Partidarios de Díaz le aconsejan que renuncie a ser también el cartel electoral

Los que apoyan a la presidenta de Andalucía coinciden en que el PSOE necesita un 'sargento de varas' y ella es la mejor para esta función, pero muchos le ponen 'peros' como cartel electoral

Foto: Susana Díaz, este 1 de abril en Las Palmas de Gran Canaria, tras asistir al comité federal del PSOE en Ferraz. (EFE)
Susana Díaz, este 1 de abril en Las Palmas de Gran Canaria, tras asistir al comité federal del PSOE en Ferraz. (EFE)

Como en todas las guerras, la contienda entablada por el poder en el PSOE se libra batalla a batalla. Su comité federal dio este sábado el pistoletazo oficial de salida para la más inmediata, las primarias en las que los militantes elegirán, el 21 de mayo, al nuevo secretario general. Pero aunque los huestes enfrentadas están siendo movilizadas para esta batalla, los estados mayores respectivos ya miran más allá y piensan las próximas.

A pesar de que todas las encuestas publicadas reflejan un fuerte rechazo social a Susana Díaz, la presidenta andaluza sigue siendo la favorita en los pronósticos internos. Y, si estos se cumplen, inmediatamente después se abrirán otras batallas: la postintegración que habrá de plasmarse en la ejecutiva que elija el 39º Congreso, convocado para junio; los subsiguientes congresos regionales y provinciales; y, cuando Mariano Rajoy lo decida, las primarias para la elección del candidato electoral.

En torno a Díaz se han agrupado no solo sus partidarios de siempre, sino socialistas que tiempo atrás lucharon a muerte por el control del partido, como Felipe González y Alfonso Guerra –el tándem sobre el que, hasta su ruptura, se sostuvo la hegemonía socialista durante casi tres lustros–, José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono –que se disputaron el liderazgo en 2000 y, en una secuencia inversa a la anterior, acabaron siendo amigos–, o Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón –que fueron íntimos y acabaron siendo irreconciliables–. Si esto ha ocurrido ha sido por la aversión que termina provocando Pedro Sánchez entre la mayoría de quienes le han tratado personalmente y porque entre todos ellos, aunque sea muy heterogéneo su grado de identificación con las ideas y las formas de Díaz, se ha instalado el convencimiento de que el PSOE, en estos momentos, necesita un ‘sargento de varas’ y nadie mejor que ella para desempeñar esta función.

Pero si todos ellos la han empujado o se han puesto detrás suyo para enterrar definitivamente el aciago periodo de Sánchez, no todos creen que sea la mejor opción como cartel electoral. Las encuestas publicadas, e incluso las que el PSOE maneja internamente, dicen que no lo es porque tiene un alto grado de rechazo fuera de Andalucía y carga con el estigma de ser identificada como la principal muñidora de la caída del ex secretario general. Y un sector importante —e influyente— del PSOE andaluz, teme que, si en lugar de poner un pie en Madrid pone los dos, acabarán perdiendo el gobierno de la comunidad autónoma más poblada, donde no tiene un relevo claro..

La presidenta andaluza se propone apabullar a sus rivales con los avales, como hizo Pedro Sánchez, con su ayuda, para derrotar a Madina en 2014

Así que los que valoran estas dos circunstancias creen, y algunos se han atrevido a aconsejárselo ya, que, aunque se haga con la secretaría general, debería renunciar a postularse como candidata electoral. Para quienes abogan por un modelo de bicefalia, Díaz “vería agrandada su figura si desde la secretaría general logra recomponer la cohesión del partido y organiza unas primarias limpias y abiertas para elegir al candidato electoral”. Otros, por el contrario, creen que se debe volver al modelo clásico del partido, en virtud del cual el secretario general ha de ser también el candidato electoral. Y los que lo ven con más distancia creen improbable esa renuncia: “También Pedro dijo que solo quería ser secretario general y ya vimos…”. En todo caso, esa corriente de opinión existe y gana adeptos.

La portavocía parlamentaria

El tercer gran hándicap que Díaz tiene de salida es que no es diputada, por lo que el liderazgo parlamentario habrá de recaer en otra persona. La cuestión de fondo no es tanto que el hecho de no poder confrontarse semanalmente con Rajoy en los plenos del Congreso le reste capacidad de liderar la oposición. De hecho, durante la etapa de Rubalcaba, gran parte de la oposición la hizo José Antonio Griñán desde la presidencia de la Junta de Andalucía. La cuestión es que, no pudiendo asumir ella la portavocía parlamentaria, tendrá que designar a otra persona y, al hacerlo, asume el riesgo de que, desde esa potente plataforma, quien sea portavoz le birle la candidatura presidencial.

