¿Hemos salido de la crisis? La mayoría no lo percibe así

Con un crecimiento del PIB cercano al 3% y una tasa de desempleo menor que en 2009, la percepción de mejoría no ha empapado en los españoles, y menos en las capas más débiles

Foto: Fotografía de archivo de una manifestación contra las políticas de austeridad del Gobierno. (EFE)
Fotografía de archivo de una manifestación contra las políticas de austeridad del Gobierno. (EFE)

Queremos empezar este artículo recordando que en nuestra anterior entrega hablamos sobre las amenazas que Pew Research había detectado en distintos países del mundo, siendo en España las dos más recurrentes el cambio climático y el ISIS, que se diferenciaban en un solo punto.

En aquel artículo dijimos que hasta la fecha se había dado “nula incidencia” del terrorismo islamista en España en los últimos años y que esperábamos que fuera así por mucho tiempo. Nuestras mejores esperanzas se convirtieron el jueves 17 de agosto en la peor de nuestras pesadillas. En el momento en que escribimos este texto, quedan 43 personas hospitalizadas.

Ignacio CembreroIgnacio Cembrero

Esta semana, hemos acudido a otra de las grandes agencias de opinión pública americanas: Gallup. Creada en 1935 por George Gallup con un planteamiento totalmente independiente de partidos o empresas a la hora de financiar sus sondeos, es una de las más prestigiosas agencias del mundo, sus sondeos hacen temblar a candidatos y campañas, ya que durante muchos años el sondeo de Gallup era El Sondeo.

Dado que la mirada de Gallup se ha centrado recientemente en nuestro país, vamos a traer aquí un estudio realizado por Steve Crabtree titulado 'No Recovery Yet for Spain’s Poor'” (que podríamos traducir como 'Aún no hay recuperación para el segmento más pobre de España').

El estudio divide la población en tres segmentos distintos: el 20% de los españoles con menores ingresos, una banda que abarca al 60% de la población con ingresos que podríamos decir 'medios', y una tercera banda del 20% restante ocupada por los que mayores ingresos declaran en nuestro país.

Y arranca con tres datos muy interesantes: el primero, que el 44% de los españoles con menores ingresos está satisfechos con su nivel de vida a fecha de hoy, si bien es cierto que alcanzó su máximo en 2011 (el año de la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa).

El segundo dato es que el 35% de este mismo segmento tuvo que enfrentarse a dificultades para lograr alimentos en el pasado año. El tercero es que solo el 12% de ellos piensa que es un buen momento el actual para encontrar trabajo. Vamos a ver en detalle el estudio.

Este primer gráfico recoge la respuesta de los tres segmentos comentados arriba a la pregunta de si están satisfechos con el nivel de vida que llevan, centrándolo en lo que pueden hacer y lo que pueden comprar.

Es evidente que el segmento del 20% más pudiente tiene la mayor media de satisfacción, y no solo eso, sino que es el más estable en sus respuestas a lo largo del periodo estudiado. El segmento medio es casi tan estable como el más rico, pero si se fijan en el gráfico, ambos alcanzan su mínimo en 2014, mientras que el 20% más pobre de la población española declara ese mínimo en 2017, aunque también experimentó una caída considerable en 2014.

Recordemos que 2013 fue el año en que el desempleo alcanzó su mayor pico desde que en 2007 comenzó la crisis con la caída de Lehman Brothers. Hemos recuperado en el siguiente gráfico, a modo de apoyo, los datos del SEPE respecto al desempleo en España, recuperando los meses de abril de cada año desde 2009, ya que es el periodo observado por Gallup y abril, el mes en que se realiza el estudio.

Es decir, con un crecimiento del PIB cercano al 3% y una tasa de desempleo menor que en 2009 (aunque abril 2008 vs. abril 2009 supuso un incremento de 1,3 millones de parados), la percepción de mejoría no ha empapado en los españoles y menos en las capas económicamente más débiles, que presentan una caída en las personas que percibían una situación satisfactoria de 15 puntos respecto a la misma pregunta realizada en 2016.

Gallup presenta la economía española como una economía que ha estado luchando por recuperar la posición que tenía previa al hundimiento del sector inmobiliario. Evidencia que los recortes en servicios públicos y el incremento de impuestos han golpeado más duramente a los más desfavorecidos, hasta el punto de presentar una cifra preocupante. En 2017, el 35% de los que pertenecen al grupo de ingresos más bajos dicen que han tenido problemas para comprar alimentos en el último año.

Relacionado también con el tema del desempleo, la agencia americana incorpora al estudio cuál es la percepción de los españoles respecto a lo sencillo que puede resultar encontrar un trabajo en nuestro país. A tenor de los datos que encontramos en la respuesta, ahora estamos viviendo nuestro mejor momento a nivel de percepción, pero sin que los números arrojados sean para tirar cohetes, sino más bien lo contrario: preocupantes.

En esta ocasión, la confianza de encontrar trabajo en España acompaña a la evolución del empleo, pero con calificaciones realmente bajas. No hay diferencia entre segmentos hasta este mismo año. Es más, en 2015 el segmento medio se mostraba más pesimista incluso que el segmento de menores ingresos. De hecho, la peor media de percepción de 2009 a 2015 (cuando ya empiezan a marcarse diferencias) la daba el segmento medio, a solo 2,5 puntos de distancia del más optimista en promedio, que era el del 20% más rico.

En las conclusiones de su estudio, Gallup entra a hablar de la desigualdad. Para ello, trae el informe de desigualdad de la OCDE y comenta que, junto a España, los países que más la han visto crecer son Estonia, Eslovaquia y Suecia. Toda situación, prosigue, no ha logrado, sin embargo, el éxito (y apenas la aparición) de movimientos aislacionistas de extrema derecha, como sí haya podido pasar en otros países. Lo que sí afirma es que la existencia de desigualdades tan acentuadas sería explotada por los nuevos movimientos de izquierda.

Al leer el informe y revisar los datos, parece solvente la tesis de que, independientemente de lo que se pueda estar creciendo en España, hay desconfianza. La bofetada de la crisis fue descomunal, ya que se venía de enganchar crecimiento tras crecimiento y oportunidad tras oportunidad. Hoy, los españoles le han hecho una enmienda a la totalidad a los signos de bonanza. La herida sigue abierta y el dolor parece que se utiliza para no olvidar qué hubo antes de que esta se produjera.

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