El PSOE frena el intento de Sánchez de emprender una huida hacia adelante
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Gonzalo López Alba

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El PSOE frena el intento de Sánchez de emprender una huida hacia adelante

El líder socialista en funciones quiso evitar la autocrítica y se la hicieron los barones, que le enmendaron la plana con Susana Díaz a la cabeza

placeholder Foto: Pedro Sánchez y los miembros de su ejecutiva, en el arranque del comité federal del PSOE de este 9 de julio, en Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez y los miembros de su ejecutiva, en el arranque del comité federal del PSOE de este 9 de julio, en Ferraz. (EFE)

Y al décimo tercer día Pedro ‘resucitó’ para proclamar ante el colegio cardenalicio del PSOE… su “insatisfacción” con los resultados electorales del 26-J y la conclusión de que los socialistas deben ejercer la oposición como frutos principales de su retiro espiritual. Lo que vino a continuación fue un diluvio de críticas. Solo los más adeptos al secretario general –Baleares, País Vasco, Castilla y León y Madrid, y sin unanimidad en las dos últimas federaciones, además del PSC con sus particularismos– se sustrajeron a la realidad del declive socialista, aunque nadie -salvo la ‘tomasista’ madrileña Maru Menéndez y la portavoz de Palencia, que lo insinuaron– pidió al secretario general que pusiera ya su cabeza en una bandeja.

Una abrumadora mayoría del comité federal puso pie en pared ante el intento de huida hacia adelante que esbozó en su intervención el líder socialista, en funciones desde hace 155 días –los que ya exceden del plazo estatutario máximo para la celebración de un nuevo congreso ordinario–. Lo que le dijo esa mayoría fue que el 'marrón' de cómo afrontar la investidura del presidente del Gobierno se lo tiene que comer él y, por si alberga la intención de parapetarse de nuevo en una consulta a la militancia, que es hora de que los órganos de dirección “hagan su trabajo”.

Abrió el fuego la 'califa andaluza', Susana Díaz, que enmendó cada uno de los ochos puntos del análisis poselectoral del secretario general, salvo los referidos a que el lugar que corresponde al PSOE es la oposición y que, si Mariano Rajoy quiere gobernar, se busque la vida. Hasta aquí el cierre de filas, que se plasmó en el principio de no apoyar la investidura del candidato del PP “ni por activa ni por pasiva”, aunque en el sanedrín socialista se reprodujo la división de criterios exhibida a lo largo de la semana en los medios de comunicación: unos a favor del “no es no”, otros del “no, de entrada” y otros, muy minoritarios, de no descartar un nuevo intento de formar gobierno. Es decir, que si cambia el escenario, puede cambiar el principio.

Díaz versus Sánchez

Si Pedro Sánchez intentó refugiarse en el “declive” de Podemos –que en dos años ha pasado de cero a 71 escaños– para soslayar el de su partido –que ha perdido la mitad de los votos que tenía en 2008 y 25 de los diputados que obtuvo en 2011– y atribuyó la responsabilidad de los malos resultados socialistas a “una confluencia poderosa de intereses”, Díaz subrayó que hay que buscar las causas en que el proyecto socialista “se ha difuminado mucho”, entre otras razones porque no se ha sabido “afinar nuestras alianzas”.

El sanedrín socialista endosa al secretario general el 'marrón' de la posición ante la investidura de Rajoy

Si Sánchez dijo que los ciudadanos decidieron el 26-J que la alternativa al PP “siguiera siendo exclusivamente el PSOE”, Díaz advirtió que “debemos saber cuál es la alternativa” y analizar “por qué no tenemos ese proyecto mayoritario”. Si Sánchez no despejó la incógnita sobre si, en el caso de que Rajoy fracase, hará un nuevo intento por conseguir la investidura presidencial, Díaz llamó a evitar los “tacticismos” y avisó de que “esos debates que se han abierto sobre que podemos formar gobierno pueden convertirse en una pesadilla”.

