 15 segundos. “Me voy preocupado”, le dijo Monedero al moderador de la mesa. Tendría que haber preguntado al público de la sala.

Ideas ligeras
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