Ciudadanos: réquiem por el centro que olía bien
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Ángeles Caballero

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Ciudadanos: réquiem por el centro que olía bien

Un partido que nació con aires de laboratorio de Harvard pasando por Cunef y CEU San Pablo. Ni de derechas ni de izquierdas, ni machistas ni feministas. Eso era el centro

placeholder Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

Cuando le pusieron la cámara delante y se encendió el piloto rojo, José Ramón Bauzá estaba convencido de que lo de mañana era el mejor plan para este sábado. Y así se lo contaba a todo aquel que quisiera escucharle: “¡Muy buenas a todos! Estaba deseando poder compartir esta noticia con todos vosotros, así que ahí va. Este sábado, por fin, celebramos la final del Torneo de Oratoria de Jóvenes Cs. (…) Elegir a los cinco finalistas os puedo asegurar que ha sido un proceso muy duro, pero también muy apasionante. Este partido está lleno de talento, y ahora que no me escucha nadie, os diré que los miembros de la ejecutiva nacional bien haríamos en ponernos las pilas, porque cualquiera de los finalistas es un comunicador nato, mucho mejor que la mayoría de nosotros”.

El vídeo es fascinante porque resume, en la forma y en el fondo, lo que es Ciudadanos. Un ejército de personas aseadas y con un nivel de comprensión lectora más que aceptable. Seres humanos con tan buena percha como intenciones, de los que presumen de expediente académico y experiencia en el sector privado.

Un partido que nació con aires de laboratorio de Harvard pasando por Cunef y CEU San Pablo. Algún que otro año cursado en el extranjero, ni de derechas ni de izquierdas, ni machistas ni feministas. Eso era el centro. Un centro que olía bien. A Polo Ralph Lauren, pero con algún detalle rebelde en su CV. Qué sé yo, un tatuaje, una noche loca pero sensata. Gente con cierta tendencia a gustarse, pero sin pasarse. Nadie supera en eso a Sánchez, mal que les pese.

Los 58 segundos del vídeo de Bauzá son gloria bendita. Luce tirantes intentando darle un toque relajado a su vestuario, mueve muchísimo las manos. Engola un pelín la voz y se muestra entusiasmado, como si a continuación fuera a anunciar que el premio para el ganador será actuar con Rosalía en la SuperBowl 2022. Tiene actitud de eurodiputado, pero también podría ejercer de presentador de un programa de variedades. Le pone ganas. Como su partido. Dice cosas que hoy se nos antojan premonitorias: “Bien haríamos en ponernos las pilas”.

Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

Ciudadanos mantenía y mantiene una obsesión casi enfermiza por la comunicación. Por la oratoria. Por encontrar banquillo, un Reguilón que les sirva de revulsivo, un milagro en Las Gaunas. Gente que les hable de relato, de titulares, de cómo marcar la agenda. Porque hasta hace no mucho les funcionaba.

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Se resisten a olvidar cuando saltaron a la política nacional, entre oro, incienso y mirra, como el nuevo Mesías del panorama político. Todo iba bien entonces, tenían la llave de nuestra felicidad y nos prometían que no serían como el resto. Mantendríamos nuestras tradiciones, claro, pero ellos se encargarían de darles un toque moderno. Eran feministas, liberales, centristas, constitucionalistas, europeístas y hasta trapecistas.

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado, y la presidenta de Cs, Inés Arrimadas. (EFE)

El pueblo les recibió con júbilo, harto de los rostros de siempre, y porque siempre gusta la novedad. Y más una novedad como Rivera. Más listo que nosotros, más pillo que cualquiera. Un hombre al que te imaginas tomando unas bravas y sabiendo manejarse en una fiesta en cualquier embajada. Un festín.

Mucho antes de la fatiga pandémica, vino la fatiga centrista. Cansaba que todo pareciera resolverse con las palabras en vez de con los puños

Pero el tiempo pasó, y la pila se agotó. Mucho antes de la fatiga pandémica, vino la fatiga centrista. Cansaba que todo pareciera resolverse con las palabras en vez de con los puños. Ya no bastaba con ir a divertirse a 'El Hormiguero' y a la casa de Bertín. La moderación dio paso al barro, a un estilo de interpretación exagerado, dramático hasta la extenuación. Los insultos en política, la bajeza y los discursos en los que no hay 'spin doctor' que valga porque eso no me lo dices en la calle.

Y llegó el tsunami de las elecciones de noviembre de 2019. Y luego el apocalipsis del miércoles 10 de marzo de 2021. Y mientras España se debate entre Ayuso y Sánchez, los mejores villanos con poder de los últimos tiempos, ellos siguen hablando de oratoria. “Bien haríamos en ponernos las pilas”, que dice Bauzá.

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