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Lo que pasa cuando escurres las acelgas: Mónica García y los presupuestos
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Ángeles Caballero

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Lo que pasa cuando escurres las acelgas: Mónica García y los presupuestos

Ha querido contar tantas cosas en media hora que no he logrado entender cuál es su propuesta. Todo por culpa de las prisas y lo atropellado de su oratoria

Foto: La portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Mónica García, Mónica García. (EFE/Víctor Lerena)
La portavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Mónica García, Mónica García. (EFE/Víctor Lerena)

Una vez hablé con Mónica García por teléfono. Me dijo: “¡Hola, soy Mónica, de Twitter!”. Le hice unas preguntas para un artículo. Ella escuchaba a mis hijos de fondo y yo hacía lo propio con los suyos. Luego todo vino muy rápido. La nombraron candidata por Más Madrid, su reacción ante la actitud paternalista de Pablo Iglesias, lo de médica y madre, un gran resultado electoral, el mote de ‘mema’, los insultos de Isabel Díaz-Ayuso y Rocío Monasterio. Su sempiterno “señora Ayuso”. El mechón de su pelo y su mano derecha colocándolo detrás de la oreja.

También la vi en un mitin, en una comida donde se pidió un “caldito”, en una sala de espera de televisión antes de ser entrevistada. Y en una foto que le hizo a hurtadillas una prima mía en Cercanías. “Se ha bajado en la parada del Hospital 12 de octubre, pero mírala, lleva mal puesta la mascarilla”, decía el mensaje de whatsapp. García mordía un bolígrafo mientras intentaba atinar un pasatiempo.

Foto: Foto de grupo con los políticos Iñigo Errejón y Mónica García. (Más Madrid)

Mi prima no votó a Más Madrid y no ejerce el periodismo ni nada parecido, pero reconoció a esta médica activista a la que la vida y la política han llevado a enfrentarse a una asamblea polarizada, como el resto, y a un icono pop como la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Por eso la suya no era este jueves una intervención más de otro jueves en Vallecas. Mónica García se enfrentaba a su primer debate sobre los Presupuestos de la Comunidad de Madrid y le ha pasado lo que a Pedro Almodóvar con ‘Madres paralelas’. Ha querido contar tantas cosas en media hora que no he logrado entender cuál es su propuesta. Todo por culpa de las prisas y lo atropellado de su oratoria, y el exceso de cafeína, o de nervios, o de responsabilidad. Pero ya llevamos un tiempo en esto de la política y no bastan el empuje y las ganas.

Porque el tono importa. Que se lo digan a Rocío Monasterio, a Yolanda Díaz o a la concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid Enma López. Porque, también como la película del director manchego, en su cabeza sonaba espectacular pero el resultado fue frío. Hasta me he planteado remover la casa por si había un inhalador que llevarme a la garganta o llevárselo a Vallecas. ‘Vivir sin aire’, que cantaba Maná. Pues eso.

A mí nunca me ha tocado ser líder de la oposición, jamás he sido jefa de nada y ni siquiera el azar ha acabado con mis huesos como presidenta de la comunidad. Pero una vez que 562.000 ciudadanos de la región han optado por usted, ya no basta con la faceta sanitaria, con tener un buen proyecto o ser una buena candidata, que es lo que le premiaron el 4 de mayo.

Se necesita ser buena parlamentaria, y me temo que a eso no contribuye citar a Gramsci (como ayer Carlos Herrera al presentar el libro de Rajoy), al primo de Rajoy (¿?) ni a Greta Thunberg. Porque aunque estuvo bien el guiño a Almudena Grandes, sobra hablar de un “síndrome de la misa franquista”, parafrasear a Bécquer diciendo que “dogmatismo eres tú”. Tampoco hace falta recurrir al lamentable “hasta luego, da igual, paso” que pronunció la presidenta al hablar de las cifras de fallecidos en las residencias.

Hoy le pesó más la prisa, el trabalenguas en el que se convirtió su boca al querer decir tanto en 30 minutos. Que no eran pocos

Porque había datos en ese porrón de folios, sí. Y había ideas. Natalidad, listas de espera, alimentación saludable, la gestión de los recursos, la justicia social y la fiscalidad. El Madrid que usted y su partido quieren. El de “la buena vida”, el de la alegría, les dijo a algunos agoreros. Pero hoy le pesó más la prisa, el trabalenguas en el que se convirtió su boca al querer decir tanto en 30 minutos. Que no eran pocos.

Hubo un momento de su intervención en el que dijo que hay cosas en el documento presentado por el PP que son como “escurrir las acelgas, que se queda en nada”. Un poco parecido a lo que me resultó su debut.

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