La España constitucional se conjura en el salón del Trono

El 12-0 en el Palacio Real no es una reunión política, aunque en esta ocasión lo fue por antonomasia. Por ejemplo, todo el equipo básico de la Transición socialista acudió a secundar al Monarca

Foto: Los Reyes de España conversan con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el tradicional besamanos del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)
Los Reyes de España conversan con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el tradicional besamanos del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)

A las 10 horas en punto, efectivos de la Policía Nacional ya habían tomado convenientemente la seguridad de los alrededores del Palacio de Oriente. Palmo a palmo. Gracias a un tal Carles Puigdemont, en sus 39 años de celebración del 12-O jamás los balcones privados del barrio lucieron más banderas españolas.

Tampoco el servicio de Protocolo de la Casa Real había recibido tantas peticiones para asistir a los salones, que en el fondo, además de un evento social, supone una muestra de lealtad del rey Felipe VI.

Los Reyes saludan a la alcaldesa de Madrid. (EFE)
Los Reyes saludan a la alcaldesa de Madrid. (EFE)

El anticiclón que ha convertido Madrid en un inmenso e irrespirable cráter de contaminación no impidió, sin embargo, que a Palacio llegara Manuela Carmena, por vez primera desde que tiene la vara de mando de la capital, y sus principales edecanes en el Palacio de Cibeles.

No estuvo el presidente del Gobierno, por motivos profesionales de primer ministro en Albacete, pero sí la vicepresidenta Saénz de Santamaría, la estrella más rutilante de los 'corrillos' después del Rey y por encima de la Reina. El resto el Gobierno en pleno, donde el titular de Justicia, Rafael Catalá, resultó el más solicitado. La corte husmea que el próximo lunes habrá 'treska' de la buena en la Audiencia Nacional.

El 12-O en el Palacio Real de Madrid, el más formidable de los palacios de Europa (400 años de Imperio no son un día y una noche), no es ni siquiera una reunión política, aunque en esta ocasión lo fue por antonomasia. Por ejemplo, todo el equipo básico de la Transición socialista con Felipe González y Alfonso Guerra a la cabeza acudió a secundar al Monarca. ¡Todos a una! Luis Atienza, Carlos Solchaga, José Luis Corcuera, Josep Borrell, Enrique Barón, José Luis Moratinos, Enrique Múgica, Juan José Laborda y los presidentes en ejercicio Javier Lambán, Emiliano García-Page, Guillermo Fernández-Vara, Susana Díaz y , naturalmente, el jefe natural y teórico de todos ellos, Pedro Sánchez, a quien su portavoz oficial Óscar Puente, pretende hacerle sombra. Este tipo se cree que es de verdad.

Los Reyes saludan al expresidente Felipe González.
Los Reyes saludan al expresidente Felipe González.

También por parte del PP hubo su representación al margen del equipo gubernamental. Rafael Hernando, Pablo Casado, y hasta Rodolfo Martín Villa y Manuel Núñez.Y, naturalmente, el hijo predilecto del más citado parlamentariamente, Adolfo Suárez, que conocía al dedillo lo que Pablo Iglesias y el presidente Rajoy habían dicho hace 24 horas en el hecimiclo del Congreso de los Diputados.

Los socialistas de antaño ganaban por goleada. Y de ahora, como Cristina Narbona y el magistrado del Tribunal Supremo, Cándido Conde Pumpido, el exfiscal general que lo fue más que nunca partidariamente. Por no faltar, no faltó ni José Luis Rodríguez Zapatero, y tampoco la rejuvenecida que fue vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.

Fue muy importante la representación empresarial. Comenzando por el gran capo del Grupo Planeta, José Crehueras, que acompañado de su bella esposa, era uno de los puntos informativos más relevantes del evento… "Ha sido una decisión muy dolorosa…". Se refería al abandono del grupo de Cataluña tras la declaración de Puigdemont de la independencia diferida. El que no se cortó un pelo fue José Luis Bonet, el gran jefe de Freixenet. Él lleva año erigiéndose en el gran capo antindependentismo. Lo ve natural. Antonio Garamendi, vicepresidente de la CEOE y presidente de las pymes, no podía faltar y no faltó. Los de Bilbao son así de chulos.

Los Reyes saludan al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
Los Reyes saludan al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

Quizá el empresario de más fustes y más poderes, fue Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, que, a más inri, lucía una llamativa bandera de España en la solapa.

Jefes fiscales y magistrados de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo sonreían cada vez que se les hacía una pregunta acerca del quilombo catalanino. Entre ellos, el juez Fernando Grande Marlaska y al magistrado De los Cobos. La Iglesia católica estuvo presente mediante el cardenal Antonio Cañizares, el secretario general de la Conferencia, José María Gil Tamayo, además del obispo castrense que se desmarcó delante de mí de la postura oficial de la Conferencia Episcopal en relación con la unidad de España.

La España constitucional se conjura en el salón del Trono

Los dos padres vivos de la Constitución estuvieron presentes: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, junto con el histórico jurista y exministro Landelino Lavilla y José Pedro Pérez Llorca. En cambio, no asistió Miquel Roca, muy atareado con sus principales clientes (Sabadell, Abertis, etc...) en sus traslados fuera de aquella comunidad autónoma.

Los periodistas de siempre. Desde Rafael de Miguel de 'El País', su hasta ahora jefe, Juan Luis Cebrián, RTVE representada por Alfredo Menéndez (RNE), Sergio Martín (TVE) y Pedro Carreño (TVE) y 'La Vanguardia' con sus redactores estrella intentando sacar a la vicepresidenta Saénz de Santamaría de mentira verdad y de verdad mentira. Hasta el Grupo Henneo, con doña Pilar Yarza a la cabeza, quiso hacer acto de venida expresamente de Zaragoza, junto con Fernando, de apoyo al Monarca en momentos tan difíciles. Los maños son así de leales. Incluso, su ex Arsenio Escolar estuvo muy activo en los corrillos. El 'ABC', tan monárquico, representado por Juan Fernández-Miranda y sus principales columnistas con Ignacio Camacho al mando.

El Rey recibió muchos parabienes pero apenas abrió la boca. Los canapés, francamente, no daban para mucho.

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