Por qué si tienes menos de 30 años los datos del paro siguen siendo desesperantes

Si acabas de cumplir los 30 o incluso todavía estás en los 20, merece la pena que te pares a mirar los datos más en detalle

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El paro baja. Si tienes menos de 35 años, eso es todo lo que necesitas saber sobre la última Encuesta de Población Activa (mejor conocida como EPA), con la que cada tres meses el Instituto Nacional de Estadística dibuja el panorama laboral.

Pero si acabas de cumplir los 30 o incluso todavía estás en los 20, merece la pena que te detengas a mirar los datos más en detalle. Porque la situación mejora, sí, pero no para los jóvenes. De hecho, la información del INE y la de otras fuentes oficiales como Eurostat —la oficina estadística oficial de la Unión Europea— indican que los más jóvenes no tienen nada de lo que alegrarse. La bajada del paro es un espejismo demográfico. Vayamos por partes.

La pirámide de los activos

Hay un dato que a menudo se cita para justificar la bajada del paro. Seguramente has escuchado la frase: “El paro baja porque disminuye la población activa”. Traducido, significa que no aumenta el número de personas que trabajan, sino que disminuye el total de la mano de obra disponible, esto es, la ‘población activa’. Si en una división disminuye el dividendo, disminuye el resultado.

Bien, pues la población activa no disminuye para todas las franjas de edad. Los activos que tienen entre 16 y 34 años han pasado de representar casi cuatro de cada 10 personas (el 37%) en 2008 a ser solo el 27%. En este gráfico se ejemplifica esta bajada, relativa únicamente a quienes tienen menos de 35 años.

Hemos enseñado estos datos al profesor Jordi Bayona, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. Por un lado, apunta, la razón de este descenso se encuentra en la demografía nacional: "Las generaciones que entran en el mercado laboral son cada vez menores: las nacidas a partir de 1981, en este caso. El descenso seguirá durante unos años debido a que el mínimo de nacimientos se produjo a mitad de los años noventa". Los otros grupos, en línea con la demografía de una España cada vez más vieja, aumentan.

Pero no es solo eso. También hay que tener en cuenta "el alargamiento de los estudios debido a que no se puede entrar al mercado laboral y la falta de expectativas laborales en sí, que provoca que algunos jóvenes no se declaren como activos", explica para subrayar los factores que van más allá de la demografía.

La consecuencia queda clara si vemos cómo ha cambiado la pirámide demográfica de los activos registrados por la EPA en 2008 y la de 2016. En este gráfico se recoge el porcentaje, sobre el total de activos, que representa cada grupo de edad.

¿Qué implica todo esto? Según Bayona, que, a corto plazo, "hay una menor presión de entrada al mercado laboral (entran tantos como salen), y, con ello, un menor aumento de los niveles de paro". Es decir, el lado bueno de esta estructura demográfica es que el efecto de la crisis sobre los más jóvenes habría sido aún peor con unas generaciones llenas y equilibradas. A medio plazo, como sabe quien controla la hucha de las pensiones, estará por ver si estos jóvenes encontrarán trabajo o no.

¿Pero no había un plan de empleo juvenil?

En 2013, el Gobierno de Mariano Rajoy presentó su Plan de Empleo Joven 2013-2016. En él recogió una serie de indicadores oficiales, algunos de la EPA y otros de Eurostat, sobre los que basarse para entender si, en 2016, habría mejorado el mercado de trabajo para los más jóvenes. A falta de que se confirmen los datos europeos para 2016, la respuesta parece sencilla: no.

La tasa de empleo juvenil ha pasado del 53% al 43% desde 2012. Podría ser el dato positivo, pero teniendo en cuenta la mencionada bajada de 10 puntos porcentuales en la población activa joven, asume otra dimensión. Los indicadores del Gobierno incluían datos como los jóvenes que se ven obligados a trabajar a tiempo parcial, la temporalidad y los que están en riesgo de pobreza y exclusión social. Y son cifras aún menos esperanzadoras, como recogemos en esta tabla (el año de referencia es el que el Ejecutivo propuso en su plan de empleo).

La solución tampoco está en el emprendimiento. Los autónomos jóvenes dados de alta a día de hoy son 10.000 menos que en 2011, cifra de referencia que escogió el Gobierno, y la tasa de actividad emprendedora no despega. Es más, retrocede, de acuerdo con el Global Enterprenourship Monitor (GEM). Entre los de menos de 24 años, incluso ha bajado un punto.

La Chistera
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