Presupuestos: 198 votos, 78 trampas

El Gobierno está eufórico al haber logrado una mayoría muy amplia para tramitar los Presupuestos, pero los problemas empezarán ahora y deberá negociar con cuidado

Foto: Íñigo Errejón y Joan Baldoví, en rueda de prensa. (EFE)
Íñigo Errejón y Joan Baldoví, en rueda de prensa. (EFE)
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El Gobierno debería hacer caso a Íñigo Errejón y a Joan Baldoví, porque suele haber humo cuando apuntan con la mano. Ambos diputados llevan meses advirtiendo a la coalición de que ha de cuidar la mayoría de la investidura, en la que no estuvieron ERC ni EH Bildu, cabe recordar. Los independentistas catalanes y vascos se abstuvieron, y aunque con ello favorecieron que Pedro Sánchez sea hoy presidente, los votos a favor se los anotaron otros partidos. Más País y Compromís (tres escaños en total) apostaron por el sí en una sesión que se decantó por dos papeletas. Dos. En el PSOE, hay quien da más mérito a Tomás Guitarte, de Teruel Existe, y claro, eso duele.

En un Congreso en el que la investidura se dirimió en 'foto finish' y donde ya ha sido derogado un decreto ley, el de los remanentes municipales, sorprenden las demostraciones de euforia. Ayer miércoles, en la sesión de control, Sánchez recordó que las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos fueron rechazadas gracias a 198 votos, lo que es una mayoría tremenda. En ese cupo entraron formaciones como Cs, ERC, EH Bildu o PNV. El presidente, quien desde que comenzó el curso político en septiembre, en un acto con un montón de empresarios 'top', no hace más que tender la mano a todos, vio un objetivo logrado.

Los Presupuestos serán aprobados salvo sorpresón, pero antes de ver el panel electrónico del hemiciclo del Congreso con más síes que noes, Sánchez va a tener que sortear un sinfín de trampas: 78, en concreto. Son los votos de todos los partidos que sortearon las enmiendas a la totalidad a excepción de los 120 del PSOE.

Los Presupuestos serán aprobados salvo sorpresón, pero antes Sánchez va a tener que sortear un sinfín de trampas: 78, en concreto


Por orden: los 35 diputados de Unidas Podemos se dan por descontados, faltaría más, pero intentarán ahondar en su proyecto de país, como gusta decir a Pablo Iglesias. Para empezar, han hecho frente común con grupos independentistas para prohibir los desahucios vía enmienda. Los 13 de ERC seguramente serán síes, pero los cotizarán al alza, pues se acercan elecciones en Cataluña. Cs está por ver. Su líder, Inés Arrimadas, camina por un alambre y hay quienes no ven red debajo, Albert Rivera entre ellos. El PNV está amagando con cabrearse y ayer miércoles su portavoz, Aitor Esteban, pidió hechos y no tanto blablablá. EH Bildu reclamará algún gestito, al igual que el PDeCAT.

'Los pequeños' son esos partidos que no tienen grupo propio en el Congreso, es decir, menos de cinco escaños. Aritméticamente, pintan poco y a veces pintan mal, pero como el Parlamento está hoy tan fragmentado como un puzle de 1.000 piezas con la foto de un castillo de Baviera, pues van a intentar sacar algo. La negociación se prevé ardua y estresante.

Varias fuentes parlamentarias coinciden en destacar su contrariedad por cómo el Gobierno negocia. Por un lado, los interlocutores son diversos, según el tema que se trate. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, es la más activa, le va en el cargo, pero también Teresa Ribera tira mucho de teléfono. Entre los ministros y ministras, María Jesús Montero (y si no ella, su equipo) es muy accesible, aunque le hicieron pagar la torpeza con que abordó el decreto de los remanentes de los ayuntamientos. Yolanda Díaz y José Luis Escrivá también se caracterizan por cuidar sus relaciones parlamentarias. Otras piezas clave son el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, habitual en la interlocución con Cs; la portavoz, Adriana Lastra, que habla a diario con ERC, y Pablo Iglesias y Jaume Asens, para cuidar el frente nacionalista.

Por otro lado, el manejo de los tiempos. Una queja común, según las fuentes, tiene que ver con el momento en que se produce la llamada de teléfono para tratar este proyecto de ley o ese decreto. A veces, el telefonazo llega después de la filtración a un medio. A veces, después de una rueda de prensa en la que el lamento se ha viralizado. En ambos casos, tarde.

Presupuestos: 198 votos, 78 trampas

Y por último, la falta de claridad, que ha provocado situaciones delirantes, como la de Guitarte cuando votó a favor del decreto de los remanentes por vía telemática. Se fue a dormir tras enviar el sí porque le dijeron que las negociaciones iban francamente bien. Cuando despertó, el decreto ya no estaba.

Todo esto, más, por supuesto, el contenido de algunas leyes, ha cabreado a Errejón y a Baldoví en más de una ocasión, y bien alto que lo han dicho en ruedas de prensa. Gabriel Rufián suele decir que si Baldoví está enfadado con el Gobierno, es que algo no hace bien el Gobierno. Habrá que escuchar lo que dicen durante los próximos días.

Los tártaros
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