Las encuestas, internet y la participación 'virtual' en Podemos

Incluso si asumimos que entre los 93.999 afiliados de Podemos hay 'infiltrados', la cifra tiene su peso. Pero inscribirse no difiere del 'me gusta' de Facebook

Foto: Asamblea de Podemos en Madrid. (Efe)
Asamblea de Podemos en Madrid. (Efe)

En nuestro post de hace dos semanas explicábamos cómo elaborar un hipotético sondeo electoral tomando de ejemplo las últimas primarias del PSOE. Hoy avanzaremos en este terreno para así aproximarnos a una guía que nos oriente en el intenso año electoral que está a punto de comenzar.

Recuperemos la pregunta de fondo de nuestro anterior post: ¿Es tan importante conocer en cada encuesta cuál ha sido la metodología empleada para elaborarla? A fin de cuentas, para cada elección se publican mil sondeos y al final –con o sin metodología publicada– aciertan los que aciertan… De hecho, en las últimas elecciones vivimos el 'momento Podemos' que pocos vieron llegar. Como en todo momento en física, lo ocurrido con Podemos tiene una masa, una velocidad y un punto de vista, el cual depende del observador –ya saben: la manzana de Newton dentro del ascensor de Einstein–. Lo que vaya a ocurrir en adelante con la formación de Pablo Iglesias dependerá directamente de los dos primeros factores: masa y velocidad. En cuanto a la capacidad de ver qué sucederá –el punto de vista–, dependerá de si el observador está dentro o fuera del ascensor.

Salgamos ahora de la metáfora científica para constatar un hecho: en el mundo anglosajón el debate en torno al observador –la empresa demoscópica– y su capacidad de ver desde dentro o fuera del ascensor –la metodología empleada para realizar el sondeo– se vive con mucha mayor intensidad que en España. Un buen ejemplo de lo dicho es lo ocurrido hace escasas semanas, cuando The New York Times y la CBS lanzaron un anuncio que sacudió la comunidad pollster (término con el que en Estados Unidos se nombra a los profesionales de los sondeos y la demoscopia).

La fórmula YouGov

El NYT tiene un blog –The Upshot– dedicado a realizar predicciones electorales, análisis de comportamientos sociales y tendencias de voto. Upshot nació tras la salida del periódico de Nate Silver –el máximo gurú de las encuestas en EEUU– hacia ABC/ESPN. Desde el primer día, por su disciplina y buen hacer en el periodismo, Upshot se ha convertido en un referente de cómo trabajar en este sector.

Para la AAPOR las encuestas de YouGov adolecen de transparencia. Este temor tiene cierto fundamento, pues ¿quién se esconde tras cada usuario y cada contraseña? Una misma persona con distintos emails y contraseñas podría dedicarse a responder varias veces la misma preguntaEl pasado 27 de julio, Upshot anunciaba que comenzaría a utilizar los datos recopilados por una web llamada YouGov, centrada en el análisis de la opinión pública y el comportamiento del consumidor. La forma de trabajar de YouGov es sencilla: anima a los internautas a registrarse en la web, selecciona un asunto sobre el que quiere analizar un comportamiento y lanza una encuesta entre estos usuarios en función del tema elegido y su ubicación. Sólo hay que estar registrado en YouGov para poder contestar, lo cual no es complicado; basta un email y una contraseña para inscribirse. Incluso es posible hacerlo vía Facebook. YouGov, que publica periódicamente sus resultados, hace ránkings y colabora con universidades, tiene dos lemas: uno es "YouGov te da voz" y el otro, "Lo que el mundo piensa".

La fórmula de hacer encuestas de YouGov podría resumirse en consultar a grandes grupos de población aprovechando el alcance que brinda internet. Por supuesto, YouGov sabe envolver bien el producto que ofrece, dándole el atractivo de una web comercial al uso. Ahora mismo tiene ‘paneles’ –tecnicismo que se refiere a los grupos de participantes– en EEUU, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Reino Unido, Alemania, Oriente Próximo, norte de África, China, Chile y Francia. Además, hace sondeos de mercado, de tendencias y políticos, abarcando así un gran número de campos.

