Paradojas europeas: la coalición nacionalista morirá el mismo día de las elecciones

El próximo 25 de mayo se celebrarán elecciones al Parlamento Europeo. Empecemos señalando lo obvio: el margen de abstención se prevé histórico, el voto a los

El próximo 25 de mayo se celebrarán elecciones al Parlamento Europeo. Empecemos señalando lo obvio: el margen de abstención se prevé histórico, el voto a los partidos mayoritarios parece que estará bajo mínimos, algunas formaciones políticas minoritarias podrían crecer como nunca y la mayoría de periodistas y ciudadanos –incluso buena parte de los mismos políticos– interpretarán el resultado como el gran examen a los dos años de legislatura de Mariano Rajoy.

 

En Intención de Voto queremos aprovechar la gran cantidad de encuestas que se han hecho sobre los próximos comicios al Parlamento Europeo para ir más allá de titulares como los recogidos en el párrafo anterior. Y es que, en la letra pequeña de los barómetros que publican las grandes empresas demoscópicas, se pueden descubrir datos sorprendentes, datos de los que no se habla ni en telediarios ni en los mítines.

 

Pero, antes de aportar nuestro análisis de las europeas, señalemos en qué se diferencian estas elecciones de unas legislativas cualesquiera. La primera y más obvia es que estas se celebran cada cinco años, y no cada cuatro, como suele ser lo habitual en el resto de votaciones. La segunda diferencia es que los partidos políticos que acuden a estas elecciones están adscritos a grupos comunes más amplios, de ámbito europeo, dentro de los que quedan englobados por afinidad ideológica. Así, el Partido Popular Europeo está formado –entre otros– por la UMP –el partido de Chirac y Sarkozy–, la CDU de Merkel, el PdL de Berlusconi o el PP de Rajoy. Otro tanto sucede con el Partido Socialista Europeo o el Partido de la Izquierda Europea.

 

los votantes gallegos y canarios que opten por esta lista nacionalista no verán a ningún representante de su tierra defender sus intereses en Bruselas

En este escenario que acabamos de esbozar, comenzamos a detectar las primeras curiosidades. Convergència Democràtica de Catalunya, Unió, PNV, CC, Reagrupament y Compromiso por Galicia han formado una alianza para presentarse juntos a las europeas de 2014. Los sondeos dan a Coalición por Europa –así se llama esta agrupación de partidos nacionalistas– un máximo de tres escaños. Es decir, que podrían entrar en el Parlamento Europeo Ramón Tremosa –Convergència–, Izaskun Bilbao –PNV– y Francesc Gambús –Unió–. Dicho de otra manera: los votantes gallegos y canarios que opten por esta lista nacionalista no verán a ningún representante de su tierra defender sus intereses en Estrasburgo y Bruselas.

 

Es más, por el sistema de agrupamiento político que impera en el Congreso Europeo, Coalición por Europa está condenada a la inanición parlamentaria. ¿Por qué? Para dar respuesta a esta pregunta, detallemos cómo funciona este procedimiento parlamentario de asociación. Cada eurodiputado electo, o bien puede formar parte de uno de los grandes grupos (PPE, S&D, ALDE…), o bien puede optar por no inscribirse. Los no inscritos, con independencia de su ideología, disponen de una única secretaria, común para todos ellos, y comparten el mismo presupuesto parlamentario.

 

Lo paradójico es que, dentro de Coalición por Europa, Convergència pertenece al grupo de ALDE –Alianza de Liberales y Demócratas por Europa–, Unió al PPE –Partido Popular Europeo– y el PNV, al PDE –Partido Demócrata Europeo–. El resto de las formaciones nos están inscritas en ningún partido. Por tanto, cada uno de los tres eurodiputados que salgan votados –recordemos: Tremosa, Bilbao y Gambús, según la encuestas– irá a formar parte de un grupo parlamentario distinto. En consecuencia, y volviendo al elector canario o gallego de Coalición por Europa, con su voto elegirá a dos candidatos catalanes y a uno vasco que, una vez recogida el acta, formarán parte de tres alianzas ideológicas distintas, lo que hará que el proyecto político común de esta lista muera el mismo día de las elecciones.

