El PSOE opta por la continuidad ideológica

La ponencia marco apuesta por "la moderación" y el "cambio responsable", frente al radicalismo de Pedro Sánchez, y por "un único discurso en toda España"

Foto: El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. (EFE)
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández. (EFE)

"No renunciamos ni a nuestra tradición ideológica ni a nuestra lectura crítica de la realidad. Cambio, responsabilidad, moderación y un único discurso en toda España, son los ingredientes que hicieron del PSOE un partido grande”. En este párrafo del discurso pronunciado por el presidente de la gestora, Javier Fernández, se resumen las conclusiones del foro político celebrado el sábado por el PSOE como penúltimo paso para la elaboración de la ponencia marco que el 1 de abril aprobará el comité federal. A partir de ese momento, se someterá a debate entre las bases y se abrirá el periodo de enmiendas al documento que saldrá del congreso de junio sancionado como el proyecto del socialismo español para el primer cuarto del siglo XXI en el que ya estamos inmersos.

Los documentos cuya elaboración ha coordinado Eduardo Madina son continuistas en relación con los ya aprobados en la conferencia política de 2013 y el programa electoral con que el PSOE, con Pedro Sánchez como cartel, concurrió a las comicios del 20 de diciembre de 2015. Dos son los argumentos que lo justifican: “Un partido no puede dar bandazos cada dos años”, como subrayan redactores de la ponencia, y sus contenidos han sido sustancialmente elaborados por “los de siempre”, con escasas incorporaciones de savia nueva.

El mayor reproche que cabe hacer es que peca de falta de ambición para un partido que está en la oposición y en proceso de reconstrucción, tras haber sufrido las mayores derrotas de su historia contemporánea y en un contexto de pérdida generalizada de apoyos electorales a los partidos socialdemócratas, a expensas de que se confirme la anunciada resurrección de su guía histórico, el SPD alemán, de la mano del europeísta Martin Schulz y pese —o gracias— al gobierno en coalición con Angela Merkel durante la etapa más aguda de la crisis.

El debate interno, si lo hubo, se ha quedado intramuros, cuando, "debería trascender a la militancia", como señaló Javier Fernández, llamado a ser el próximo presidente del partido

Eso, y que el debate interno ha brillado por su ausencia. Si ha existido, se ha quedado en intramuros (solo se han celebrado dos reuniones con participación de todos los elegidos para elaborar la ponencia y el resultado ha sido una agregación de aportaciones individuales más que un fruto extractado de la deliberación colectiva), cuando, como subrayó Fernández, “debería de trascender a la militancia, porque la gente tiene derecho a saber lo que pensamos los socialistas de la política, del partido, de la democracia, del modelo de Estado, de la construcción europea. La gente tiene derecho a saber si somos lo que decimos ser”.

Sin noticias de fiscalidad y pensiones

Siendo así, no puede dejar de sorprender que, a falta de tan solo una semana para la aprobación de la ponencia marco, no haya trascendido ni una línea de lo que el PSOE propone para corregir el sistema fiscal o para garantizar el sistema público de pensiones. “Se están preparando propuestas sobre eso”, aseguró el sábado a este diario un dirigente que colabora en el área que coordina José Carlos Díez, pero nadie parece saber nada sobre ellas salvo los que tienen el encargo de redactarlas. En la parte política de la ponencia hay un buen diagnóstico sobre el impacto de la crisis, elaborado por Valeriano Gómez, pero tampoco se abordan los grandes retos derivados de la globalización de la economía y de las finanzas, si bien es cierto que compete más al ámbito de responsabilidad del independiente elegido por Susana Díaz para diseñar las políticas económicas del PSOE.

En el área política, aunque Madina señaló desde el principio que se quería huir de medidas concretas para no condicionar en exceso al próximo secretario general ni anticiparse a la elaboración del venidero programa electoral, sí hay algunas propuestas interesantes que conectan con la nueva realidad social, como impulsar una “Constitución de Ciudadanía digital” que vaya más allá de los derechos de acceso a la información y que reconozca, por ejemplo, el derecho a la desconexión digital del trabajo y al olvido; la creación de un régimen europeo de seguro de desempleo complementario de los nacionales; abrir el debate para garantizar la muerte digna; o la regulación del procedimiento de investidura del presidente de Gobierno para impedir situaciones de bloqueo como las vividas recientemente, planteada por Ignacio Urquizu.

El presidente de la gestora rescata la apuesta por "la socialdemocracia teñida de republicanismo cívico" que fue la guía de Zapatero

Y así, el discurso de Javier Fernández, recibido con una espontánea aclamación de más de un minuto, voló por encima de los debates en el foro. Porque el presidente asturiano no solo puso letra a la música socialista, sino que también puso música a su letra, al acompañar su discurso sin papeles con ese lenguaje gestual que hace asentir con la cabeza y remueve pasiones políticas en el auditorio. “¿No habría alguna forma de convencerle (para que sea el próximo secretario general)?”, preguntaba y se preguntaba al término de su intervención más de uno de sus correligionarios, que empezaron a descubrirle en la conferencia política de 2013 —algunos todavía siguen descubriéndole— cuando ya en 1996 era diputado, y no de los paseantes de pasillo.

El PSOE opta por la continuidad ideológica

Fernández subrayó que “solo la socialdemocracia teñida de republicanismo cívico —la guía ideológica de José Luis Rodríguez Zapatero, inspirada por José Andrés Torres Mora con Philip Pettit como referente teórico—, puede reclamar a los ciudadanos una mirada política que apunte al bien público y no solo al interés privado”. El ahora presidente de Asturias y de la gestora está llamado a ser el próximo presidente del PSOE como la referencia ética y de valores en que se ha convertido a imagen del histórico Ramón Rubial, salvo que gane las primarias Pedro Sánchez, al que sin mencionarlo contrapuso la moderación que reclama con la deriva radical que se le atribuye y reprochó su pretensión de convertir el PSOE en “una mera plataforma electoral al servicio de un líder que reclame autonomía o que exija confianza”.

Con ideas o sin ellas, los puñales están afilados porque todos se reclaman en posesión de la verdad para salvar al PSOE”.
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