Los clásicos se aferran a una Constitución moribunda en sus 39 primaveras

Lo único seguro: el 6 D 2018 habrá celebración con el mismo texto. Lo que nadie sabe es quién o quiénes serán entonces los protagonistas

Foto: 39 aniversario de la constitución. (EFE)
39 aniversario de la constitución. (EFE)

Hubo 'full' total, pero menos. Desde el presidente Mariano Rajoy, Luis de Guindos, Cristóbal Montoro –aprovechando los corrillos para contar como acaba con la clase media-, Isabel García Tejerina -¡nada tengo que ver con la sequía!-, Soraya Saénz de Santamaría, la estrella de cualquier rincón…así hasta continuar con todos los miembros del Gobierno, excluido el variopinto titular de Exteriores, Alfonso Dastis.

La oposición al copo. Albert Rivera, que ya se ve durmiendo en la habitación de Rajoy, Pedro Sánchez, en esta ocasión vestido como corresponde, Pablo Iglesias en su tono gris/marengo, escoltado por Irene Montero y otros miembros del no menos variado grupo "podemita".

El poder judicial a tope con Carlos Lesmes y miembros del poder judicial, Angel Hurtado, numerosos fiscales y miembros del Tribunal Supremo como el "semisiniestro", físicamente hablando Cándido Conde-Pumpido, solo escoltado por miembros del PSOE. Los del PP y Cs le huyen como de la mala peste. También muchos diputados de aquella legislatura constituyente como Alfonso Guerra, Alvaro Cuesta, y los dos padres de la constitución, José Pedro Pérez-Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

María Dolores de Cospedal desapareció en cuando pudo, no sea que alguien le pudiera preguntar por los disquetes de Luis Bárcenas. Y sus edecanes melifluos perdiendo el trasero por la pluriempleada manchega.

Naturalmente, los reyes del “corrillo” fueron por este orden el presidente Rajoy, que está que se sale, Soraya Sáenz de Santamaría y en menor escala Montoro, que no dio ni un dato acerca de cómo hizo la amnistía fiscal para ricos ni cómo su exdespacho defiende a Cristiano Ronaldo.

Rivera también fue protagonista, y en mucho menor medida Iglesias que parece ver cómo se difumina su estrella. Sánchez deambulaba de un lado para otro como si de una cometa errante se tratara.

Poca sociedad civil. Por no decir, ninguna. La presidenta del Congreso, Ana Pastor, entendió que era su día. Largó un “speech” al que sólo le faltó condecorarse así misma. Ya sabemos lo que ha hecho por los españoles la Constitución del 78; de modo, que la gallega (o lo que sea) se podía haber ahorrado los ditirambos propios y ajenos. Ella está ahí por Rajoy. Punto. Eso lo conocen hasta sus edecanes más melifluos, que los tiene, pagados por el Congreso. Pablo Casado dejaba su tarjeta a propios y extraños, mientras que la senadora Carmen Riolobos alababa las virtudes de su jefa como si fuera Eleanor Roosvelt. De Felipe y Aznar ni idea. En Sudamérica, seguramente.

Los presidentes autonómicos en este caso muy escasos –faltó todo quisqui y no sólo nacionalistas- fueron representados por Alberto Nuñez Feijóo –secundado en todo momento por la veterana Pilar G.Cernuda, lo galaico une, sin duda,-Juan Vicente Herrera, Emiliano García Paje y unos cuantos más de los 17 que pagamos los contribuyentes.

Como suele ocurrir en estos saraos pagados por el contribuyente la prensa era la más representada aunque no la más representiva. Viejos rockeros como Miguel Angel Aguilar, Raimundo Castro, Arsenio Escolar, José Antonio Alvarez Gundín, Luis Carlos Ramírez, Pedro Piqueras, el siempre impertinente Jáuregui y periodistas de nuevo cuño a los que cuando ven a un ministro se les caen los palos del sombrajo. ¡Vivir para ver!

José Pablo López (Telemadrid) y su director de Informativos, Jon Ariztimuño, andaban por el predio vistiendo su muñeco como “il faut”. Dario Villanueva, director de la Real Academia Española, repartiendo diccionarios que buena falta nos hace.

El ejército presente. Incluso de paisano como el general Félix Sanz Roldán al que se le acumula el trabajo…"Ya sabía a lo que venía…”, mascullaba. Ni un artista de renombre salvo Toni Cantó que llevaba, sin embargo, la escarapela de “Ciudadanos”, al igual que Begoña Villacís y Francisco de la Torre, sumamente preocupado por lo que está ocurriendo en el ministerio de Hacienda convertido en un auténtico “carajal”.

Hasta el punto que el ministro destituyó a todos los vocales del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) hace unos meses y sigue sin nombrarlos. “Para que luego digan que el contribuyente tiene garantizados sus derechos a la defensa…”

La Iglesia, preocupada por su imagen deplorable, dejó en manos del secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, los brindis por las celebraciones.

¿Básicamente? Lo primero es que durante esta legislatura no se reformará la Constitución. A Rajoy, por una vez, se le escapó la intención. Lo segundo, es que algo está cambiando aceleradamente en la vida política española. Lo grave es que nadie es hacia dónde se dirige la tormenta. Pero haberla, haylas.

Lo único seguro: el 6 D 2018 habrá celebración con el mismo texto. Lo que nadie sabe es quién o quiénes serán entonces los protagonistas.

La Feria de las Vanidades

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