CIS: el futuro (a un año) por delante

Estamos a un año de las elecciones locales y autonómicas y, posiblemente a dos de las generales. Hoy los partidos tienen capacidad de construir candidatos y si empiezan ayer, mejor que mañana

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Ya está aquí el CIS de abril (nuestras disculpas al Centro por tomar su nombre en genérico para referirnos al barómetro) y ha traído menos ruido que los anteriores y menos que otras muchas encuestas. ¿El motivo? Se esperaba que Ciudadanos sobrepasara en la encuesta más importante del trimestre al PP en intención de voto y, bueno, hasta los más despistados se han enterado de que no ha sido así.

El Partido Popular se mantiene primero, pero cierto que con una ventaja mínima sobre el segundo que es Ciudadanos, que tiene una ventaja aún más reducida sobre el tercero que es el PSOE, el cual tiene no mucha más ventaja sobre Podemos que es, por añadir algún elemento diferenciador, el único que cae de la barrera de los 20.

Ya sabemos que nos ponemos muy pesados con la segmentación, pero el tiempo de las grandes, masivas comunicaciones políticas viene degradándose desde los años 80. En España las TV privadas y autonómicas y los medios locales empezaron ya a alimentar segmentos ideológicos o geográficos (cuando no ambos). Luego llegó internet con los diarios digitales y las redes sociales, lo que obliga casi a particularizar el mensaje y obviar las grandes arengas salvo en asuntos muy concretos.

Por ejemplo, el tempestuoso enfado el pasado miércoles del señor Rivera con el señor Rajoy: demasiado enfado, demasiado elevado, demasiado impacto. El pasado 3 de mayo Ciudadanos registra un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional contra los votos delegados de los señores Comín y Puigdemont. Ante una consulta del Gobierno, ese mismo recurso fue desaconsejado por la abogacía del estado entre otras cosas porque es una tarea propia de diputados del Parlament. Es decir, lo que hizo Ciudadanos, partido con mayoría en dicha cámara.

De hecho, se estima que hay un alto riesgo de que el TC rechace dicho recurso. Ante un rechazo (recuerden lo ocurrido con el Consejo de Estado cuando su informe no recomendó el recurso ante la investidura de Puigdemont) se genera mucho ruido y se aprovecha a hablar de fallidos, con lo que, con ese lanzamiento de pelota de Albert Rivera al Gobierno.

Ciudadanos es el partido con mayor representación en el Parlament de Cataluña, aunque todo ese ruido lo genere en Madrid

Otro punto a añadir es la posibilidad que asoma en el horizonte de que en Cataluña se forme gobierno, que no esté encabezado por Puigdemont, que arranque una nueva legislatura que ese gobierno lleve al fin del 155, tal y como el Gobierno definió desde su implantación. Para ello también Ciudadanos ha ido con iniciativa (mal entendida) y ha pedido que no se levante el 155 hasta que el nuevo Govern sea 'kosher'.

Así que, ante estos escenarios, unidos a la expectativa en el CIS no cumplida, podemos intuir en Ciudadanos su particular táctica preventiva, mediante una comunicación más ruidosa que la que dan a posicionamientos esenciales y de la que luego poder sacar partido. Con todo, es el partido con mayor representación en el Parlament, aunque todo ese ruido lo genere en Madrid.

En definitiva, comunicación masiva. ¿Útil? Si la intención es tirar de acciones en un futuro y buscar llevarse el gato al agua de lo que hagan los partidos que gobiernan… puede. Desde aquí creemos que Ciudadanos debería aprovechar el momento que le da una tendencia ascendente para ampliar los umbrales, con planteamientos locales, en zonas que aún no domina y que son los que salen de los núcleos urbanos principales de nuestro país, más que incorporar en estos entornos a notables de otros partidos.

Volvamos a lo que nos ocupa (ya retomaremos la segmentación un poco más adelante, introduciendo un elemento esencial como son esos umbrales): Dado que ya sabrán qué datos aporta el CIS en su intención de voto de abril, revisemos los sucesivos resultados desde las últimas elecciones:

Lo que nos plantea, junto a un factor de baja variabilidad entre encuestas, es un escenario que podemos expresar como de “punto cero”. ¿El mismo para todos? Es evidente que no; la pelea del PP no tiene que ver con la de Podemos y, entre el resto de partidos, depende mucho del terreno en el que se juegue, tanto geográfico como, no ya ideológico, sino de propuestas. Así que el PSOE puede estar en lo correcto cuando hablaba de un empate en su valoración de los resultados de la encuesta.

