El macabro baile político sobre la tumba de las residencias

Reyero tenía que explicar lo que ha pasado en las residencias de la región. Y lo que ha pasado y está pasando es una de las mayores vergüenzas e ignominias que se recuerdan

Foto: Una cuidadora ayuda a comer a una anciana en una residencia madrileña. (EFE)
Una cuidadora ayuda a comer a una anciana en una residencia madrileña. (EFE)

Alberto Reyero, consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid, compareció este mediodía en la Asamblea de Madrid. Un consejero con la competencia de las residencias de mayores que vio cómo pasó de actor principal a secundario el día que la presidenta Díaz-Ayuso decidió que fuera la consejería de Sanidad la que asumiera esa área. Quizá por eso a ratos pareció gobierno y a veces oposición. Un papelón.

Reyero tenía dos objetivos: explicar y aclarar acerca de lo que ha pasado en las residencias de la región. Y lo que ha pasado y está pasando es una de las mayores vergüenzas e ignominias que se recuerdan. Uno de esos liderazgos deshonrosos que nunca debieron ocurrir. Con una oposición que recordó que Madrid tiene la tasa de fallecidos en residencias más alta de Europa.

El consejero le puso buena intención y los rivales políticos se lo reconocieron, pero enseguida asomaron las costuras y fallaron las cuentas. Fue surrealista y doloroso asistir como espectadores al baile de cifras entre la oposición y el consejero, y también al baile de cifras entre el propio Reyero y el consejero de Sanidad de su mismo gobierno, compareciente hace una semana en el mismo escenario. Un baile macabro ante en el que no caben excusas y sí muchas explicaciones, además de esa cosa tan sana que se llama depurar responsabilidades.

El consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero. (EFE)
El consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero. (EFE)

Según Reyero, desde el 8 de marzo han fallecido 6.444 personas en centros residenciales de la región, 837 de ellos con Covid-19 diagnosticado y 4.435 con síntomas del virus. Hubo instantes en los que intentó explicar que era inevitable, dada la prevalencia de ancianos con pluripatologías, la escasez de equipación, de tests y con unos trabajadores de los centros entrando y saliendo continuamente. Pero esa tormenta perfecta, señor consejero, se ha dado en el resto de comunidades autónomas y las cifras son sensiblemente distintas.

Según Reyero, desde el 8 de marzo han fallecido 6.444 personas en residencias de Madrid, 837 de ellos con Covid-19 y 4.435 con síntomas

También hubo división de opiniones con uno de los términos aprendidos en esta pandemia: medicalizar. Algunos parecen entenderlo como una dosis extra de médico, para otros es montar una infraestructura capaz de paliar el estrago del maldito bicho en los mayores. Reyero recordó, dejando a un lado polémicas y definiciones, que las residencias deben reunir ciertas condiciones y dotaciones, pero no son centros de atención sanitaria ni hospitales. Cierto, pero tampoco son hoteles con un botiquín por si te tuerces un tobillo. Un anciano sano se va a Benidorm con el Imserso y juega la partida en la mesa camilla de casa; un anciano que necesita cuidados asistenciales profesionales va a una residencia. Y eso solo los que obtienen plaza o pueden pagarla.

Aun así, reconoció carencias que vienen de lejos. Y algunas se clavan como un estoque hasta la bola. ¿Cómo es posible que haya un 28% de residencias en la Comunidad de Madrid sin asistencia sanitaria? ¿Y qué es eso de los centros en los que solo hay médico en turno de mañana? Y por cierto… ¿Por qué es más fácil que a mí me toque la lotería que en las residencias de ancianos el médico esté especializado en geriatría? ¿Eso también es culpa del Covid-19 o de la nefasta gestión política de los cuidados a los mayores? ¿Alguien inspecciona y sanciona a los centros que incumplen? ¿A qué se debe esa diferencia entre la tasa de mortalidad de los centros públicos y privados que mencionó el portavoz de Más Madrid?

Al fin y al cabo, tal y como dio a entender, este es el fruto recogido de la siembra de años. Por eso reconoció que en los meses que lleva en el cargo trabajó en un proyecto para replantear el modelo de gestión, las concesiones, las dotaciones… Pero para darle la vuelta a un calcetín en política hacen falta recursos y tiempo y la pandemia nos ha puesto la vida en suspenso. A ver si en la próxima comparecencia se ponen ustedes de acuerdo. No en las definiciones, sino en las cifras, en las acciones… y en los perdones.

Ideas ligeras
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