Un ejemplo de su trabajo lo encontramos poco antes del Mundial de fútbol, cuando lanzaron una encuesta en 19 países que publicó The New York Times en, precisamente, UpShot. Entre las preguntas se encontraban cuestiones como quién ganaría, qué selección nacional caía peor o cuánta importancia le otorgan al fútbol en cada país. A esta última pregunta los españoles respondimos dándole el mayor grado de importancia: “Muy interesados”. Solo fuimos superados por otro país en esta evaluación: Colombia. Si juntamos las dos categorías superiores –había cuatro: dos altas y dos bajas–, España quedó en cuarta posición, detrás de Colombia –gran campeona en interés futbolístico–, Argentina y México.

Hay que decir que la encuesta de YouGov tenía buena base. Si hace dos semanas pedíamos un mínimo de 800 encuestados para tener un resultado y un margen de error potentes, en este caso nos encontramos con más de mil encuestados en cada país –con la excepción de Costa Rica, con poco más de 500– y márgenes de error de media de ± 3,5%. La encuesta de YouGov daba incluso los datos de penetración de internet en cada país para que pudiéramos ubicar el canal de recogida de opinión. En el caso de España el porcentaje es del 67% (novenos en un ránking de 19 países encabezado por Holanda con un 93%).

Así pues, tenemos una web que se dedica a hacer encuestas bien definidas y con muestras de población más que suficientes. Suena a mina de oro para cualquier pollster, ¿verdad? Sin embargo, cuando la CBS y el NYT anunciaron hace pocas semanas que para los sondeos de las midterms de noviembre –las elecciones que se celebran en EEUU entre dos presidenciales y en las que se eligen a 435 congresistas, 33 senadores y 38 gobernadores– iban a recurrir a los paneles de YouGov, la Asociación Americana para la Investigación de la Opinión Pública (AAPOR) cuestionó abiertamente esta decisión. El motivo de dicha crítica es, precisamente, el canal de recogida de datos: internet.

Para la AAPOR las encuestas de YouGov adolecen de transparencia. Este temor tiene cierto fundamento, pues ¿quién se esconde tras cada usuario y cada contraseña? A fin de cuentas, un mismo usuario con distintos emails y contraseñas podría dedicarse a responder varias veces la misma pregunta. Señalemos que muchos servidores de cuentas de correo –Gmail, Hotmail…– solo se empiezan a preocupar cuando desde el mismo ordenador se han dado de alta algo así como cinco cuentas distintas. Cinco personas no desestabilizan un panel de mil participantes, pero tres amigos que se junten una tarde y abran cinco cuentas de email por cabeza en tres servidores de correo distintos ya suponen un 4,5% de participación. ¿Esto hace que YouGov sea un fraude? La respuesta es clara: no. ¿Esto quiere decir que sus respuestas nos ofrecen total certeza de representatividad? Tampoco. Sencillamente, creemos que AAPOR ha acertado a la hora de dar un toque de atención sobre el asunto. Tenemos que añadir que el método de realizar encuestas de YouGov da la sensación de dejar en manos de los participantes, que son voluntarios, la representatividad de la muestra; y ya vimos en nuestro anterior artículo cómo la manera de confeccionar dicha representatividad resulta crítica para que la encuesta luego refleje con fiabilidad la población a estudiar.

El caso español

Un ejemplo de las posibilidades que suscita internet en el plano de la demoscopia política lo acabamos de vivir en España, cuando hace tres semanas Podemos desbordó los datos de afiliación a partidos políticos para alcanzar rápidamente los 93.999 inscritos. A la hora de ofrecer este dato, no tanta gente se fijó en que para inscribirse en la formación de Pablo Iglesias no hace falta el pago de cuota alguna y que el mismo hecho de la inscripción se favorece al poder hacerlo vía internet.

