El debate del PSOE: muerte o resurreción

La socialdemocracia, después de transitar por tres épocas diferentes, se enfrenta al reto de despejar el interrogante de si vivirá una cuarta fase

Foto: Carteles de apoyo a los tres candidatos a la secretaría general del PSOE colocados en la sede del PSOE de Valladolid. (EFE)
Carteles de apoyo a los tres candidatos a la secretaría general del PSOE colocados en la sede del PSOE de Valladolid. (EFE)

El debate que este lunes se celebra entre Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López es la mejor noticia de las primarias del PSOE. Será la única oportunidad para un contraste de posiciones en vivo después de semanas de lucha feroz, durante las que ha primado la hostilidad entre quienes se manifiestan más como enemigos irreconciliables que como leales rivales.

La actitud mantenida por el diputado vasco, que lleva todas las trazas de convertirse en el árbitro final que desequilibrará el fiel de la balanza en el congreso de junio, merece el elogio de un punto y aparte porque no ha tenido más que palabras y actitudes favorables a la pacificación de una organización que se desangra en las más prosaicas luchas de poder, por lo demás tan habituales en la historia del partido.

En la presentación de ‘La izquierda necesaria’ (Catarata), libro en el que López recoge sus ideas y reflexiones, Joaquín Estefanía recordó las tres grandes etapas de la socialdemocracia: la constitutiva o marxista; la que asumió el parlamentarismo y estuvo marcada por el éxito económico del keynesianismo; y la Tercera Vía de Gerard Schröder, Tony Blair y Bill Clinton, periodo en el que difuminó sus diferencias con el liberalismo de corte social. Y, después, el periodista lanzó la pregunta: “¿Habrá una cuarta socialdemocracia?”.

Esa es la gran pregunta a la que deben responder los tres candidatos a liderar el PSOE porque el socialismo español también ha transitado por esas tres etapas y se encuentra ante el dramático reto de dar una respuesta afirmativa a esa pregunta o languidecer. Como advierte el historiador indio Yuval Noah Harari ('Homo Deus’, Debate): “El socialismo, que estaba muy al día hace cien años, no consiguió seguir el ritmo de la nueva tecnología […]. Los liberales, en cambio, se adaptaron mucho mejor a la era de la información”. Resurrección o muerte.

Si se levanta la mirada hacia Europa, el panorama de la socialdemocracia no puede ser más desolador y desalentador. Solo sobrevive en Portugal como partido gobernante y mira al horizonte con optimismo en Alemania. Lo ocurrido en Francia ha sido demoledor, no solo por el humillante 6,36 por ciento de los votos obtenidos por el candidato del PSF en las elecciones del país vecino, sino por cómo ha sido enterrado por los propios socialistas. Quienes, como Manuel Valls, conquistaron el poder a través del Partido Socialista o lo tocaron por primera vez vistiendo sus colores, como el propio Emmanuel Macron, han sentenciado que “está muerto” en Francia. Ha dejado de ser un instrumento político útil.

"La división es el primer peldaño para bajar al abismo", como ha advertido con lucidez Patxi López

Y esta es la gran amenaza que acecha al PSOE, que no está muerto, pero sí malherido. “La división es el primer peldaño para bajar al abismo”, reconoció Patxi López. En ese peldaño llevan años los socialistas españoles, ensimismados en sus cuitas con los pies al borde del abismo que ellos mismos han cavado con forma de sepultura.

“Las élites políticas seguimos en los años ochenta, intentando poner pequeños parches mientras que el sistema se desmorona”, dijo López en otra frase clarividente. Una imagen vale más que mil palabras: imagínense a los creyentes socialistas peleándose por las llaves del templo que se desmorona bajo sus cabezas. Porque los templos solo sobreviven cuando quedan creyentes.

El telón de fondo, también para la socialdemocracia, es el desconcierto. Como advirtió Mario Benedetti, “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

El diputado del PSOE Patxi López. (EFE)
El diputado del PSOE Patxi López. (EFE)

De la crisis del PSOE saldremos todos, no solo los socialistas, a un lugar diferente porque el PSOE ha sido un actor insustituible de la democracia española. Pero que haya sido no quiere decir que no pueda dejarlo de serlo. Por eso, la importancia del debate que este lunes se celebra en Ferraz trasciende las puertas del PSOE y el interés de sus militantes. Lástima para todos que solo Patxi López haya estado dispuesto a más de un debate.

Como observa el filósofo Byung-Chul Han (‘Sobre el poder’, Herder), “hallarse con un mundo interpretado previamente dado, e incluso con una 'verdad' previamente dada que no hace falta poner en cuestión, brinda una 'exoneración de ser'", pero los militantes socialistas no pueden exonerarse de ser, no pueden diluir su responsabilidad personal bajo el manto de una mayoría anónima porque el socialismo es un proyecto colectivo tejido con los sueños y aspiraciones de millones de personas que no se conocen.
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