La mayoría mira a Eduardo Madina, convertido en uno de sus principales puntales de apoyo, que ya aspiró a ser el candidato cuando en 2014 disputó el liderazgo a Sánchez. Sin embargo, fuentes próximas a Madina aseguran que la posibilidad de que él se convierta en el nuevo portavoz parlamentario —la continuidad de Antonio Hernando no soportaría otro periodo de sesiones—, es algo que “ni ha hablado con Susana, ni ella se lo ha planteado, ni él lo va a pelear”.

Eduardo Madina descarta "pelear" por la portavocía parlamentaria, que podría recaer en Patxi López como gesto de integración postprimarias

Si se confirma esta actitud por parte de Madina, se abre la posibilidad de que el portavoz acabe siendo Patxi López, el único de los aspirantes que dispone de un asiento en el caserón de la Carrera de San Jerónimo. Toda vez que nadie pone en cuestión que, tras las primarias, los sectores encabezadas por Díaz y López se reunificarán sin mayores dificultades, resulta más que sensato pensar que la portavocía parlamentaria se convertirá en un elemento de negociación postprimarias. Si no fueran ni Madina ni López, las miradas se vuelven hacia los jóvenes valores que están en segunda fila, como la manchega Isabel Rodríguez, que ya forma parte de la dirección del grupo parlamentario, aunque muchos opinan que todavía le falta recorrido para asumir esa responsabilidad.

Escaramuzas orgánicas

Por lo pronto, los aspirantes están inmersos en la batalla de la propaganda. Sánchez, el único que no acudió al comité federal del sábado aunque su condición de ex secretario general le otorga un asiento permanente en este órgano, lanzó a cinco de los suyos, encabezados por el valenciano José Luis Ábalos y el andaluz Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, a reprochar a la gestora la dilación en dar a conocer la ponencia marco, que no se entregó hasta el comienzo de la reunión, y, sobre todo, el retraso en el cierre del censo —cerrado provisionalmente en 177.902, a expensas de la incorporación de los militantes de las Juventudes que no están inscritos en el PSOE y la verificación de todos los datos—. La votación del calendario alternativo propuesto por ellos recogió solo seis votos, lo que evidencia la supremacía de los oficialistas en el comité federal.

El comité federal del sábado, en el que solo hubo seis votos discrepantes, confirmó la supremacía orgánica de los oficialistas

Los sanchistas se quedaron solos en el cuestionamiento del censo porque Rodolfo Ares, portavoz de la candidatura de López, subrayó que su sector no tiene “ninguna duda” sobre su limpieza. Los partidarios del exlendakari salieron satisfechos porque se aceptó que, aunque la gestora solo organizará un debate entre los candidatos, se celebren cuantos estos acuerden entre sí. Para los contarios a Sánchez, convencidos de que detrás de su candidatura hay mucha “espuma” que se irá diluyendo con los días, sus quejas del sábado son manifestación de que se están “poniendo la venda antes de la herida”. Y el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, les reprochó que hablaran desde “el desconocimiento de nuestras normas”.

El presidente manchego, Emiliano García-Page, junto a la líder del PSE, Idoia Mendia, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, este 1 de abril en el comité federal del PSOE. (EFE)
El presidente manchego, Emiliano García-Page, junto a la líder del PSE, Idoia Mendia, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, este 1 de abril en el comité federal del PSOE. (EFE)


No obstante, los sanchistas no fueron los únicos que protagonizan escaramuzas. Los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y de Aragón, Javier Lambán, ambos alineados con Díaz, insinuaron en declaraciones a los periodistas que, si las primarias las ganara Sánchez, ellos agotarían la legislatura al frente de sus ejecutivos autonómicos, pero darían un paso atrás, lo que los sanchistas interpretan como un gesto de falta de confianza en las posibilidades de Díaz. “Yo tengo dos lealtades, una con mi región y otra con mi partido, y si no están alineadas, por coherencia no me voy a aferrar al sillón”, dijo el manchego a este diario. El linchamiento del madrileño Tomás Gómez pesa en el ánimo de todos los líderes territoriales.

En el horizonte más inmediato, la próxima batalla será la de los avales. A la salida del comité federal, antes de tomar un avión rumbo a Canarias para proseguir con su campaña, Díaz confirmó su propósito de apabullar a sus rivales en esta ‘primera vuelta’ de las primarias. Los sanchistas querrían que se pusiera un tope máximo, pero el ex secretario general, cuando contaba con el apoyo de Andalucía, no encontró ningún inconveniente en jugar esta baza para derrotar a Madina en 2014. “No soy el mismo”, Sánchez ‘dixit’.

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