Díaz sostuvo que es imprescindible “cambiar el partido de arriba abajo y de abajo arriba” y, según miembros del comité federal, apostilló: “Gracias a Andalucía, el PSOE no es el tercer partido. Si no, ¿qué sería de ti, Pedro?”.

El secretario general de Aragón, Javier Lambán, de los pocos que el sábado no rehuyó el contacto directo con los periodistas, junto con Javier Fernández, Miquel Iceta e Idoia Mendia, no se quedó atrás: “No tiene sentido recurrir a buscar responsabilidades externas. El PSOE ha perdido nítidamente las elecciones, con Podemos pisándonos los talones, y tenemos que ocuparnos exclusivamente de reconstruir nuestro proyecto”.

Y, si cabe, un paso más allá fue Eduardo Madina. El perdedor de la primarias de 2014, que ha recuperado su asiento en el Congreso, pero sigue sin encontrar su libreto, cuando un grupo de periodistas le pidió que les anticipara algo de su intervención les dijo que la improvisaría en el atril, pero no se improvisa un cálculo de los votos perdidos cada año, cada mes, cada día y cada minuto como el que él detalló. Y tampoco se improvisa una ‘cita de autoridad’ como la que utilizó para su arranque: “Hace unos días, un alto cargo de Google, que es amigo mío, me dijo que después del Brexit lo más buscado era qué es Europa y qué pasa en Europa. Si seguimos así, en poco tiempo lo más buscado en Google será qué es el PSOE y qué pasa en el PSOE”. Con la misma plantilla que Susana Díaz, enfatizó que “ni un solo abstencionista ha vuelto al PSOE”, que el partido tiene un grave problema de “indefinición de su proyecto político” y de falta de “acompañamiento social”, y que no puede pasar de ser una organización para la transformación social a una “fuerza de resistencia”.

Una muerte anunciada, pero sin fecha

Si Madina pensaba que con su ataque directo a Sánchez –“no he escuchado a la dirección decir que hemos tenido el peor resultado de nuestra historia”– podría reflotar su figura política, hizo agua porque solo cosechó tibios aplausos. Y es que, como está escrito al comienzo de esta crónica, la mayoría no quiere precipitar la caída de Sánchez para que sea él quien se coma el 'marrón' del dilema entre abstenerse para facilitar que España tenga gobierno o unas nuevas elecciones. Por eso, nadie sacó a colación la fecha para la convocatoria del próximo congreso. Como dijo Lambán, “no ha prisa, hay que organizarlo con sosiego y calma”, porque los socialistas no pueden equivocarse apostando por un tercer liderazgo fallido.

Sánchez responde a los críticos que reclaman un liderazgo fuerte insinuando que han debilitado el suyo

Sánchez, en su turno de cierre del cónclave, volvió a rehuir la autocrítica al afirmar que “lo importante no es replantearnos los resultados electorales, sino saber cómo usamos los escaños para fortalecer nuestro proyecto”. A lo más que llegó fue a reconocer que el PSOE es percibido como “un partido del siglo XX”. Y se despidió con un reproche a los que lo critican: “Si tanta falta hace un liderazgo fuerte, pensemos todos qué hacemos para fortalecer ese liderazgo”.

Al término de la reunión, el fantasma de unas terceras elecciones volvía a pasearse el sábado por los patios de Ferraz y, los mismos socialistas que no descartaban esta posibilidad, intentaban conjurarlo afirmando que “si hay que repetir elecciones, esta vez no habrá duda de que el responsable es Rajoy”.

Pero, como dijo un veterano, la historia de Sánchez es ya, de forma irreversible, la crónica de una muerte anunciada, aunque, como en la novela de Gabriel García Márquez, el desenlace se conoce sin saber cómo y cuándo se llegará a él. Y para el PSOE, como partido centenario y el que más años ha gobernado España durante la democracia, ya lo dejó escrito en sus memorias, aunque estuviera en las antípodas ideológicas del socialismo y Rajoy se empecine en demostrar lo contrario, el príncipe de Bismarck: “Con frecuencia es menos perjudicial hacer algo malo que no hacer nada” (‘Pensamientos y recuerdos’, Desván de Hanta).

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