Razones por las que a Susana Díaz no le conviene convocar elecciones anticipadas

España, noviembre de 2011. La gravedad de la situación económica y social que atraviesa el país propicia el triunfo por mayoría absoluta del Partido Popular en

España, noviembre de 2011. La gravedad de la situación económica y social que atraviesa el país propicia el triunfo por mayoría absoluta del Partido Popular en las elecciones del 20N. El partido en el Gobierno, el PSOE, seriamente vapuleado, pierde en casi todos sus feudos. Valga el ejemplo de Andalucía. Mientras que en las anteriores elecciones generales –año 2008– los socialistas ganaron en todas las provincias andaluzas con la excepción de Almería, en 2011 –apenas una legislatura más tarde– perdieron en todas las provincias menos en Sevilla.

 

Cuatro meses más tarde, el 25 de marzo de 2012, se celebran los comicios regionales andaluces. Casi todos los sondeos otorgan al PP una mayoría absoluta que, según las encuestas, se concretará en una enorme ventaja para los populares, de más de ocho puntos, sobre sus directos competidores socialistas. De igual modo, la mayoría de los sondeos confieren al PP andaluz un porcentaje de voto nunca inferior al 45%.

El resultado, sin embargo, será muy distinto. Si bien el PP ganó, lo hizo con una ventaja de apenas 1,2 puntos de diferencia sobre el PSOE. Su victoria con el 40,7% de los votos otorgó a los populares 50 escaños. Quedó lejos de la mayoría absoluta, situada en Andalucía en los 55 diputados. El PP solo superó la suma de votos de PSOE más IU en Almería. En Cádiz, Córdoba, Granada y Málaga ganó en número de votos, pero no en número de escaños. Finalmente, los populares perdieron frente al PSOE en Huelva, Jaén y, tal y como era de prever, en Sevilla, el más tradicional de los feudos socialistas.

Así pues, el PP, en tan solo cuatro meses, los que van de las elecciones generales del 20N de 2011 a las elecciones regionales del 25M de 2012, perdió en Andalucía 400.000 votos. Al tiempo, la abstención en dicha región aumentó en 530.000 personas. Tanto la austeridad como el mismo ejercicio del poder durante ese primer cuatrimestre tuvieron sin duda un coste electoral para el PP. ¿Pero quiénes fueron los responsables directos de tan inesperado resultadonbsp;

Para responder a esta pregunta recordemos los tres principales candidatos a las elecciones regionales de 2012. El candidato del PP era Javier Arenas, que con anterioridad ya había concurrido en tres ocasiones (1994, 1996 y 2008) a la Presidencia de la Junta. Por parte del PSOE se presentó Juan Antonio Griñán, un candidato nuevo, que previamente había heredado la Presidencia de la Junta por designación directa de su antecesor, Manuel Chaves. En cuanto a IU, Diego Valderas, que ya se había presentado en 2008 a los comicios andaluces, repitió candidatura.

Dos años más tarde, a día de hoy, en 2014, los ecos de aquellas elecciones de 2012 son plenamente perceptibles en Andalucía. Tras cuatro intentos fallidos de acceder al Palacio de San Telmo, Javier Arenas abandonó la política regional. Recientemente, el PP acaba de designar a Juan Manuel Moreno Bonilla como su nuevo hombre fuerte en Andalucía. En cuanto a la líder del PSOE, Susana Díaz, se ha incorporado a la escena política andaluza siguiendo el mismo modelo de su antecesor; Díaz no ha pasado por las urnas para acceder a la Presidencia de la Junta. El cargo, de nuevo, ha sido 'heredado', en este caso por designación de Juan Antonio Griñán, quien se retiró de la primera línea política cuando el caso de los ERE comenzó a tener fuerte repercusión mediática.

Vemos, por tanto, que de los tres candidatos de 2012, el único que continúa en la política andaluza es Diego Valderas. Tiene sentido. Valderas, actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, consiguió en su segunda carrera a las autonómicas 121.000 votos más que en 2008, doblando así el número de escaños de la coalición: de 6 a 12 diputados. Para IU supuso un incremento de votos del 38%.

En este contexto de liderazgo político, la Junta de Andalucía protagonizó la pasada semana una grave crisis de Gobierno. Susana Díaz, ante presuntas irregularidades cometidas en la adjudicación de casas a ocho familias supuestamente desfavorecidas, trató de retirar la competencia de Vivienda a la Consejera de Fomento, Elena Cortés, de IU. Sin embargo, la decisión apenas duró 24 horas. Temerosa de perder su alianza con IU, lo que provocaría un adelanto inmediato de las elecciones andaluzas, Díaz retrocedió y firmó el decreto por el que derogaba la orden de supresión de competencias a Cortés. La impresión generalizada tras esta crisis de Gobierno es que el vencedor ha sido IU, que es la formación política con menor número de escaños de las tres presentes en el Parlamento andaluz. ¿Tiene esto alguna lógica?

