gracias al guirigay en el bloque soberanista

El PSC considera alejado el riesgo de una escisión interna

Conjurado por completo, no; pero, muy alejado, sí. Esa es la impresión dominante en la dirección del PSC ante la posibilidad de una escisión interna.

Foto: El líder del PSC, Pere Navarro (EFE)
El líder del PSC, Pere Navarro (EFE)

Conjurada por completo, no; pero, muy alejada, sí. Esa es la impresión dominante en la dirección del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) ante la posibilidad de una escisión interna. A ello, según reconocen sus dirigentes, ha contribuido en forma no menor el guirigay en el bloque soberanista.

El temor existía y era percibido como una posibilidad cercana. Por eso, el primer secretario del PSC, Pere Navarro, con el espaldarazo anímico que recibió en la Conferencia Política del PSOE de mediados de noviembre, quiso poner la venda antes que la herida y convocó una semana después de aquel cónclave, el 17 de noviembre, una reunión extraordinaria del Consell Nacional, su máximo órgano entre congresos.

Bendecido desde Ferraz y Andalucía, la maniobra de Navarro fue un autoblindaje para bajar al PSC del tren soberanista ante el horizonte, entonces inmediato, de una votación en el Parlament para reclamar del Gobierno de la nación la competencia de convocar referendos, inicialmente prevista para la primera semana de este mes bajo la sombra de otra probable ruptura en la disciplina del voto socialista. “Con la resolución que hemos aprobado, si vuelven a votar distinto, será el PSC el que los eche”, advierten los más españolistas a los más soberanistas.

Un antes y un después

Navarro forzó la votación interna y el resultado fue que el ala soberanista, que en el último congreso del PSC, en septiembre de 2012, reunió el 23,36% de los votos en torno a la candidatura alternativa de Monserrat Tura, en el Consell Nacional vio reducidos sus apoyos casi a la mitad: se quedó en el 13,27%. La confluencia de este resultado con aquellas desavenencias permite pronosticar ahora desde el centro de mando del PSC que ninguno de sus veinte parlamentarios dará la espantada al Grupo Mixto.

“Ninguno se va a ir al Grupo Mixto porque entonces perderían relevancia y dejarían de existir políticamente, como le ha ocurrido a Ernest Maragall”, apuestan desde la dirección –el hermano del expresident fundó su propio partido, Nova Esquerra Catalana, tras dejar el PSC–.

Hemos estado jugando en un terreno que no era el nuestro, reconoce la dirección de los socialistas catalanesComo en todos los partidos, que crecen en aluvión cuando adquieren el cartel de favoritos y más cuando han conquistado el poder, las bajas llegan con la travesía del desierto. Ya las ha habido. Pero una cosa son las bajas individuales, como la de Ernest Maragall, y otra muy distinta es el abandono simultáneo de varios parlamentarios o la escisión en bloque de un grupo significativo.

De los cinco diputados autonómicos adscritos al sector soberanista, las dudas se centran en Joan Ignasi Elena y Marina Geli, exconsejera de Salud. Pero Elena, heredero del obiolismo, ha recibido presiones del propio Raimon Obiols para que se someta al criterio de la mayoría y, además, quiere recuperar el gobierno municipal de Vilanova i la Geltrú. Àngel Ros, alcalde de Lleida, aspira a conservar el bastón municipal y, para eso, según se sostiene desde la dirección, “los dos necesitan las siglas del PSC”. Claro que también hay quien lo ve con otro prisma: “Para algunos, ponerse en el lado soberanista es una cuestión de supervivencia personal”.

Aunque en el PSOE hay una fuerte corriente que defiende la conveniencia de un cisma interno que facilite la depuración ideológica para que el PSC recupere su “posición central”, una vez que se ha aprobado formalmente el rechazo de los socialistas catalanes a un referéndum independentista convocado de forma unilateral, la mayoría parece darse por satisfecha con la situación actual ya que, en su opinión, lo que se ganaría en coherencia se perdería en apoyos al difuminarse el acento “catalanista”.

Para la cúpula del PSC, el Consell Nacional del 17 de noviembre marcó un antes y un después. Y no sólo por la forma apabullante en que se impusieron las tesis de Navarro. “Hemos estado jugando en un terreno de juego que no era el nuestro. Ahora tenemos una hoja de ruta”, subrayan aludiendo a la propuesta de abordar una reforma federalizante de la Constitución, asumida como propia por Alfredo Pérez Rubalcaba.

Su esperanza es que, antes que después, entre los ciudadanos catalanes cale la idea de que los socialistas son los únicos que pueden evitar que se rompa el cordón umbilical entre Cataluña y España, que tensa de un cabo la huida hacia delante de Mas-Junqueras y, del otro, el inmovilismo de Rajoy –con el apoyo del PSC, el derecho a decidir superaba los dos tercios del Parlament, la mayoría necesaria para cambiar el Estatut–.

La reconquista de Barcelona

A pesar de que las encuestas lo sitúan bajo mínimos, Navarro alberga la esperanza de que el PSC, que históricamente ha tenido su bastión en el poder municipal, empiece a recuperar posiciones en las elecciones municipales de 2015.

El portavoz de Pere Navarro competirá por la candidatura al Ayuntamiento de BarcelonaLos socialistas catalanes echarán el resto en la disputa del Ayuntamiento de Barcelona, que durante décadas fue su santo y seña. Se convocarán primarias abiertas y la carrera ya se ha abierto oficiosamente con, entre otros, dos nombres propios en la parrilla de salida: Jaume Collboni, portavoz de la Ejecutiva, y Jordi Martí, portavoz en la corporación municipal y, según el último barómetro de la Generalitat, con mejor valoración ciudadana que el primer secretario.

Aunque una encuesta publicada por La Vanguardia en octubre reducía de 11 a 6 el número de concejales socialistas –con un cuádruple empate en la segunda posición–, los socialistas creen que el convergente Xavier Trias no ha logrado consolidarse y que la fragmentación del consistorio municipal en siete formaciones políticas puede ayudar a sus expectativas.

La apuesta por la recuperación desde los municipios se plasmará también en otras candidaturas, como la Francesç Vallès, coordinador de los diputados del PSC en el Congreso, que optará a la alcaldía de Reus.

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