Villarejo, Robles, Belloch, Garzón y el quinto elemento: Dolores Delgado

La investigación en la Audiencia Nacional puede explicar algunas de las convulsas relaciones que se viven dentro del Gobierno de Pedro Sánchez

Foto: La ministra de Justicia, Dolores Delgado. (EFE)
La ministra de Justicia, Dolores Delgado. (EFE)

"No creo que Villarejo sea el malo de la película, que es muy amplia. Es un actor más". El exjuez Baltasar Garzón sorprendía a los espectadores de 'Salvados' en una entrevista con Jordi Évole mostrando proximidad con el polémico excomisario Villarejo, hoy encarcelado por sus presuntas 'actividades' ilícitas, entre las que se incluyen supuestos chantajes y mediaciones para, a cambio de dinero, usar sus contactos en favor de clientes con problemas con la Justicia.

Una de esas 'implicaciones' era el informe Veritas contra el propio Baltasar Garzón. Villarejo asegura que fueron la hoy ministra Margarita Robles, enemiga íntima de Garzón, y el exministro y no menos enemigo Juan Alberto Belloch quienes ordenaron al comisario realizar el informe para acabar con la carrera de Garzón. "Me dijo algo como: 'Me pidieron que lo hiciera, pero me di cuenta de que usted era de los buenos y me negué a seguir'. Él podrá decir más", aseguraba Garzón a Évole. Además, añadía que tenía una relación "correcta, normal" con el comisario. Tanto, que este verano se ha encargado de la defensa de uno de los principales 'socios' de Villarejo, el también comisario principal Enrique García Castaño, alias 'el Gordo', investigado también en la operación Tándem. En pleno registro de su domicilio, cuando acababa de ser detenido, 'el Gordo' recibía una llemada: era la de Baltasar Garzón.

Villarejo, frente a Jordi Évole, durante la entrevista que le hizo en 'Salvados'.
Villarejo, frente a Jordi Évole, durante la entrevista que le hizo en 'Salvados'.

En este sainete de odios y extrañas amistades entre Margarita Robles, Belloch, Garzón y Villarejo, falta el quinto elemento: la hoy ministra de Justicia, Dolores Delgado, y en la época de autos, fiscal con una especial relación de cercanía con Baltasar Garzón. Lo que ha revelado este lunes El Confidencial, la investigación en la Audiencia Nacional en una pieza secreta del caso Villarejo de las posibles 'gestiones' del comisario ante la fiscal Delgado para intentar poner trabas a una extradición, explica algunas de las convulsas relaciones que se viven dentro del Gobierno de Pedro Sánchez.

A la luz de la investigación, podrían quizás aclararse decisiones como la de abandonar a su suerte al juez Llarena en Bélgica, una de las muchas rectificaciones, quizá de las más sonadas, que le tocó acometer a Sánchez. La ministra fue la responsable primera de esa decisión luego revocada. ¿Quién puede tener cuentas pendientes con Llarena? Cuando el Tribunal Supremo confirmó la inhabilitación a Baltasar Garzón, Llarena fue un firme defensor de esa decisión: “Parece que el auto que decretó la apertura del juicio oral —un auto sólidamente construido en términos jurídicos— ha visto corroboradas las sospechas iniciales a través de la prueba del juicio oral y eso parece que ha sido lo que ha llevado al convencimiento del tribunal", enfatizó entonces. Y Garzón tiene buena memoria.

La investigación es una pieza secreta del caso Villarejo de las posibles 'gestiones' del comisario ante Delgado para poner trabas a una extradición

Tanta, que recuerda los odios con Margarita Robles, cuando ella y el exjuez eran secretarios de Estado bajo el manto del ministro Belloch en el Gobierno de Felipe González. Los choques fueron sonados y trascendieron a la prensa sin tapujos. Sin sordina. E hicieron tanto ruido que, posteriormente —cuando Margarita Robles era vocal del CGPJ y debía decidir la expulsión de Garzón de la carrera—, el todavía magistrado alegó "la enemistad profunda que profesa" la vocal progresista del CGPJ. No le sirvió. Robles no fue recusada y firmó la expulsión del juez. Hoy, en el Consejo de Ministros de Sánchez, se sientan su gran amiga, Dolores Delgado, y su enemiga de dos décadas, Margarita Robles.

Si algo le faltaba a este Gobierno para acabar de apurar el trago de los 100 días era una investigación en la Audiencia Nacional en la que se mezclan el hoy detenido comisario Villarejo y la actual ministra de Justicia, ambos en distinta medida relacionados con Baltasar Garzón, el enemigo de Margarita Robles y con cuentas pendientes con el juez Llarena. Una mezcla de elementos demasiado explosiva para un Gobierno débil en el Parlamento y que ya ha tenido dos bajas en el Gabinete.

Luna de Papel
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