La respuesta a esta cuestión quizás se encuentre en el siguiente gráfico, desde el que se puede vislumbrar el panorama político al que se enfrentaría Susana Díaz en el caso verse obligada a convocar elecciones en Andalucía:

 

Para confeccionar este gráfico, en IdV hemos utilizado dos encuestas de la misma agencia, CADPEA, el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía, que trabaja en colaboración con la Universidad de Granada. La primera encuesta es de febrero de 2013 y la segunda un año posterior, de febrero de 2014. Ambas se realizaron por teléfono. Para la primera, de 2013, se entrevistó a 1.200 personas, y para la segunda, de 2014, fueron 3.200 los ciudadanos entrevistados.

En ambos sondeos vemos que el PP se mantiene en el entorno de los treinta puntos medios-bajos. Esta situación tal vez la explique el hecho de que Moreno Bonilla entró al frente de los populares andaluces el pasado 1 de marzo. La incertidumbre en torno al liderazgo de los populares, que solo se despejó a partir de entonces, posiblemente penalizó su resultado en las dos encuestas recogidas. Cabe suponer que la presencia de un nuevo líder al frente del PP andaluz tendrá –dentro de su ámbito– una incidencia positiva para este partido en las próximas elecciones europeas, máxime cuando el margen de crecimiento de los populares es amplio; la segunda encuesta –elaborada, insistimos, cuando Moreno Bonilla todavía no era nuevo líder– declara una abstención del 44% que luego, en parte, podría decantarse hacia el PP. Que un segmento de este mismo índice de abstención se vaya hacia el PSOE sería más difícil dado que en el segundo de estos sondeos, el de febrero de 2014, Susana Díaz ya ejercía como presidenta de la Junta. Y justo es en esta encuesta donde los socialistas obtienen su resultado más bajo.

Dada la trayectoria descendente del PSOE y ascendente de IU, los socialistas, casi con toda seguridad, se verían abocados a repetir idéntica alianza de Gobierno con IU, solo que entonces la coalición sería aún más fuerte y, por lo tanto, pediría más responsabilidades en un hipotético nuevo Gobierno de la JuntaSi comparamos estos gráficos con el resultado de las autonómicas de 2012 podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, que estar al frente del Gobierno, efectivamente, desgasta; y, si es en tiempos de crisis, desgasta más todavía. En segundo lugar, hay que considerar la peculiar situación de la Comunidad Autónoma andaluza, la región con mayor tasa de paro de toda la Unión Europea -36,3% de la población activa-.

Este contexto económico pesa sobremanera sobre la valoración de Susana Díaz, y también lo haría sobre la cabeza de cualquier otro hipotético Gobierno. En tercer lugar, podemos constatar un hecho: la trayectoria ascendente de Izquierda Unida. Una trayectoria que sitúa a la coalición en el actual 15,5% de intención de voto. Durante el periodo de tiempo comprendido por las dos encuestas de CAPDEA, también se realizaron los sondeos de CEPES y del Grupo Joly. Ambas investigaciones demoscópicas confirman el crecimiento de IU.

Vemos, por tanto, que el margen operativo que le queda al PSOE en Andalucía es estrecho. La presidenta Díaz, que maneja estas encuestas u otras muy similares, es consciente de esta realidad. Sabe que camina por un sendero angosto y que a ambos lados de su ruta le acechan sendos peligros. El primero de ellos es el desgaste inherente que supone gobernar con un socio como IU -acabamos de comprobarlo con el episodio de la entrega de casas-. El segundo peligro sería que el cúmulo de desavenencias provocadas por sus actuales socios de Gobierno no dejara a Díaz otra solución que convocar nuevas elecciones autonómicas.

¿Por qué la convocatoria de unas elecciones anticipadas supone un peligro para Díaz? Dada la trayectoria descendente del PSOE y ascendente de IU, los socialistas, casi con toda seguridad, se verían abocados a repetir idéntica alianza de Gobierno con IU, solo que entonces la coalición sería aún más fuerte y, por lo tanto, pediría más responsabilidades en un hipotético nuevo Gobierno de la Junta.

Con el PSOE con mucho en juego, IU con todo por ganar y el PP cuya única posibilidad de gobernar pasa por obtener mayoría absoluta, el mejor escenario a medio plazo para los socialistas andaluces es el actual, aun a costa de que su socio de Gobierno improvise y se salte constantemente el guion y pese al riesgo de que la parte más moderada de sus votantes se canse de verlos en compañía de Izquierda Unida. Esto lo sabe Valderas. Y, por supuesto, también lo sabe Díaz.

*José Barros @barrospress, periodista y consultor de comunicación, y Enrique Cocero @EnriqueCocero, fundador de la consultora de análisis 7.50.

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