Primer pacto y campanas de elecciones

Si hay nuevas elecciones todo el mundo coincide en que los resultados no pueden variar mucho de lo ocurrido el 20 de diciembre pasado

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (2d), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), durante la firma del acuerdo de investidura. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (2d), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), durante la firma del acuerdo de investidura. (EFE)

Miércoles 24 de febrero de 2016, el día en que Steve Jobs hubiera cumplido 61 años. Esa mañana, pasadas las 12 del mediodía, Albert Rivera, quien un día antes había enumerado cinco puntos irrenunciables para que Ciudadanos diera su apoyo a la investidura del PSOE, anuncia la firma de un acuerdo con Pedro Sánchez para culminar dicho evento.

Pedro Sánchez, quien un día antes había dado pronta respuesta a Rivera aceptando sus cinco puntos irrenunciables, presenta poco después el acuerdo que incluye los mencionados y unos cuantos más en un documento de 66 páginas con los compromisos por ambas partes, que abarca desde el crecimiento inclusivo y sostenible a asegurar los derechos sociales y el funcionamiento federal. Al final de la página 65, se aclara que hay un compromiso por ambas partes a oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España.

Esa misma tarde, Podemos se cae de la mesa de negociación con el PSOE; Alberto Garzón dice que el acuerdo es una regresión y todos se emplazan, más o menos, a seguir hablando después del 5 de marzo. ¿Nuevas elecciones?

Si hay nuevas elecciones (la prudencia y el respeto por nuestro, ya de hace tiempo, venerado profesor Tetlock nos impide aventurar), todo el mundo coincide en que los resultados no pueden variar mucho de lo ocurrido el 20 de diciembre pasado. Es posible que por ello, cada aparición, entrevista o rueda de prensa de cualquiera de los implicados (y no siempre protagonistas) en el proceso se interprete por periodistas y comentaristas como acciones de campaña electoral. Generación de relatos, anticipación de movimientos, vendas antes de la herida... todo es interpretado como el movimiento previo a un nuevo despliegue de comunicación.

La misma persona que tiene claro el voto a Díaz, no lo tiene tan claro si la papeleta la encabeza Sánchez

Y dado que no falta oxígeno para el fuego, la gasolina viene desde Andalucía en forma de sondeo, el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa), en el que se afirma que el PSOE-A ganaría en caso de unas elecciones autonómicas realizadas ahora mismo (32,1% PSOE-A / 23,5% PP-A / 17,2% Podemos / 13% Ciudadanos).

Pero, de celebrarse generales, el PP ganaría en Andalucía con el 31% de los votos por el 29,4% del PSOE. Volvemos a lo de siempre; 1.200 entrevistas, margen de error de 2,8%, pues empate técnico, pero no deja de llamar la atención que la muestra es la misma. La misma persona que tiene claro el voto a Susana Díaz, no lo tiene tan claro si la papeleta la encabeza Pedro Sánchez.

Hablando de las posibles generales; de haber nuevas elecciones, nos toca preguntar, ¿han aprovechado los partidos su potencial? Y es que nos preocupa mucho la segmentación del mapa electoral.

Hemos ido a ver cómo se ha comportado cada provincia para cada uno de los partidos. Evidentemente, por volumen de población, muchas se repiten en los mismos puestos o cercanos para todos los partidos, pero esto nos permite hacer comparaciones. Tenemos un estudio completo, pero por no agotar, lo mostramos para el 'Top Five' de provincias por partido.

Vemos cómo el PP se destaca con Murcia, el PSOE con Málaga, y Podemos y Ciudadanos tienen el mismo 'Top 5'.

Las cinco provincias del PP suman el 35,4% del total de sus votos, una cifra casi idéntica al PSOE, pero (y aquí salta el primer factor) las mismas provincias representan casi la mitad de los votos para Podemos y Ciudadanos. Es más, este 'Top 5' supera en casi 10 puntos porcentuales lo obtenido para sus cinco por PP y PSOE.

