Edmundo Bal: si esto es un funeral, él no es el muerto
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Ángeles Caballero

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Edmundo Bal: si esto es un funeral, él no es el muerto

Es una persona a la que es fácil sacarle partido. Está gozando la campaña y se le nota. Los resultados en las urnas ya vendrán, pero, mientras tanto, ha venido a este mundo naranja a pasárselo bien

placeholder Foto: Edmundo Bal participa en un mitin de Ciudadanos por las elecciones madrileñas del 4M, en Rivas, Madrid, el 22 de abril de 2021. (Sergio Beleña)
Edmundo Bal participa en un mitin de Ciudadanos por las elecciones madrileñas del 4M, en Rivas, Madrid, el 22 de abril de 2021. (Sergio Beleña)

Todas las familias felices se parecen como se parecen las plazas de los ayuntamientos de la periferia madrileña a la que no acuden los turistas. La de Rivas Vaciamadrid es lo que algunos denominan plaza fría: mucho hormigón y poco árbol. A cambio, tiene un gimnasio, un centro comercial y un centro cultural con el nombre de Federico García Lorca. También un alcalde que gobierna desde 2019 gracias a la suma de IU, Equo y Más Madrid. Y hasta allí se desplazó Edmundo Bal con la mayor de las energías y con la música de la película 'Rocky', que fue la que recibió al candidato por ser “el campeón del debate” televisado la noche del miércoles.

Edmundo Bal es kryptonita de cerca, inhabilita rápido al rival. Es flaco, simpático, se remanga los vaqueros por fuera, tiene un rizo en el pelo como el de las permanentes de todas las señoras mayores de España. Lleva el clásico anillo de tres oros de Cartier en el dedo anular de su mano derecha, porque para eso es de Ciudadanos y se sacó la oposición de abogado del Estado.

placeholder Edmundo Bal saluda a uno de los presentes en el mitin de Ciudadanos. (Sergio Beleña)
Edmundo Bal saluda a uno de los presentes en el mitin de Ciudadanos. (Sergio Beleña)

Tiene su pasado, por eso reconoce que pasó tres de las mejores nocheviejas de su vida en el bar Corazón de Getafe. Y un más que notable parecido con Enrique Pastor, personaje de la serie ‘La que se avecina’. En lo físico y en el personaje, entregado a la política y al servicio público y creador de un partido político llamado ACDC. Deseamos que a Bal y a su partido les vaya la vida mejor que a su 'alter ego' de la ficción. La respuesta la tendremos dentro de unos días.

Había poca gente en la plaza. Poca gente que no fuera del partido. Aunque una espontánea, mientras hablaba el candidato, asomó por detrás y le gritó: “¡Vamos, Edmundo, eres la leche!”. Choque de puños con él y con la presidenta Inés Arrimadas y a otra cosa. En el público, detalles clásicos de la derecha Bimba y Lola. Todos aseados, educadísimos, unas Vans, unos tacones, con bolsos de la marca gallega y también de Coach. Y en medio de todas, una señora con gabardina 'print animal' y un bolsazo Birkin de Hermès. Unos cuantos miles de euros colgados en el brazo en la plaza de un pueblo liderado por el comunismo. El que no se divierte es porque no quiere.

placeholder Inés Arrimadas interviene en el acto de Edmundo Bal en Rivas. (S. Beleña)
Inés Arrimadas interviene en el acto de Edmundo Bal en Rivas. (S. Beleña)

A Inés Arrimadas le gusta Edmundo Bal. Es una persona a la que es fácil sacarle partido. Está gozando la campaña y se le nota. Los resultados en las urnas ya vendrán, pero, mientras tanto, ha venido a este mundo naranja a pasárselo bien. Arrimadas está pasando este valle de lágrimas de la mano de un señor que sonríe con ganas, y eso ayuda. Dice cosas que suenan más a deseo que a realidad, como que “Ciudadanos va a más, va creciendo y va sumando”. También dice que es un partido que nació como “semilla de libertad” y ahí ha sonado a José Luis Perales. Que lejos de ser un insulto, es todo lo contrario. “Me encantó que citaras a Chaves Nogales”, le dijo a Bal. El día que alguien se atreva a hablar de Federico Moccia, tendrá mi voto.

“Con Ciudadanos, puedes tenerlo todo. Políticas económicas con cabeza y políticas sociales con corazón”. Mientras hablaba la lideresa sensata, sonaba de fondo el ensayo de los alumnos del conservatorio. Interpretaban ‘Hey Jude’, de The Beatles. Igual ahí tenía que haberse terminado el asunto, pero tenía que hablar él. Edmundo Bal, el hombre que ha recuperado la dignidad de ese nombre de pila después de lo que hizo otro Edmundo, apellidado Arrocet, con el corazón de María Teresa Campos.

placeholder Edmundo Bal e Inés Arrimadas durante un momento del mitin. (S. Beleña)
Edmundo Bal e Inés Arrimadas durante un momento del mitin. (S. Beleña)

“He dormido poco”, reconocía Bal. Salió enchufadísimo, se dejó al opositor en casa y sacó el barrio. Por eso bromeó al comparar el programa electoral de Ciudadanos con el de Vox. “El tocho” frente "al flyer". Enchufado sí, espontáneo también. “Perdonad, es que está pasando por ahí un autobús con mi cara. Es que me vuelve loco”, dijo. Y todos nos reímos. Porque a ver quién no fliparía en su lugar.

Recordó los supuestos logros de la gestión en el Gobierno de coalición que rompió Díaz Ayuso. Prometió, dijo, “cosas que solo podemos cumplir”. Insultó poco y se sobró lo justo. Tiene poco de artificio. Merece un resultado mejor del que obtendrá incluso en sus mejores sueños. Bal no ganará como sí lo hizo Rocky. Mientras tanto, que le quiten lo 'bailao'.

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