Mucho en el trabajo, nada en la nevera

La nueva política, Albert, es más cursi que decepcionante. Decís frases sacadas de los libros de autoayuda que se vendían de saldo en el VIPS

Foto: Albert Rivera, tras anunciar que deja la presidencia de Ciudadanos y la política. (Reuters)
Albert Rivera, tras anunciar que deja la presidencia de Ciudadanos y la política. (Reuters)

Hola, Albert. Este espacio hoy te pertenece. Porque para mí aún no te has muerto. ¿Qué te ha pasado? ¿Cómo pudo ser y no fue? Me pregunto qué pasaría si hubieras sacado 50 escaños… ¿Seguirías sin ocuparte de padres, hija y pareja?

Y otra pregunta. Si yo puedo, ¿por qué tú no? ¿Quieres que me dé pena, que me compadezca, acaso que llore un poco?

Mucho en el trabajo, nada en la nevera

La nueva política, Albert, es más cursi que decepcionante. Y te lo dice una fan de Luis Miguel y de 'Modern love', que es un punto de partida estremecedor. Alternáis la psicopatía emocional que debe implicar el liderazgo en un partido con momentos de cierta vergüenza ajena. Decís frases sacadas de los libros de autoayuda que se vendían de saldo en el VIPS. La felicidad caniche, que dice Arcadi Espada. Qué hallazgo. Y qué cursis son los caniches.

Pablo Iglesias le iba a cantar poemas de no sé quién a las criaturas cuando nacieran y anunciaron embarazo como el que anuncia la llegada del mesías. No sé, un poco de pudor.

Y tú. Tú le compraste un balón de fútbol a tu hija por su cumpleaños. Era esa una contribución imprescindible al feminismo liberal que propugnabas. Fue esa la anécdota que contaste cuando presentaste aquel manifiesto a propósito del último 8 de marzo. Qué guay, qué padrazo. Quedó pintón, quizá también algo forzado.

Y ahora vas y dices que te has fumado no sé cuántos fines de semana sin ella. Y ahora confiesas que a tus padres también poquito caso y que tomarte un vino con tus amigos viéndolos cara a cara va a ser la leche. Y que tu pareja lo ha aguantado todo. Dime algo que no sepa, Albert. Dime algo que no sepamos todos.

Ahora es tarde, señora, cantaba la más grande. Ahora dices que en el fondo eso es lo que importa. Ya no te estremece el 'sanchismo' y su banda. Después de años sin parar de abrazar a gente y ver españoles, se te ha olvidado abrazar lo que siempre merece la pena.

Después de años sin parar de abrazar a gente, se te ha olvidado abrazar lo que siempre merece la pena

La patria, Albert, son los cuidados. Yo me pasé siete años venerando a un cretino y cuando me dejó por otra, mis amigas me dijeron que tenían los suficientes motivos para mandarme a la mierda después de esos años desaparecida. Me acogieron porque siempre fueron más generosas que yo. El otro día, me daba una pereza monumental ir a ver a mi madre porque con la de plancha que tengo me venía fatal, pero llegará un día, me temo que no muy lejano, en que ya no esté. Llevo más de 15 años comiendo con mi familia política todos los fines de semana. Pregúntame si me apetece. Pregúntame si la gente que me rodea hace lo que puede, como puede.

Todo iba bien cuando te vi llegar al atril. Me pareció, me sigue pareciendo, un ejercicio de valentía asumir en directo un fracaso rotundo. El "no es no" de tus votantes. Y me citas a Obama, cuando hubiera sido precioso que todo te hubiera brotado de las mismas tripas. Albert, que ganaste concursos de oratoria, tú puedes hacerlo mejor. Y me vienes con el argumento de una balada de cuarta: los tuyos, a los que antes no, ahora sí que sí.

Pero qué has dejado en esa nevera. A una señora que ha adoptado tus modos de portero de discoteca o al vicepresidente de la Comunidad de Madrid

Quién no ha dejado cosas por el camino. Por ambición, por misantropía o por pereza. Reconoces los errores, sí. Y por unos segundos hubo gente que quiso para ti un funeral de Estado. Porque qué bien enterramos en este país. Yo he necesitado días para reposarlo, siempre fui de digestión lenta.

Y lo peor de todo es lo que dejas. La herencia recibida. Quién recompone el viaje del partido regenerador a partido meme. Quizá te acojan tus amigos como me acogieron a mí los míos. Pero qué has dejado en esa nevera. A una señora que ha adoptado tus modos de portero de discoteca o al vicepresidente de la Comunidad de Madrid. El líder más carismático de todos los tiempos.

Y tu partido, Albert, hace falta. Como hacía falta la llamada, el vino y el abrazo a su tiempo. Dedícate a los tuyos y compagínalo con el trabajo. Hazlo como puedas. Tira los libros de autoayuda, despide al 'Narciso' que llevas dentro. Y buena suerte.

Ideas ligeras
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