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Más del 20% de paro y mala percepción económica: ¿funciona el Wu Wei de Rajoy?
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Enrique Cocero | José Barros

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Más del 20% de paro y mala percepción económica: ¿funciona el Wu Wei de Rajoy?

Estos últimos días en el equipo de Intención de Voto hemos hablamos mucho del Wu Wei, que es uno de los principios capitales de la filosofía

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (Reuters)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (Reuters)

Estos últimos días en el equipo de Intención de Voto hemos hablamos mucho del Wu Wei, que es uno de los principios capitales de la filosofía taoísta. Una traducción literal desde el chino nos diría que “Wu Wei” significa “no acción”. Pero lejos de suponer un canto a la pereza o a la inactividad, el Wu Wei en realidad trata de describir –y de imitar– el movimiento del agua o de las plantas; un movimiento sin aparente esfuerzo, fluido, ordenado y profundamente transformador. Aunque tampoco es necesario viajar al Extremo Oriente para descubrir el Wu Wei; un concepto hasta cierto punto similar lo encontramos en las ideas de ‘eudaimonía’, ‘phronesis’ y ‘justo medio’, presentes en Aristóteles.

Demos un salto desde la “quietud creativa” y los “valles oscuros” descritos en los magistrales poemas taoístas y confucianos para adentrarnos ahora en otro escenario ciertamente menos poético: el de los tres primeros años de la llegada del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, aniversario que acaba de cumplirse. Como es sabido, Mariano Rajoy en 2011 entró a vivir en el Palacio de la Moncloa aupado por una muy holgada mayoría absoluta, solo superada en el reciente periodo democrático por otra mayoría aún mayor: la del PSOE en 1982.

Existe, por tanto, una similitud demoscópica entre 1982 y 2011; ambos fueron años de mayorías absolutas (202 diputados para el PSOE, 186 diputados para el PP), pero, a nivel político, los escenarios no podría resultar más distintos; en 1982 España todavía se encontraba al inicio de un vigoroso ciclo político; desde 2011, en cambio, parecemos asistir al final de dicho ciclo y al comienzo de otro nuevo, de signo todavía incierto.

A nuestro juicio, el reconocimiento del escenario actual –una grave y duradera crisis económica, superpuesta a otra no menos grave, y duradera situación política de “tránsito hacia lo desconocido”– habría obligado al presidente popular a llevar a cabo una acción política en la que detectamos claras resonancias del Wu Wei; una acción política en la que, por una lado, apreciamos esfuerzos por transformar los “valles oscuros” –Economía y Administración del Estado–, mientras que, por otro lado, renuncia a los maximalismos programáticos (final de ETA, ley del aborto) que en teoría sí parecerían alcanzables bajo las condiciones normales de una mayoría absoluta pero que no lo son en la situación actual, que ya está resultando lo suficientemente transformadora y erosionante para amplias capas de población. Este olvido de los fundamentos conservadores podría estarse realizando desde la conciencia de lo excepcional de la actual mayoría absoluta, de lo improbable que será una próxima y con el propósito de resistir los embates del populismo mientras el sistema constitucional se regenera y muda de piel.

Hasta aquí hemos descrito una hoja de ruta, en gran parte ejecutada durante estos tres primeros años de gobierno. Que esta estrategia alcance sus objetivos queda supeditado a que una mayoría suficiente de votantes ‘compren’ la gestión de PP en las próximas elecciones generales. Para tratar de predecir este escenario futuro, pasamos ahora a analizar los efectos que está teniendo dicha acción política tanto en el terreno objetivo de la economía –que es donde más ha focalizado sus esfuerzos el Gobierno– como en el campo subjetivo de la percepción ciudadana.

Este primer gráfico muestra el número de parados desde que el PP llegó al poder y cómo han ido variando trimestre a trimestre, según el INE:

Partiendo de 2012 con algo más de cinco millones y medio de parados, llegamos al pico máximo en el primer trimestre de 2013, en el que 600.000 personas más quedaron desempleadas. A partir de ese momento se encadenan seis trimestres consecutivos de descenso en el número de parados para dejar septiembre de 2014 con 240.000 parados menos que cuando los populares llegaron al poder.

Son buenos datos, sin duda, pero todavía estamos por encima del 20%, cota de la que no bajamos desde el 2010 y que todavía está muy lejos del 7,95% que teníamos en 2007.