Ahora, las tendencias son sensibles y, como hemos dicho antes, en el global de encuestas, se iba anunciando una puesta en cabeza de Ciudadanos en el CIS, que al final no ha ocurrido y con un riesgo evidente de quedar sensiblemente por detrás en escaños del PP por no trabajar de forma atomizada.

Si vemos el gráfico de conjunto de arriba, una de las primeras conclusiones que sacamos es que la demoscopia es el negocio del primer semestre de este año (y eso que en nuestro rastreo eliminamos aquellas cuyas fichas técnicas no están completas).

En segundo lugar, las líneas de tendencia son muy similares a las que presentábamos en el primer gráfico, si bien es más marcada la tendencia ascendente de Ciudadanos en esta última gráfica. Decir, en un mero nivel intuitivo, que esa diferencia podría ser, de nuevo, una cuestión de que es más fácil encontrar potenciales encuestados en grandes zonas urbanas y esto favorece los resultados al partido de la calle Alcalá.

Déjenos hablar de Mark Granovetter. Sociólogo de la Universidad de Stanford, doctorado en Harvard y nombrado candidato para el Nobel de Economía, propuso en los años 70 un modelo de comportamiento colectivo a través de umbrales. ¿Qué es un umbral? Es el número o la proporción de semejantes necesario para que una persona decida unirse a un colectivo a la hora de realizar una acción. Los umbrales funcionan enfrentando “qué pierdo” a “qué gano”.

Las líneas de tendencia son muy similares a las del primer gráfico, si bien es más marcada la tendencia ascendente de Ciudadanos en esta última gráfica

Granovetter hablaba en sus ejemplos de manifestaciones y revueltas y lo ilustraba de la siguiente manera: una persona con un umbral 0 es el radical que sale a la calle a montar la revuelta sin importarle que el coste sea la detención policial. Aquel que tenga un umbral de 1.000 prefiere salir a defender su opción cuando el riesgo de detención se diluya gracias a la densidad de asistentes.

Estos modelos se aplicaron también al comportamiento electoral y, aunque es algo más complicado que unirse a una revuelta o no, dado que ésta es una decisión binaria y la electoral amplía opciones a distintos partidos, al voto en blanco o la abstención, creemos que los umbrales tienen mucho que ver en el ascenso de Ciudadanos al igual que ese fervor ya se vivió en Podemos trimestres atrás. De hecho, creemos que ellos lo deben saber también y de ahí el salto del pasado miércoles del señor Rivera y el empleo de una acción sonora que busca hacer llegar más lejos su eco.

¿Llega? Pues qué podemos decir… parece que los impulsos se aplacan y la situación se estabiliza. Meses atrás Ciudadanos era un partido que vivía las encuestas en un con un grado de sorpresa bastante elevado porque en un trimestre podía encontrar encuestas con 10 puntos de diferencia entre máximo y mínimo otorgado.

Entonces se situaban entre los 10% y los 20%, mientras que hoy hablamos de asentamiento en la segunda decena, sí, pero con similar diferencia entre máximo y mínimo que entonces. A nivel de variabilidad o dispersión, por tanto, se nota menos que hace meses, como podemos ver arriba, pero el espacio abierto (o no amarrado, por ponerlo en términos sencillos) no es solo que sea aún grande, es que, además, es compartido con el PP que se encuentran en una situación de estabilidad semejante y con unas proyecciones también similares.

Es mas: desde principios de año a hoy, PP, Ciudadanos y PSOE han marcado en el global de las encuestas casi el mismo mínimo (19%) con una diferencia de décimas, mientras que el de Podemos no llega al 15%.

Las grandes estrellas no están teniendo un buen inicio de siglo como Macron o Trump.
Las grandes estrellas no están teniendo un buen inicio de siglo como Macron o Trump.

En definitiva, estamos a un año de las elecciones locales y autonómicas y, posiblemente a dos de las generales. Hoy los partidos tienen capacidad de construir candidatos / representantes y si empiezan ayer, mejor que mañana. Los candidatos se construyen desde abajo, al menos los más sólidos.

Las grandes estrellas no están teniendo un buen inicio de siglo y no solo hablamos de España: Macron o Trump (por no hablar de Renzi o May) candidatos construidos desde arriba, pueden haber ganado, pero están sufriendo mucho en el enfrentamiento de las expectativas y los hechos, haciendo que su fulgor se apague a la mínima contrariedad. Son modelos que aún no han entendido la importancia de lo local y de la construcción de base de votantes desde abajo, no desde la masificación, porque igual que vienen… se van.

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