Pablo Iglesias. (Efe)
Pablo Iglesias. (Efe)

Ahora bien, incluso si asumimos que entre los 93.999 afiliados hay duplicidades en la suscripción, y que también habrá periodistas, curiosos e infiltrados de otros partidos para conocer dinámicas políticas, la cifra, sin duda, tiene su peso. Pero tampoco conviene olvidar que el esfuerzo para realizar una inscripción en Podemos no difiere mucho del necesario para lograr un 'me gusta' en Facebook. Por cierto, este botón de la red social es donde siempre desembocan todas las participaciones en los Círculos Podemos.

Si seguimos analizando el uso que Podemos hace de internet, en sus primarias vimos que la elección de los 64 integrantes de su lista sobre el total de los 150 candidatos se hizo con los votos de 33.000 participantes, que llegaron a través de la página web primarias.podemos.info (ya no disponible), donde bastaba con registrarse y verificar la identidad a través del teléfono móvil para elegir a un candidato.

Si bien es cierto que las primarias en Podemos se hicieron según el modelo 'abierto' –es decir, no hace falta ser miembro del partido para votar a un candidato–, es igualmente verdad que tanto el desconocimiento acerca de la agrupación durante el pasado mes de abril como el protagonismo absoluto de Pablo Iglesias hicieron que las posibilidades de los restantes candidatos a encabezar la propuesta para los comicios europeos fueran complicadas.

No conviene olvidar que el esfuerzo para realizar una inscripción en Podemos no difiere mucho del necesario para lograr un 'me gusta' en FacebookEn cualquier caso, Podemos cerró una lista con 64 personas para ir a las elecciones europeas de mayo, aunque no fueron inscritas en el mismo orden por el que fueron elegidas en las primarias. ¿El motivo? Respetar criterios paritarios de género. Así, Miguel Urbán, quinto en primarias con más de 5.000 apoyos, acabó en séptimo lugar porque la paridad hizo que Lola Sánchez, que obtuvo la sexta posición con casi 4.000 votos, subiera a cuarto lugar. Por el mismo motivo, Pablo Echenique fue quinto y Tania González, sexta. Urbán finalmente quedó sin escaño en Bruselas debido a que Podemos consiguió cinco plazas.

Señalemos que para votar por internet en las primarias de Podemos pedían una verificación adicional vía teléfono móvil. Mientras esto sirva para evitar duplicidades de voto, mayor margen de garantía tendrán dichas primarias. También debemos indicar que si entramos en las herramientas que utilizan para el debate directo de iniciativas –portales de colaboración como Reddit o Loomio–, veremos la actividad intensa y constante de ciertos usuarios, actividad que desde luego no es el reflejo de tres amigos con la tarde aburrida.

En todo caso, en la información que aporta Podemos sobre la participación en sus procesos deliberativos online, nos cuesta encontrar el mismo nivel de definición que YouGov aporta en sus sondeos. Precisamos que en ningún caso nos referimos a la forma de configurar las listas –esta es una decisión interna que compete a cada partido–, sino a las técnicas de participación utilizadas. 

La AAPOR, que sabe de encuestas, acertó cuando planteaba la necesidad de transparencia de ciertos métodos; una necesidad que puede deberse a la posibilidad de duplicar usuarios por internet, al nivel de autentificación de los usuarios o a la manera de lograr la representatividad en la encuesta.

En todo caso, hay una cifra inapelable: los 1,25 millones de votos que Podemos cosechó en las últimas elecciones europeas. Este dato sí resulta contundente, y no solo por lo abultado de la cifra, sino porque los medios de control y escrutinio electoral en unos comicios celebrados en España cumplen con los más altos estándares democráticos a nivel mundial. 

* José Barros (@barrospress) es periodista y consultor de comunicación. Enrique Cocero (@EnriqueCocero) es fundador de la consultora de análisis 7.50 y miembro del consejo asesor de Government Consulting Group.

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