Una primera conclusión: este 20% es una barrera psicológica muy fuerte que impacta en la percepción de mejora –ahora mismo nos encontramos en el tramo del 23%–. Por tanto, el eslogan que podría vender una mejora real de la economía, lejos de ser el crecimiento –algo que para el español medio suena abstracto y que además cree que solo afecta a las grandes corporaciones–, sería, como entrada, situar el porcentaje de paro por debajo de la señalada cota del 20%.

Para tratar de comprender la percepción que tiene la población de la situación económica, hemos preparado este otro gráfico, que habla del trimestre en el que Mariano Rajoy llegó a la Presidencia del Gobierno:

En marzo del 2013 la percepción de la realidad económica era muy negativa. El 59% de los encuestados por el CIS pensaba que era muy mala y cerca de un 34% opinaba que era simplemente mala. Esta gráfica recoge tres segmentos: la opinión de los que recordaban haber votado al PP en 2011, de los que no quieren comentar a quién lo hicieron y la de aquellos que en 2011 eran demasiado jóvenes para votar (el resto de opciones o son ideológicamente contrarias o no son significativas en los resultados del barómetro).

Hemos escogido estos datos por tres motivos concretos: representan a los que creyeron en la propuesta del partido de Rajoy, aparecen aquellos que podrían ser votantes en duda para el 2015 y también vemos a aquellos otros que accederán al voto por primera vez. Un hecho a resaltar: los que se declaran votantes del PP en marzo del 2013 creían –en mayor medida incluso que los que no pudieron votar– que la situación económica que se vivía en aquel momento era muy mala. Desde entonces, ¿cómo ha evolucionado la percepción de la situación económica?

En este tercer gráfico vemos que, 18 meses más tarde, han variado la percepción de la realidad económica entre los tres grupos antes señalados, pero no se trata de una variación significativa, sino que se mantiene en un entorno de prudente cambio.

La opinión general también varía. Mientras el 59% de todos los encuestados por el CIS en marzo del 2013 pensaba que la situación económica de entonces era “muy mala”, en septiembre de 2014 estos pasaron a ser un 37%. La mayor concentración de opinión se sitúa ahora en “mala”, con casi un 42%. La mayoría de los votantes del PP también se mantienen ahora en este rango del 41%, porcentaje que apenas desciende cuatro décimas en este año y medio. O dicho de otro modo: falta un año para las próximas elecciones generales, estamos por encima del 20% de paro y el 55% de las personas que recuerdan haber votado al PP piensan que la situación todavía es mala o muy mala.

Dicho esto, la misma encuesta del CIS del pasado mes de septiembre arroja un dato que puede ayudar al manejo de expectativas del Partido Popular: sólo un 22% de la población piensa que dentro de un año la situación será peor que hoy.

En resumen: ¿qué réditos ha generado la ‘Política Wu Wei’ de Mariano Rajoy en estos tres años? En el plano económico comienza a verse un descenso del paro –que todavía sigue por encima del 20%–. En cuanto a la percepción de los votantes, se detectan tres derivadas. Los votantes declarados del PP creen que la situación, siendo mala, cada vez lo es menos o promete traer algo de luz. En cuanto a aquellos jóvenes que votarán por primera vez y el posible voto oculto, parece consolidarse la percepción –siempre dentro del suspenso general a la situación económica– de que se está produciendo una leve mejoría.

A un año de que se celebren las próximas elecciones generales, la cuestión para el partido en el Gobierno, sabiendo que siempre contará con una base de votantes absolutamente fieles, radica en saber cómo se posicionarán el resto de potenciales votantes ante la frase que pronuncia un personaje de la película Uno, Dos, Tres cuando asegura que "la situación es desesperada, pero no grave". Partiendo de la base de que, como hemos visto, en realidad nadie está satisfecho con la situación actual, es posible que algunos electores crean que la situación es desesperada pero no grave y, por tanto, voten al PP; otros electores, en cambio, podrán creer que la situación es desesperada y también grave, lo que llevará su voto a la abstención o hacia otras fuerzas políticas.

* José Barros (@barrospress) es periodista y consultor de comunicación. Enrique Cocero (@EnriqueCocero) es fundador de la consultora de análisis 7.50 y miembro del consejo asesor de Government Consulting Group.

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