"Cristina, cuídate de los idus de marzo...": ya vuelan los informes contra Cifuentes

En la Villa y Corte hay un nuevo deporte: la caza del candidato. Una especie del "quien se mueve, no sale en la foto", que dijo Guerra. Y la presidenta de la CAM se mueve mucho

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes junto a Trancas y Barrancas. (Flickr / El Hormiguero)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes junto a Trancas y Barrancas. (Flickr / El Hormiguero)

Dicen que Julio César no hizo caso de los avisos de un augur que le previno de los peligros que le acechaban por parte de quienes le rodeaban, y que, camino del Senado, llegó incluso a burlarse del adivino: “Los idus de marzo ya han llegado...”. El hombre le respondió: “Sí, pero aún no han concluido...”. El resto es historia: Julio César fue asesinado por manos 'amigas' -"¿Tú también, Bruto, hijo mío"- y la República dio paso al Imperio romano.

Viene esta introducción histórica -además de para justificar el título, claro- para intentar explicar lo que en la última semana está sucediendo en torno a la figura de la presidenta de la Comunidad de Madrid y el cruce de 'mensajes' de advertencia que comienzan a surcar los cenáculos y las redacciones de la capital del imperio. Cristina Cifuentes es, desde poco después del 20-D, un ingrediente inesperado en todas las salsas de las recetas para intentar desatascar el nudo gordiano de un PP liado en el tancredismo gallego de su líder: que ni come ni deja comer, ni está ni se le espera.

Cifuentes es un ingrediente inesperado en todas las salsas de las recetas para desatascar el nudo gordiano de un PP liado en el tancredismo gallego de su líder

Desde hace un par de meses, la 'esperanza rubia' -caída en desgracia la otra Esperanza, Aguirre, su gran enemiga- comenzó a ser incluida en todas las encuestas como posible recambio a Mariano Rajoy para intentar desatascar el liderazgo herido del PP. Junto a Soraya Sáenz de Santamaría -que siempre aparece destacada en las quinielas-, superando a Alberto Núñez Feijóo y muy por delante de Alfonso Alonso o Pablo Casado. Oficialmente, el discurso de la presidenta de la comunidad es el mismo: “No estoy en ninguna carrera de sucesión porque Mariano Rajoy no está cuestionado”. Oficiosamente, como buen animal político que lleva en esto más de 30 años y que ha visto llegar su oportunidad, se deja querer… apasionadamente. Basta hacer un recuento de las entrevistas en papel, en la web, radio y televisión -la última, con SMS en directo contestado por el propio Rajoy- en que Cifuentes ha aparecido en los últimos dos meses.

A su buena imagen de gestión para el votante del PP -ella impidió como delegada del Gobierno que los herederos del 15-M volvieran a acampar en la Puerta del Sol y se enfrentó a la época más dura de las manifestaciones callejeras, como atestiguan los cascotes que decoran la mesa de uno de sus salones en Sol- se suman ahora los buenos ojos con que la miran desde Ciudadanos. Lleva casi un año gobernando en coalición con ellos, y Albert Rivera no se ha cansado de decir que Cifuentes “es otro PP”. Con ella, la 'naranja mecánica' -Iglesias 'dixit'- estaría encantada de sentarse a negociar y dejar de ir de la mano de Pedro Sánchez. Un horizonte por el que suspiran para el 26-J muchos votantes de Ciudadanos... y del PP.

Pisos, un vídeo, mensajes de wasap...

Pues bien, y aquí volvemos a los idus de marzo y los puñales 'amigos'. Todo esto no ha pasado desapercibido para los enemigos de Cifuentes dentro del partido -no hay peor cuña que la de la misma madera- y se han puesto manos a la obra. En cuestión de días, han comenzado a llegar a las redacciones de la capital 'papeles' con la opción de unos supuestos pisos que la ahora presidenta de la comunidad -”yo vivo de alquiler y no tengo ni casa propia”- tuvo en una promoción de la Complutense. No importa que los 'papeles' sean ¡de 2001! También se deja caer la existencia de una grabación en un centro de comercial… del año 91, que estaría en poder de un comisario habituado a moverse en las ergástulas del poder desde hace décadas. “Tú, pregunta. Yo solo te lo digo, por si lo queréis mover...”, es el mantra en estos días. Y cuando se pregunta, resulta ser un vídeo que, según el propio comisario, ni existe ni tiene nada que ver con Cifuentes.

La labor de zapa se extiende por los cenáculos cercanos al PP de Madrid, convulso hoy por la guerra entre los 'cifuentistas' y los restos del 'aguirrismo'

La labor de zapa se extiende por los cenáculos cercanos al PP de Madrid, convulso hoy por la guerra entre los 'cifuentistas' -al frente de la gestora- y los restos del 'aguirrismo' que no quiere dejarse apabullar por la otra 'coleta' de la política española. Y así, como quien no quiere la cosa, comienzan a deslizarse la existencia de wasaps comprometedores, “que si quieres y los vais a publicar, os los paso”, con todo tipo de historias que poco tienen que ver con la política y, mucho, con la intención de que llegue el aviso a la Puerta del Sol.

¿Qué aviso? Por un lado, los restos del 'aguirrismo' están convencidos de que buena parte de los escándalos que se están publicando desde hace semanas sobre el Canal de Isabel II, los contratos de obra pública o restos de la Púnica salen directamente de los papeles que mueven 'Thelma y Louise', o lo que es lo mismo, Cifuentes y Marisa González, su álter ego y directora de Comunicación, la misma que llevó a Gallardón a las más altas cotas del enfrentamiento con Aguirre por la sucesión de Rajoy… hasta que la dejó en la estacada por un puesto en el Gobierno y el ministro pasó a la historia. Pues bien, los afectados por esos papeles -y por más que están por aparecer- han puesto en marcha sus terminales para hacerle llegar un mensaje a Cifuentes: “No nos vamos a hacer daño...”.

Como quien no quiere la cosa, comienzan a deslizarse la existencia de wasaps comprometedores con todo tipo de historias que poco tienen que ver con política

Pero el aviso no llega solo desde un sector del revolucionado PP madrileño, sino también desde los posibles 'rivales' de la presidenta de la Comunidad de Madrid a la 'sucesión'. Una advertencia en toda regla de que Cristina Cifuentes está empezando a pisar demasiados callos en su propio partido y que no es momento para intentar saltos más allá de la Casa de Correos.

Al suelo, que vienen los nuestros...”, suele contestar Cifuentes cuando se le pregunta por todas estas balas del 'fuego amigo', e insiste en que no está en la carrera sucesoria. Pero sabe que los 'idus de marzo' cambiaron la historia y, por si acaso, no duda en protegerse y usar cualquier método para intentar eliminar las malas vibraciones de quienes quieren ponerle más que una piedra en el camino. Pero esta sí que es otra historia...  

Luna de Papel
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