 

Perfiles de los votantes según partido

 

Si rebuscamos entre las bambalinas de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas –marzo de 2014–, descubriremos más claves sobre el perfil de los votantes españoles. En el recuerdo de voto del barómetro del CIS nos topamos con un hecho sorprendente: las clases medias-altas y altas son el mayor caladero de votos para IU –el 22,2 % de su electorado– y, de manera abrumadora, de UPyD –34,7 %–. La clase obrera, en cambio, se decanta primero por el PSOE y, acto seguido, por el PP. Si sumamos la mano de obra cualificada y la no cualificada, el electorado de los socialistas está formado por un 39,4 % de voto obrero. IU, en cambio, obtiene un respaldo del 37,7 % de este mismo voto.

 

 

¿Y cuál es el perfil de los políticos que se presentan a las elecciones europeas? ¿Son profesionales cualificados? De los potenciales veinte europarlamentarios del PSOE, tres han sido ministros y ocho han sido diputados en las Cortes; de hecho, cinco de ellos lo siguen siendo en la actualidad. Por tanto, en el caso de que alguno de estos cinco diputados socialistas resultara elegido para el Parlamento Europeo, sólo tendría que cambiar un acta por otra.

 

En lo que al PP respecta, de sus veinte potenciales europarlamentarios, dos han sido ministros, seis han sido diputados en el Congreso y 18 han sido –o son– diputados europeos. Llama la atención el caso de Miguel Arias Cañete, que, a lo largo de su carrera política, ha ocupado todos los puestos referidos: ministro, diputado y eurodiputado. Más hechos curiosos: de los dieciocho europarlamentarios del PP, doce han estudiado Derecho y tres ejercen el puesto de eurodiputado por designación al haber sustituido a otro parlamentario que previamente dejó su acta. Pero lo más sorprendente es que el eurodiputado Ignacio Salafranca, dueño del currículo profesional más relevante de la lista popular, podría quedarse fuera del Parlamento Europeo; concurre en el puesto dieciocho.

 

El caso de Izquierda Unida es distinto. Con unas previsiones máximas de nueve eurodiputados, Willy Meyer es su único aspirante con experiencia legislativa europea o nacional. A esto se añade que la candidatura de IU para estas elecciones europeas presenta una singularidad importante. Para comprenderla, pongámonos primero en antecedentes. IU en Cataluña va de la mano de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), de modo que en dicha comunidad forman una única marca electoral: ICV-EUiA. Y si Iniciativa en su momento se opuso al Plan Ibarretxe, ahora, en cambio, destaca por apoyar el llamado “derecho a decidir”, que es el pilar sobre el que Artur Mas quiere convocar su referéndum. En este contexto descubrimos una nueva paradoja: en estas próximas elecciones europeas, un votante de IU –por ejemplo, de Córdoba– está apoyando el plan independentista de Mas en Cataluña.

 

En cuanto a UPyD, se mueve en categorías muy distintas a las de IU; con un máximo de cinco potenciales eurodiputados, la lista del partido magenta presenta un 100 % de licenciados universitarios, de los cuales tres han ejercido en el sector privado como directivos. Prosigamos analizando la formación de Rosa Díez, que –por ahora– se presenta a las elecciones europeas en calidad de partido no inscrito. UPyD, nacido en parte para hacer frente a los nacionalismos, obtiene sus mejores resultados electorales justo en aquellos lugares de España donde los partidos nacionalistas o regionales tienen menos presencia política, es decir, en Madrid –con diferencia, su mejor plaza–, donde sacó cuatro diputados en las elecciones generales de 2011, y en Valencia, donde obtuvo uno. 

 


En cualquier caso, UPyD se verá favorecido en los resultados de las próximas elecciones europeas. Pero esto no sucederá debido a un hipotético final del bipartidismo, sino porque, al ser las europeas unos comicios con circunscripción única, UPyD sumará todos los votos que obtenga en el territorio español, algo que la formación de Rosa Díez y otros partidos minoritarios de ámbito nacional –véase IU– no pueden lograr en el resto de elecciones, donde el tamaño de las circunscripciones es mucho menor, hecho que impide a los partidos más pequeños obtener representación.

 

*José Barros @barrospress, periodista y consultor de comunicación, y Enrique Cocero @EnriqueCocero, fundador de la consultora de análisis 7.50.

 

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