Rajoy y Viri abren la Moncloa por Navidad a Vasile, Ana Rosa, Susanna Griso y Cebrián
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Rajoy y Viri abren la Moncloa por Navidad a Vasile, Ana Rosa, Susanna Griso y Cebrián

A la americana. Como hace su amigo Barack Obama, con quien asegura que habló en inglés en la extraña cita de gimnasio que mantuvieron en Sudáfrica

placeholder Foto: Mariano Rajoy y su esposa Elvira Fernández, en una imagen del pasado enero (Efe)
Mariano Rajoy y su esposa Elvira Fernández, en una imagen del pasado enero (Efe)

A la americana. Como hace su amigo Barack Obama, con quien asegura que habló en inglés en la extraña cita de gimnasio y cinta de correr que mantuvieron la semana pasada en Johannesburgo. Así recibieron ayer en la Moncloa el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la primera dama, Viri Fernández, a la crème de la crème de la prensa patria, la de rojos y la de azules, de altos cargos del sector editorial y la de los plumillas de rueda de prensa. Los Rajoy incluso reunieron a las reinas de las mañanas y eternas rivales, Ana Rosa Quintana y Susanna Griso.

Tan extraña mezcla de personajes tuvo lugar ayer en el salón de tapices del Palacio de la Moncloa, donde el presidente cumplió, un año más, con la tradicional cita de la copa de Navidad con la prensa. Este año, eso sí, un poco más tensa que en otras ocasiones a cuenta de la desabrida reacción del colectivo profesional ante la decisión unilateral de Moncloa de cambiar las reglas no escritas de cómo preguntar al presidente en las ruedas de prensa con otros mandatarios internacionales. El tema aún colea y ayer, un grupo de periodistas habituales en el Consejo de Ministros arrinconaron a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, para exigirle explicaciones y, sobre todo, para pedirle una reunión urgente con ella como jefa máxima de la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro.

Los periodistas arrinconan a Soraya

Encabezaron la revuelta el periodista de El País, Carlos Cue, su colega de El Mundo, Marisa Cruz, y la corresponsal de La Vanguardia, Carmen del Riego, a la sazón, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid. Los tres reclamaron que el Gobierno se reuniera con ellos como lo hace con otros sectores y la vice les despachó como pudo despejando balones hacia Martínez Castro, hacia quienes fueron, ipso facto, y en manada, con el mismo raca-raca. Ella, de momento, se ha comprometido a mirar su agenda, aunque no parece muy por la labor de plegarse ante sus quejas.

Sáenz de Santamaría (2d) y Montoro (i) conversan con varios periodistas. (EFE)Mientras los plumillas armaron su revuelta navideña, sus jefes, los editores, se dedicaron a las copas, los canapés y las relaciones públicas. Y es que, al contrario que otros años, hubo una gran representación de los editores y de los gerifaltes de las grandes televisiones. Salvo Pedo J. Ramírez y Antonio Fernández Galiano, que aún se la deben tener jurada al Gobierno por no haber acudido a sus premios anuales, estuvieron casi todos los demás. Aunque hubo más presencia de medios de izquierdas que de derechas, todo sea dicho. Empezando por el propio Paolo Vasile, de Telecinco, que acudió escoltado por Pedro Piqueras y con Ana Rosa Quintana, hasta el presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, a quien se le vio charlando amigablemente con el jefe de gabinete del presidente, Jorge Moragas. En nombre de Prisa también estuvo su consejero delegado, Fernando Abril Martorell.

Susanna Griso y Ana Rosa Quintana (I.C)Televisión Española envió a Leopoldo González Echenique, que se quedó hasta el final charlando con su amiga la vice, y a Julio Somoano, el director de informativos. Vocento delegó su presencia en su consejero delegado, Luis Enríquez, mientras que Antena 3 acudió representada por la reina de las mañanas, Susanna Griso, y por la directora de Informativos y esposa de Piqué, Gloria Lomana. Ana Rosa y Griso, espectacularmente vestida de negro, no se tiraron los trastos a la cabeza pese a ser rivales en las pantallas. La suya fue unade esas parejas extrañas que se dejaron ver en la copa de Moncloa. La otra, la del ministro de Educación, José Ignacio Wert, que apareció fugazmente y que compartió salón, también juntos pero no revueltos, con su expareja, la tertuliana Eduarne Uriarte. La actual secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, no asistió, así que la sangre tampoco corrió por este lado.

Rajoy habla inglés en la intimidad

De los corrillos, algún chascarrillo que otro. Como que Rajoy habla en inglés con sus hijos de vez en cuando, pero lo justo, porque no quiere que se le rían a la cara los vástagos. O que la vice le ha comprado un traje de pastorcillo a su niño por sólo 7 euros, pero que no lo podrá llevar ella misma a la guardería y verlo de tal guisa porque este miércoles tiene que responder, a primera hora, a dos preguntas parlamentarias en el Congreso de los Diputados.

placeholder Paolo Vasile (Efe)

Rajoy también contó que, cuando en Sudáfrica coincidió con Obama en el gimnasio, al principio no le reconoció. Habrá que creerle. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, fue, por su parte, el rey de los corrillos. Se quedó hasta el final y, a última hora, se reencontró con Graciano Palomo, el periodista que le ha hecho la famosa entrevista de El Mundo en la que el ministro habla a tumba abierta y no ahorra tacos ni expresiones malsonantes. ¿Le molestó cómo quedó? Parece que lo encaja con humor, sabedor de que arrastra la fama de malo malote del Gobierno. “Como tengo el crédito tan bajo”, se quejó… Jorge Fernández, por su parte, justificaba que el camión que lanza chorros de agua antimanifestantes se ha comprado para situaciones extraordinarias en las que las fuerzas de seguridad tengan que abrirse paso y no haya otra forma de hacerlo, no para reprimir manifestaciones.

Largas a Mas

Viri se ausentó un poco antes que Rajoy, que alargó la sobremesa hasta casi las tres de la tarde. Al presidente y a los ministros les preguntaron mucho sobre Artur Mas y sobre la consulta catalana, pero el Gobierno no parece salirse del guion. Si Mas llama por teléfono y pide cita a Rajoy, este le dará largas. “Ya me lo pensaré. Reunirnos para qué, si cada uno ha fijado ya sus posiciones”, explicó en reiterados corrillos el presidente. “Primero hay que pensar y luego decidir y no decidir y luego pensar”, añadió. Y en esas estamos.

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