En Oviedo comienza la Reconquista

La gran apuesta de la tarde, dadas las circunstancias de extraordinaria gravedad para la unidad nacional, fueron Juncker, Tusk y Tajani. Un golpe de efecto total ante el desafío secesionista catalán

A las 9.30 de la mañana, la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez resultaba una concentración de vips y poderosos de todas las esferas de la vida española. El vuelo chárter fletado por la Fundación Princesa de Asturias iba 'full', entremezclando en los asientos a investigadores científicos, políticos en activo (Rivera), marchantes de arte, periodistas, altos funcionarios del Estado y empresarios de todo sector y condición.

Desde el primer café, el tema no podía ser otro: Cataluña. De alguna forma, la 37 edición de los Premios Princesa de Asturias, los 'Nobel españoles', se convertía en la más importante, al decir del fundador y mentor de los mismos, Graciano García, el entrañable colega y amigo asturiano que gracias a su iniciativa puso a su tierra en el mapa. En aquellos tiempos iniciales nadie daba un duro por la sustanciación de los Premios. Hoy son un poema al recuerdo y la esperanza.

Juan Lladó y Fernández Urrutia, Vigilio Oñate, antiguo preceptor del rey Felipe, el duque de Alba, Alicia Koplowitz, editores de todo cuño y línea editorial con sus familias, numerosos empresarios catalanes que relataban sus cuitas durante el bufé en el hotel Reconquista. La reina Sofía, tan reina como siempre, escoltada por su fiel secretario, un general al mando.

En Oviedo comienza la Reconquista

Que se trata de la edición más especial da constancia el cerrado aplauso al rey Felipe nada más hacer acto de presencia en el salón del Reconquista. Se mascaba en el ambiente el sufrimiento del monarca al socaire de la sardana.

Emilio Butragueño representa al Real Madrid pero pareciera que lleva la encomienda de san Jerónimo. Alfredo Relaño, director del diario 'AS' y otros afamados deportistas como el soriano Abel Antón.

Un 30% más de peticiones para asistir al ovetense teatro Campoamor que en ediciones anteriores. Peticiones que ha tenido que administrar con tino y tiento y no sin problemas la directora Teresa Sanjurjo.

Golpe de poder europeo: de Tusk a Juncker

El Gobierno llevó a su presidente Mariano Rajoy; al ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo; a la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina; el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis. El Congreso de los Diputados a su presidenta, Ana Pastor.

Pero la gran apuesta de la tarde, dadas las circunstancias de extraordinaria gravedad para la unidad nacional, fueron el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk y el presidente del Parlamento Europeo, el italiano Antonio Tajani. Juncker y el resto de los mandatarios europeos recordaron la historia de Europa y sus tragedias fruto de los nacionalismos. El embajador británico Simon Manley escuchaba muy atentamente y tomaba nota de lo que en el Teatro Campoamor se proclamaba. Era un golpe de efecto total ante el desafío secesionista catalán. ¡Apunta Puigdemont!, se mascullaba por lo bajini. Cualquier referencia a la unidad de España era un aplauso sonoro. De principio a fin.

Hasta el presidente Mariano Rajoy, en esta tarde ovetense, ha sido premiado con un minuto de salvas; el rey Felipe con tres y el himno nacional con otros tres.

En la calle, centenares de ovetenses y asturianos portaban sus banderas al viento; alguna republicana. Pero aquí en el Principado se tiene clara conciencia de lo que está en juego.

El discurso del Rey en esta hora ya lo conocen ustedes. Al cronista le resta decir que en la tarde del 20 de octubre los aquí conjurados con la libertad, la democracia y la ley gritaban sonoramente que en Oviedo había comenzado la Reconquista.

Juncker terminó su alegato con un "¡Viva España! ¡Viva Europa!".

Lo dicho y escrito. España.

La Feria de las Vanidades
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