Ni Motos es Bertín Osborne, ni Santi Abascal un gañán fascista

Pablo Motos trató de apretar a Santiago Abascal, pero quien se llevó la mayor cornada fue la jefa de prensa de Pedro Sánchez. Veinte minutos más de programa y Trancas y Barrancas se afilian a Vox

Foto: Santiago Abascal, durante su visita a 'El Hormiguero'. (Antena 3)
Santiago Abascal, durante su visita a 'El Hormiguero'. (Antena 3)

Se presentó Santiago Abascal a divertirse a 'El Hormiguero' con la camisa azul Oxford una talla menor que la que necesita. Repartió sonrisas, hizo guiños al público y esquivó a un Pablo Motos poco complaciente y blanqueador. El presentador no es Bertín Osborne, pero el toro se le escapó vivo. Veinte minutos más de programa y Trancas y Barrancas se afilian a Vox. Fue la noche en la que descubrimos que Santiago Abascal vende motos como pocos, y que la jefa de prensa de Pedro Sánchez no atiende a los wasaps como debería.

El líder de Vox no participó del momento inicial del programa, en el que unos cuantos hombres de mediana edad bailan 'September', de Earth, Wind and Fire. Menos mal. Tiró de tenderete como Rivera, al que dedicó varias indirectas poco amables, e hizo regalos al presentador. Que si unos antiinflamatorios porque “te van a dar tras la entrevista”, que si una botella de aceite de oliva para defender al sector…

Fue la noche en que descubrimos que Abascal vende motos como pocos, y que la jefa de prensa de Sánchez no atiende a los wasaps como debería

Abascal lo pone fácil, odia las perífrasis y marear la perdiz. Lo suyo es el sujeto y el predicado. Se trata de ser amable, de no dar miedo. Quiere ser el chico limpio y fortachón que cede el asiento en el autobús a los mayores y te ayuda con el carro de la compra a subir las escaleras. Se trata también de enseñar los dientes, muchos dientes. Con ellos sonrió tras escuchar algunas preguntas, pero padeció bruxismo para responder otras.

Se trata también de enseñar los dientes, muchos. Con ellos sonrió tras escuchar algunas preguntas, pero padeció bruxismo para responder otras

Se le secó la boca al hablar de aborto y eutanasia. Le quitó los antiinflamatorios al presentador. “Estaba preparado”, bromeó. Se fue de rositas con el cambio climático, aunque asegura que antes salvaría la Amazonía que Notre-Dame. “No te quiero convencer, pero no quiero engañar a nadie”, le dijo a Pablo Motos. “Te quiero entender”, se justificó este. No sos vos, soy yo. Y gracias por venir.

No es fascista ni homófobo, y dice “colectivo LGTB”, aunque afirma que no le gusta colectivo alguno. Cita a Dolce y Gabbana como gais de bien porque defienden la familia tradicional. Los niños deben tener un padre y una madre, la vida debe llegar a término y para eso sí que hay que ayudar a las mujeres.

Abascal defiende tanto la vida que no quiere oír hablar de eutanasia ni de acabar con la vida de un cigoto. No quiere inmigración ilegal, construiría muros en Melilla y mandaría al ejército porque para eso está. Cree que el dinero que nos gastamos en los menores no acompañados estaría mejor en las manos de los pensionistas. No te quiere convencer, y por eso te lo quiere dejar claro, populismo mediante, para que le entiendan en Bilbao y en Vejer de la Frontera. Ha toreado vaquillas, pasó tanto miedo “como en esta entrevista” y fuma puros.

Fue a divertirse a 'El Hormiguero' y lo consiguió. A cambio, ganó un buen puñado de votos. El de Marta Sánchez, desde luego, lo tiene asegurado

A Marta Sánchez le pondría un 10 por poner letra al himno de España, que es algo que todos, en mayor o menor medida, llevamos décadas esperando.

Motos tenía tensión acumulada de días e hizo preguntas más incómodas de las que vaticinaban los listos de Twitter, pero Abascal estuvo rápido y listo. Fue a divertirse a 'El Hormiguero' y lo consiguió. A cambio, ganó un buen puñado de votos. El de Marta Sánchez, desde luego, lo tiene asegurado.

Ideas ligeras
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