Rajoy quiere subir las pensiones que congeló y otras mentiras del debate en el Congreso

Datos engañosos, viejas promesas inclumplidas y hasta alguna verdad mal aprovechada: verificamos los discursos de los representantes políticos durante el Pleno

Foto: Mariano Rajoy, en un momento de su intervención en el Congreso de los Diputados. (Efe)
Mariano Rajoy, en un momento de su intervención en el Congreso de los Diputados. (Efe)

El Pleno del Congreso de los diputados se ha centrado este miércoles en las pensiones. Cifras, datos, medias promesas y provocaciones han sobrevolado el hemiciclo, donde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareció a petición propia. Al no tener ningún límite de tiempo para sus intervenciones, ha sido el indudable protagonista de la mañana. Los representantes de los otros partidos han contado, en cambio, con diez minutos cada uno. Estas son algunas de las mentiras y verdades que se han escuchado durante el Pleno.

Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha acudido al debate sobre el futuro de las pensiones con un gran anuncio: una propuesta para subir las pensiones mínimas y las de viudedad en los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE). Una maniobra que supone poner un nuevo 'cebo' al resto de partidos políticos para que acepten aprobar las cuentas públicas.

Lo que no ha hecho Rajoy es recordar que mantuvo congeladas las pensiones de viudedad durante siete años en contra de lo que le marcaba la ley. Durante todos esos años no se acordó de las viudas. La reforma de las pensiones de 2011 estableció que las pensiones de viudedad subirían del 52% de la base reguladora hasta el 60% para las personas mayores de 65 años que no perciban otra pensión pública. En concreto, esta orden aparece en la disposición adicional trigésima, introducida a petición de CiU. La ley obligaba a aplicar esta normativa de forma "progresiva y homogénea en un plazo de ocho años a partir del uno de enero de 2012". Fue justo en ese momento cuando Rajoy accedió al Gobierno y decidió saltarse la ley.

Así se pasó siete años, con el cálculo congelado en el 52% de la base reguladora. No ha sido hasta 2018 cuando ha permitido el primer aumento de las pensiones de viudedad, con una subida hasta el 53%. La mayor parte del incremento lo deja para 2019, que es año electoral y, además, es el final del margen que permite la ley.

Esto significa que la subida de las pensiones de viudedad ya estaba prevista antes de que Rajoy lo anunciara hoy en el Congreso. En concreto, la subida el próximo año será muy importante, ya que alcanzará el 15,38%. Una revalorización que tendría que haber realizado progresivamente desde el año 2012 y que hubiese ayudado a muchas viudas que cobran la pensión mínima.

El Presidente del Gobierno acierta cuando cita -y lo hace hasta en tres ocasiones- el dato del flujo de trabajadores de la Seguridad Social. Hace referencia a las altas nuevas que hay cada mes y, datos de febrero de 2018 en la mano, hubo 5,4 nuevos afiliados por cada pensionista. En concreto, 113.536 pensionistas y 615.259 afiliados.

El dato que ofrece el presidente del Gobierno es engañoso. El debate en el Congreso se ha centrado en las pensiones contributivas, mayoritariamente representadas por las de jubilación. Hay 9,57 millones de personas que cobran este tipo de pensión. Sin embargo, Rajoy no utiliza este dato sino otro, el de 10,6 millones de pensionistas. Para llegar a esta cifra, incluye en el mismo saco las citadas pensiones, las 450.000 no contributivas y 630.000 que son de clases pasivas, eso es, destinadas a algunos funcionarios, militares, víctimas terroristas y ex altos cargos.

Que se paguen más pensiones es lógico, al haber más pensionistas. Repasando los datos de la última quincena de años se puede ve cómo, de acuerdo con los datos de la Seguridad Social, las pensiones han ido subiendo, incluso si se actualiza su valor con el Índice de Precios de Consumo (IPC).

Rajoy ha presumido que gracias a la creación de empleo, el Sistema de la Seguridad Social está recuperando el equilibrio financiero. Sin embargo, la realidad es que el déficit no deja de crecer. Todavía no están disponibles los datos oficiales del cierre del año 2017, pero la ministra de Empleo, Fátima Báñez, adelantó en el Congreso que el déficit fue de 18.800 millones de euros. Esto significa que el desfase presupuestario se incrementó en 200 millones de euros y volvió a marcar un nuevo máximo histórico. Lejos de avanzar hacia el equilibrio financiero, la Seguridad Social sigue arrojando déficits mayores.

Es cierto que las pensiones duplican el siguiente capítulo de gasto; es más, está más cerca de triplicarlo que de doblarlo. La falsedad de la afirmación del presidente del Gobierno radica en la coletilla final. La Sanidad no es el segundo gasto más elevado del Estado, sino los servicios generales de las administraciones públicos. En otras palabras: España gasta más en burocracia que en salud.

El gasto en protección social del Estado, las comunidades y los ayuntamientos ha pasado de suponer casi 139.000 millones de euros en 2007 a superar los 188.000 millones en 2016, lo que representa un aumento de 49.500 millones. Dentro de esta partida se incluye el dinero destinado a enfermedad e incapacidad, vejez, supervivientes, familia y niños, desempleo, vivienda, exclusión social e I+D en protección social.

Sin embargo, de acuerdo a la información estadística de las administraciones públicas publicada periódicamente por la Intervención General de la Administración del Estado, las pensiones representan actualmente el 40% del gasto no financiero del Estado, cuando hace diez años era el 33%. La única explicación al porcentaje citado por Mariano Rajoy sería la inclusión de alguna partida financiera en el cómputo global, como por ejemplo el pago de la deuda. Sin embargo, la Intervención no la contempla en su estadística.

El mayor peso del empleo indefinido proclamado por Mariano Rajoy tiene una principal causa: la destrucción de empleo temporal durante la crisis económica. El estallido de la burbuja inmobiliaria afectó especialmente a los trabajadores temporales, sobre todo a los de la construcción, debido a que éstos están menos protegidos en caso de despido que los indefinidos.

Sin embargo, el dato manifestado por el presidente del Gobierno no es nada bueno si lo enmarcamos en el contexto europeo. Tras Polonia (27,5% en 2016), España es el país europeo con mayor tasa de temporalidad (26,3%), muy por encima de la media europea situada en el 14,2%. Dicho en otras palabras: uno de cada cuatro trabajadores españoles disfruta de un contrato de duración determinada.

Pablo Iglesias

Teniendo en cuenta todas las pensiones -contributivas y no contributivas- el dato del líder de Podemos es correcto. En concreto, son 4,95 millones las personas cuya pensión no supera los 800 euros mensuales. Como hemos publicado y recordamos con este gráfico, las pensiones bajas son, además, más comunes entre las mujeres pensionistas.

Por poco. El dato correcto, de acuerdo con la estadística de la Seguridad Social, es que el 71% (siete de cada diez) pensiones no contributivas son percibidas por mujeres.

Margarita Robles

La portavoz del PSOE da una cifra que infrarrepresenta el problema de la parcialidad del empleo, que tiene un efecto directo sobre las pensiones (al cotizar menos quienes tienen contratos a tiempo parcial. Según los datos de la Encuesta de Población Activa, del INE, 1,9 millones de mujeres tienen un contrato que preve una jornada parcial, es decir el 75% de todos los cotizantes con un contrato de este tipo.

La Chistera

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