INTENCIÓN DE VOTO

¿Cuál es la clave de la subida de Ciudadanos?

Son proteccionistas en lo social, liberales en lo económico, reformistas en lo sanitario y ‘razonabilistas’ en lo que al conjunto de la res pública se refiere. Así es a grandes trazos Ciudadanos

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i), y el economista Manuel Conthe. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i), y el economista Manuel Conthe. (EFE)

En repetidas ocasiones hemos hablado desde Intención de Voto que 2015, en España, será el Gran Año Electoral –escrito así, con mayúsculas–. A lo largo de 10 meses viviremos un periodo único y difícilmente repetible, donde confluirán elecciones municipales, autonómicas –andaluzas y catalanas incluidas– y generales. El partido en el Gobierno también habla de que 2015 será el año de la recuperación definitiva. Su apuesta, por ello, es fuerte: en el debate sobre el estado de la nación que acaba de concluir, Mariano Rajoy ha prometido tres nuevos millones de empleos.

Pero en IdV nos centramos en el análisis de las percepciones de los votantes ante los actos de los políticos, y no al revés. Por eso, hoy, en este primer gráfico, repasaremos cuáles han sido las preocupaciones de los españoles en el último año.

Con los datos que ya nos ha ofrecido el CIS de todo 2014 y de enero de 2015, vemos que el paro continúa en su posición hegemónica como principal preocupación de los españoles. También vemos que el resto de inquietudes de los españoles se mantienen a lo largo del tiempo en sus respectivos niveles. Como hecho significativo y novedoso destaca la preocupación por la corrupción y el fraude, que alcanza un pico especialmente alto en noviembre. En enero comenzaría a descender, pero no recupera los niveles de meses atrás. Los casos de la familia Pujol y de los ERE, unidos al ‘ruido’ que ha generado el caso Bárcenas –y eso que los efectos sobre su salida de prisión todavía no están recogidos en las tablas–, acentuarían una tendencia que contradice la vieja teoría de que los españoles, al final, nos acabamos acostumbrando a todo.

La situación presentada por el CIS iría unida, tal y como hemos visto en otras encuestas recientes, a la entrada en la contienda electoral de nuevos partidos políticos. Es fácil deducir que el notorio aumento en la preocupación ante la corrupción, unido al consiguiente deseo de regeneración democrática, ofrece una clara oportunidad a los nuevos partidos políticos que, lógicamente, iría en detrimento de los clásicos del bipartidismo.

Hoy tomaremos de guía estos parámetros básicos y dejaremos de lado a Podemos –partido que ya hemos analizado largo y tendido en IdV y del que seguiremos hablando en próximo post– para centrar nuestra atención en un nuevo actor político: nos referimos a Ciudadanos.

Pero antes de ocuparnos en el partido de Albert Rivera, hemos elaborado una matriz en la que valoramos en una escala del uno al diez el posicionamiento de los españoles ante la intervención del Gobierno en su vida privada. El uno sería un posicionamiento altamente progresista y socialmente muy protector y el diez sería una actitud totalmente favorable a la libertad de mercado. ¿Por qué lo hemos estructurado así? Creemos que estamos marchando hacia una nueva forma de entender la política; por eso no vamos a ceñirnos a los esquemas clásicos de izquierda y derecha, sino que ahora la medición la haremos en función de lo presente que los ciudadanos quieran en sus vidas al Estado. 

Partiendo de este esquema, las actitudes más libertarias que detectamos en el programa de Ciudadanos son las que corresponden a la reducción de burocracia para la creación de empresas y la reforma del IVA. Entonces, ¿por qué el partido de Albert Rivera apenas saca algo más que cinco puntos en la valoración de políticas económicas? En primer lugar, porque en su programa también hablan de medidas un tanto intervencionistas como, por ejemplo, potenciar el I+D+i desde la Administración del Estado, si bien es cierto que vuelcan mucha responsabilidad en las empresas (2/3 de la inversión).              

En segundo lugar, Ciudadanos propone incrementar los impuestos a las personas que ganan más dinero, pero no habla de bajar los impuestos ya existentes. También proponen fomentar el equilibrio entre las grandes superficies y el pequeño comercio con medidas proteccionistas y, por último, habla de “armonizar” impuestos entre las distintas comunidades autónomas, lo que les aleja de la opción de más autogobierno.

Insistimos: no queremos ubicar a Ciudadanos dentro de la escala ya preexistente de los partidos políticos españoles. Nuestro objetivo, por el contrario, es partir de unas categorías emanadas de las preocupaciones diarias de los españoles para, a partir de ellas, juzgar el posicionamiento concreto de cada partido, que en el caso de hoy sería Ciudadanos. Creemos que esta manera de trabajar puede llevarnos a conclusiones más novedosas e interesantes.

Proteccionistas en lo social, liberales en lo económico, reformistas en lo sanitario y ‘razonabilistas’ en lo que a la 'res publica' se refiere

En cuestiones de empleo, al partido de Albert Rivera le damos un 4,5. Pretenden favorecer a las empresas –especialmente a emprendedores y pymes– abaratando la contratación, aunque luego proponen medidas marcadamente intervencionistas para el precio de la energía o al valor del euro. También asumen la formación de los trabajadores y parados de menor edad y buscan generar centros de productividad, aunque esto sea en fase embrionaria.

En materia sanitaria, Ciudadanos muestra un rostro muy liberalizador: quieren dar un aire nuevo a la gestión hospitalaria. Las medidas propuestas van desde buscar un modelo de gestión más eficiente, pasado por optimizar el gasto sin causar perjuicio de los ciudadanos –en su programa explican cómo lograr este equilibrio–, a marcar una clara delimitación entre la sanidad pública y privada. Ciudadanos, en definitiva, propone una reconversión progresiva de la Sanidad a un modelo más eficiente y sobre objetivos que llevarían a incluir incentivos para el personal sanitario, pero sin perder el control sobre la sanidad pública, incluida su gestión.

En las cuestiones que atañen a las políticas sociales, Ciudadanos se muestra muy proteccionista. Incrementar los beneficios sociales en tiempo de crisis o recuperación les ayudaría a ganar votantes en la zona que va del centro hacia la izquierda moderada.

¿Cómo explicar entonces que un partido de centro-izquierda –de ‘socialdemocracia 2.0’, podríamos decir- robe votantes por el centro-derecha?

A nivel de medidas contra la corrupción y en favor de la regeneración democrática, Ciudadanos ocupa un espacio muy amplio. Proponen desde la implantación de primarias dentro de los partidos a limitar las donaciones de particulares poniendo un tope de 50.000 € –ahora bien: no especifican plazos–. Recordemos que la FEC, la agencia que regula las campañas electorales en EEUU, establece un límite de donativos de $ 32.400 al año para cada partido. Dicho esto, todas las combinaciones posibles que permite el sistema norteamericano; luego, en la práctica, permiten igualar la cifra en euros que propone como tope Ciudadanos.

Llegamos al momento de las conclusiones. La principal pregunta sería la siguiente: dentro de los marcos de referencia en los que se mueve Ciudadanos, ¿a cuántos votantes pueden convencer con sus diversas promesas? Recordemos que son proteccionistas en lo social, liberales en lo económico –creen que el motor del crecimiento y del empleo está en el sector privado–, reformistas en lo sanitario y, podríamos decir, ‘razonabilistas’ en lo que al conjunto de la res publica se refiere.

Estas propuestas, unidas al liderazgo de Albert Rivera, parece que van ganando un progresivo apoyo entre la población. Hasta mediados de 2014 ningún español indicó al CIS que fuera a votar a Ciudadanos en elecciones generales, si bien es cierto que tampoco ellos habían anunciado que se presentarían. Sin embargo, en julio, primer CIS tras las Europeas, sólo 15 personas de los 2.500 entrevistados dijeron que votarían a C’s; fueron el 0,6 %. En octubre, en cambio, ya eran 37 personas; el 1,5%. Y en enero eran el 2,1%.

 

Con estos datos en la mano, sacar alguna conclusión definitiva sobre el perfil del votante sería prematuro dado que el margen de error es superior al 15 % y aún no disponemos de los microdatos del CIS de enero. En todo caso, conscientes de lo provisional de la situación, podemos adivinar algunos patrones de voto: los votantes de C’s residen sobre todo en ciudades de más de 400.000 habitantes; predomina –doblando la proporción- el número de varones sobre el de mujeres; son personas con alto nivel de estudios y de mediana edad, ni muy jóvenes ni muy mayores -la franja más amplia está entre los 35 y los 44 años-; y a nivel ideológico se ubican en el centro y el centro-derecha.

Este perfil, que resumiríamos como ‘joven español varón, urbanita, con estudios y de clase media-alta’ contrasta con el ideario que C’s recoge en su página web, donde precisan que surgieron “para hacer frente al ahogo que para el conjunto de la sociedad catalana suponen las políticas nacionalistas identitarias” y “por el vacío de representación que existía en el espacio electoral de centro-izquierda no nacionalista”. Y si bien es cierto que, como ya hemos visto, en cuestiones económicas y del tamaño del Estado, Ciudadanos es un partido más orientado hacia la derecha, en lo que a visión de la sociedad y de estilo de vida se refiere, el partido de Albert Rivera guarda más relación con el PSOE. Recodemos también que muchos de sus cuadros dirigentes –con la excepción de Albert Rivera, ‘oriundo’ del PP- proceden del PSC.

El pefil, que resumiríamos como ‘joven español varón, urbanita, con estudios y de clase media-alta’ contrasta con el ideario que C’s recoge en su web

¿Cómo explicar entonces que un partido de centro-izquierda –de ‘socialdemocracia 2.0’, podríamos decir– robe votantes por el centro-derecha? Creemos que este hecho obedece a varios factores.

El primero sería la actual situación político-económica. Las series del CIS nos indican que, desde el comienzo de las crisis, el interés por la política ha aumentado en 8 puntos. A comienzos de este post hablábamos de la preocupación ante la corrupción, que está causando honda preocupación entre muchos votantes. El perfil del votante de C’s precisamente sería el de aquel que, por posición económica, no se ve afectado por la crisis, pero, en cambio, sí percibe con desagrado casos como el de Bárcenas o la –a su juicio- ausencia de medidas de regeneración democrática. Este perfil no encaja dentro de la derecha más clásica o conservadora, que sigue fiel al PP. Ahora bien, en 2011, ante la situación de emergencia que atravesaba el país, este perfil de votantes –cuando no se decantaron hacia la abstención- optaron por votar a los populares.

Sumen a este situación otros tres factores más: el desgaste para el partido en el Gobierno de una legislatura especialmente dura, la emergencia a escala nacional de un nuevo actor político –que, al contrario que Podemos, no es anti-establishment– y la progresiva pérdida de liderazgo –y de votantes– de UPyD. Y ahí lo tienen: una explicación de la emergencia de Ciudadanos.

 

José Barros (@barrospress) es periodista y consultor de comunicación. Enrique Cocero (@EnriqueCocero) es fundador de la consultora de análisis 7.50 y miembro del consejo asesor de Government Consulting Group.

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