Por lo tanto, y ya lo hemos dicho con anterioridad, los nuevos partidos funcionan mucho mejor en las grandes circunscripciones.

Es curioso, además, que el Partido Popular aprovecha mucho mejor su ventaja en las circunscripciones pequeñas. Pocos diputados en juego, no más de cuatro, y porcentajes muy elevados, por encima del 40%, en las cinco provincias en las que mejor resultado porcentual obtuvieron. Estas son Ávila, Lugo, Ourense, Salamanca y Zamora. Juntas supusieron el 20 de diciembre 355.000 votos, un 5% del total popular y 10 diputados.

Las cinco mejores para el PSOE supusieron el 15% de los votos y 15 diputados; para Podemos implicaron el 30% de los votos y 19 diputados, y para Ciudadanos, 28% para 11 diputados. Esto incide en lo dicho más arriba y, si quieren, lo formulo de otra manera: los nuevos partidos aún no permeabilizan en provincias pequeñas.

Pero volvamos al 'Top 5'. ¿Dónde encuentran los partidos sus votantes? ¿En las capitales o en el resto de la provincia? Pues hay de todo, la verdad, y este factor es el segundo al que los partidos deberían prestar atención a la hora de ganar votantes en unas futuribles elecciones.

El gráfico de arriba presenta el 'Top 5' referido a dos ejes. El vertical, el resultado porcentual en la provincia. En el horizontal, el 100% marca un teórico equilibrio en la proporción de votos obtenidos en la circunscripción completa frente a los obtenidos solo en la capital de provincia.

Imaginen que un partido obtiene 100.000 votos en una provincia de un millón de habitantes (10%). Imaginen ahora que la capital de esta provincia tiene 500.000 habitantes y el partido en cuestión obtiene 50.000. En este caso, estaríamos en el 100% de la gráfica a la altura del 10%. Si el peso en toda la provincia es mayor que solo en la capital, la coordenada caerá a la izquierda de la línea y viceversa.

Recordemos que el Partido Popular es sólido en provincias pequeñas, especialmente en las de Castilla y León y Galicia, así que su potencia urbanita está equilibrada, algo que no pasa con Ciudadanos, que obtiene casi toda su rentabilidad de los centros urbanos si combinamos estos resultados con los obtenidos en el primer gráfico.

Podemos, en cambio, es el partido del equilibrio.

Salvo en Sevilla, todo está más o menos en el punto de equilibrio. Añadir que Podemos se escora en este caso a la derecha (en el gráfico) no porque sea fuerte en la ciudad, sino porque no ha sabido ser fuerte en la circunscripción. En la capital fue tercera fuerza, siendo la primera el Partido Popular con casi 40.000 votos más que los morados y 19.000 más que los socialistas.

Al final del recorrido, tenemos al PSOE. De las provincias más fuertes para los de Pedro Sánchez, en ninguna tiene peso específico en las capitales correspondientes. De hecho, se escoran mucho en contra de los centros urbanos, lo que implica una asignatura pendiente que, claramente, no ha ayudado a tener un buen resultado electoral. De hecho, en Madrid ha sido cuarto en los dos entornos.

Aun así, y como podemos ver en el gráfico, Madrid resulta ser la más cercana al equilibrio.

Este tipo de ejercicios es el que los partidos podrían emplear algo de tiempo en hacer para saber dónde están sus márgenes de mejora. Nosotros lo hemos llevado hasta el cálculo de votos faltantes para ganar un escaño más y estamos trabajando en un modelo de sensibilidad.

Dado que, como estamos viendo, cada escaño cuenta una vez celebradas las elecciones en la matemática parlamentaria y dentro de un entorno altamente competitivo, saber, no ya quién es tu votante, sino dónde está aquel que te puede votar, resulta un ejercicio importante al tiempo que clarificador.

*Equipo Intención de Voto para El Confidencial

Intención de Voto
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios