Guerras entre comisarios, querellas y cintas de audio acorralan al ministro de Interior

La grabación de una conversación en su propio despacho, la difusión de la misma y el contenido son parte del problema para Fernández Díaz. Pero hay mucho más detrás

Foto: El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz. (EFE)
El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz. (EFE)

Al ministro del Interior le ha abandonado hasta Marcelo, ese ángel de la guardia que, según confesó en 'La Vanguardia', le "ayuda en pequeñas cosas, como aparcar el coche. Y también en las grandes, siempre ayuda”. Ayer, a cinco días de las elecciones, hasta el ínclito Marcelo ha cogido las de Villadiego y le ha dicho al ministro catalán "ahí te quedas", con tus grabaciones, tus guerras policiales, tus luchas entre comisarios y tu perrita Lola, la misma que corretea por el Ministerio y, según confesión del propio Fernández Díaz en otra entrevista, piensa reencontrarse en la otra vida.

El ángel de la guarda Marcelo tiene tanto trabajo con este ministro que ha decidido poner pies en polvorosa porque no da abasto, ni con la ayuda de la Santísima Virgen de los Dolores de Archidona, condecorada con la Cruz de Plata de la Guardia Civil por orden del propio Fernández Díaz "por su relevante colaboración" con el Benemérito Cuerpo (decisión avalada, por cierto, por la Audiencia Nacional). Las grabaciones desveladas por el diario 'Público' -en el propio despacho del ministro, como él mismo ha reconocido- no sólo ponen de manifiesto un afán por usar a la Policía como arma política contra los independentistas y el procés, sino que demuestran vulnerabilidad y el descontrol en su propia casa, y no son más que el colofón a toda una serie de luchas intestinas que, por sí solas, ya ponen en más que serios aprietos al político catalán y que, una detrás de otra, pintan un panorama desolador.

El ángel de la guarda Marcelo tiene tanto trabajo con este ministro que ha decidido poner pies en polvorosa porque no da abasto

¿Qué se esconde tras las grabacionesnbsp;El 15 de octubre de 2014, este diario publicaba una información titulada "La Policía envía 30 agentes de su Unidad de Inteligencia a investigar a Cataluña". En ella se describía la unidad que, bajo el título de Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación, había creado el propio director general, Ignacio Cosidó, dos años antes en su afán por quitar al CNI la exclusividad de la 'Inteligencia' dentro de nuestras fronteras. Los 30 agentes, en su mayoría catalano parlantes, fueron la clave en el trabajo de prospección -con Javier de la Rosa y con la ex amante de Pujol Jr.- para elaborar la nota informativa que daría origen al caso de los Pujol. Esa nota fue la base para que la UDEF siguiera adelante con las pesquisas y acabaran tirando del hilo de las cuentas en el extranjero de los Pujol Ferrusola. En otras ocasiones, el trabajo 'de campo' no se judicializaba y acababa siendo filtrado a algunos medios con la intención de "hacer ruido", como sucedió con el corta y pega del caso Trías que resultó ser un fiasco.

¿Y de quién dependían esos 30 agentes y esa Unidad de Inteligencia? Orgánicamente, Cosidó la puso bajo la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de Eugenio Pino, y los agentes, directamente bajo el mando del responsable de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas... que era también el enlace de la Policía con el CNI. El comisario Martín-Blas, que debía ocuparse en principio de los asuntos de la propia Policía, ha acumulado en sus manos desde 2012 la investigación sobre el terreno de toda la corrupción en Cataluña. 

¿Quién ha realizado las grabaciones? Grabar una conversación tan nítida en el despacho del ministro casi deja abierta sólo una posibilidad: un micrófono en el despacho. Y la labor de limpieza periódica en los principales despachos de la administración la lleva a cabo... el CNI, agraviado por la creación de la famosa Unidad de Inteligencia de la Policía por orden de Cosidó y del propio Fernández Díaz. Las otras dos posibilidades -que fuera el propio presidente de la Oficina Antifraude de Cataluña o un 'móvil' zombie de uno de los dos interlocutores- parecen quedar descartadas por la ausencia de ruido ambiental y la nitidez de la grabación.

¿Y por qué salen ahora? El ministro del Interior ha dejado que las luchas intestinas en su departamento se vayan alimentando hasta formar una enorme bola difícilmente digerible. Tiene múltiples enemigos cuyo ego ha ido engordando sin ponerles traba alguna. Esta misma semana tenía que haberse conocido el nombre del nuevo Director Adjunto Operativo en sustitución de Eugenio Pino, que se jubila. Desde hace semanas, el comisario Martín-Blas está utilizando sus periodistas amigos para lanzar su candidatura (no en vano, fue la mano derecha del propio Pino) y lo "inexplicable" que sería que no fuera el elegido por Fernández Díaz y Cosidó. Pues bien, también hace unos días este periódico publicó que Martín-Blas se quedaba con la miel en los labios: no sería el nuevo DAO.

Guerras entre comisarios, querellas y cintas de audio acorralan al ministro de Interior

La guerra entre comisarios. Martín-Blas mantiene desde hace años una guerra abierta con otro comisario, José Manuel Villarejo, -el hombre que grabó a Ignacio González en el caso del ático y que ha protagonizado numerosos casos polémicos- que se ha sustanciado ahora en los tribunales. Con su unidad de Asuntos Internos, Martín de Blas ha montado un informe de varios cientos de páginas en el llamado caso Nicolay (pequeño Nicolás) en el que, bajo la autoridad directa del juez Zamarriego y ajeno a su propio director de la Policía y por tanto del ministro, ha solicitado registros de domicilios de periodistas, escuchas de los registros de llamadas de los móviles de estos con su comisario rival, todo un espectáculo ante las barbas de quien debía ser su máxima autoridad, Jorge Fernández Díaz, que no ha podido o no ha sabido parar esta guerra

Y la Policía y la Guardia Civil, a los tribunales. Pero por si todo esto fuera poco, la lucha en Interior ha tenido como triste colofón una denuncia en los tribunales de la Policía Nacional contra la Guardia Civil por "entrometerse" en las negociaciones para liberar en Colombia a la periodista de El Mundo, Salud Hernández Mora, secuestrada por la guerrilla del ELN. Como desveló esta misma semana este periódico, la tradicional pugna entre 'azules' y 'verdes' llega de manera vergonzante a la Fiscalía con acusaciones de manipulación de fechas y uso de la Fiscalía para apropiarse un caso en el que estaba en juego la vida de una española secuestrada en el extranjero.

Todo lo anterior resume a grandes rasgos un cuadro de lo que ha sido la gestión del ministro en estos cuatro años. Anécdotas aparte como pérdidas de móviles en el AVE, medallas a la Virgen, nombramientos de comisarios honoríficos a directores de periódicos o ángeles de la guarda que le ayudan a buscar aparcamiento, Jorge Fernández Díaz no ha atajado ni uno solo de los problemas internos de su departamento, no ha sabido parar las rencillas entre Cuerpos y ha dejado crecer la 'autonomía mal entendida' de varios de los comisarios que han acabado por trasladar a la cosa pública sus cuitas y ambiciones personales. Y que han terminado por estallarle en el propio despacho de Fernández Díaz y a sólo cinco días de las elecciones.

Luna de Papel

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