Las encuestas lo demuestran: los votantes no hacen ya ni caso a las campañas

A fecha de hoy los partidos producen mensajes a un ritmo que el votante no consume, lo que produce exceso de oferta. A lo mejor por esto, los partidos más tranquilos son los que más refuerzo obtienen

Foto: Un hombre deposita su voto en una urna. (Reuters)
Un hombre deposita su voto en una urna. (Reuters)

Puntual a su cita cada tres meses, el CIS ha publicado esta semana el primer barómetro del año con intención de voto y que se corresponde al trabajo de campo realizado en los primeros días del mes de enero.

Así que, en IdV, hemos completado nuestras tablas de seguimiento de encuestas, hemos agregado, hemos ponderado y el escenario que arroja es totalmente distinto al que había hace un año, lo cual da que pensar.

Da que pensar, porque los partidos están metidos en cambios, congresos, disputas, candidaturas… Podríamos decir que los partidos han cogido el gusto a las campañas y siguen en ellas mientras que los ciudadanos miran ya hacia otro sitio y todos estos elementos que hemos nombrado antes no les parecen más que demandas innecesarias de protagonismo.

Si no lo creen, miren el siguiente gráfico:

En él están recogidas todas las encuestas desde el 1 de enero de 2016 hasta la del CIS (31 de enero) y una posterior de NC Report (5 de febrero).

Hoy hace un año vivíamos bombardeos de encuestas que intentaban captar el pulso de la opinión pública porque ni había gobierno, ni se le esperaba. De hecho, alrededor de estas fechas, parecía que Pedro Sánchez estaba cerca, muy cerca, de formar gobierno. Había sufrido un revés importante al pedirle Pablo Iglesias que renunciara a su acuerdo con Ciudadanos, pero seguiría intentándolo, tenía el encargo del Rey y casi hubo un momento en el que Sánchez creyó estar en el último peldaño de la escalera.

Pero no fue así. Mucho hemos hablado aquí de los cebos que le puso Iglesias a Sánchez hasta el último momento y todos vimos cómo el movimiento durante cuatro meses de Podemos buscaba desgastar al PSOE con el fin de que la fuerza relevante y determinante pasara a ser la morada, en vez de la socialista.

De aquellos polvos… Hoy el PSOE está pendiente de una elección de secretario general, Podemos pendiente de una elección de todo y una de las disputas entre errejonismo y pablismo ha sido, de hecho, si fue lo correcto no llevar a Pedro Sánchez a la Moncloa y pasar cuatro meses intentando ganar crédito ante la ciudadanía para, al final, llevar al país a unas nuevas elecciones.

Los ciudadanos parecen tener muy claro a quién votaron y que esta sería su opción inmediata en caso de que hubiera nuevas elecciones

¿Estrategia? En la mente de Iglesias es muy posible. ¿Táctica? A medida que avanzaban los días. ¿Improvisación? Seguro que para las explicaciones de salida.

Todo quedó en calma tras el 26 de junio. El PP ganó las elecciones y se impuso en la población y desde ese momento un ambiente de “no pasamos por esto otra vez”. Hasta las agencias demoscópicas bajaron el ritmo y, para ello no tienen más que ver en nuestro gráfico qué queda a la derecha y qué a la izquierda de la marca del 26 de junio (a lo que podemos añadir el periodo de verano).

Y desde entonces, y como ahora veremos con más detalle, los ciudadanos parecen tener muy claro a quién votaron y que esta sería su opción inmediata en caso de que hubiera nuevas elecciones. Es decir; a fecha de hoy los partidos producen mensajes a un ritmo que el votante no consume, lo que produce exceso de oferta. A lo mejor por esto, los partidos más tranquilos son los que más refuerzo obtienen.

Vayamos a por ello:

Peras con peras y manzanas con manzanas: si solo nos ajustamos a los estudios del CIS, la variación de los partidos, salvo la del PSOE, es mínima. De hecho, el CIS de enero da al PP casi el mismo resultado que en las elecciones de junio. El PSOE baja casi seis puntos entre el poselectoral de julio y el barómetro de octubre que ya recogía la batalla de Ferraz y dimisión de Sánchez.

Todos hemos escuchado desde al pasado martes cómo, CIS contra CIS, el PP pierde y el PSOE gana casi en la misma proporción. Pero, si nos ceñimos al espíritu de la estadística y los sondeos, lo primero que hay que comentar es que no podemos afirmar ninguno de ambos extremos de forma concluyente. ¿Por qué? Porque el barómetro del CIS informa de que su margen de error es del 2%, lo que implica que esas subidas o bajadas de 1,5 puntos están dentro de un territorio incierto.

Volvamos al total de encuestas, pero centrémonos solo en la época tranquila que hemos vivido en los tres últimos meses.

Este gráfico ya lo hemos mostrado con anterioridad. En él representamos nuestra ponderación tras agregar encuestas y lo enfrentamos al CIS más reciente y al resultado de las últimas elecciones generales.

Vemos cómo el mínimo del PP en encuestas en estos tres meses casi coincide con el último CIS y, por tanto, con el resultado de las elecciones. Vemos, también, la baja variación del PSOE (muy pequeña distancia entre máximo y mínimo y la dispersión más baja de los cuatro) o cómo Ciudadanos se ha movido bastante (de hecho, es el que mayor dispersión relativa tiene) para quedarse en el mismo sitio.

No es por insistir, pero… no parece que estos 90 días la actividad frenética de los partidos haya impactado en los votantes. Si no, miren.

El CIS incorpora en sus tablas la pregunta de a quién votaría suponiendo que hubiera elecciones mañana y lo cruza con el recuerdo de voto del pasado junio. Lo del PNV es envidiable… o puede parecerlo. ¿Por qué? Porque en junio obtuvieron cinco escaños por algo más de 286.000 votos y parece que los mantendrían todos, pero esos distan mucho de los casi 400.000 que obtuvieron en las pasadas elecciones autonómicas y, además, el CIS recoge que nadie cambiaría su voto al PNV.

Con esto, la solidez de la muestra la tiene el PP y solo Podemos sube del 75% de mantenimiento del voto, teniendo a todas sus confluencias por encima menos a Compromís que tampoco está muy alejado de los de Iglesias.

Pero miren el PSOE. Pese a haber subido dos puntos, tiene unos índices de repetición preocupantes. Combinando otros datos y resultados electorales, en IdV creemos que, más o menos, repetiría resultados (al menos en número de votos), pero sí que es verdad que, si sumamos el margen de error y la fidelidad que acabamos de ver, sería mejor para el PSOE ser prudente y salir sin heridas que anticipar alegrías.

Intención de Voto
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