Garzón, Lola Delgado y el juez de la Gürtel: los tres amigos que salvaron a Falciani

Para cerrar el triángulo virtuoso de la frustrada extradición de Falciani, el ponente de la sentencia fue José Ricardo de Prada, el amigo de Baltasar Garzón que acabó tumbando a Rajoy

Foto: El exempleado del banco HSBC Hervè Falciani. (EFE)
El exempleado del banco HSBC Hervè Falciani. (EFE)

La comida en Rianxo entre Pepe Villarejo, Dolores Delgado, Baltasar Garzón, García Castaño y otros comisarios en activo y retirados para celebrar la segunda medalla —la que le dio el Gobierno de Zapatero— del hoy comisario encarcelado, desvelada por 'moncloa.com', entre gambas, buen vino y alusiones a la homofobia, muestra el nivel de camaradería que existía entre 'Balta' y 'Lola', como aparecen identificados en las conversaciones. Una relación que se siguió manteniendo después de que Garzón fuera apartado de la magistratura por los pinchazos de la Gürtel.

Cuatro años después de aquella comida que amenaza con tumbar al tercer ministro de Pedro Sánchez en apenas cuatro meses, el informático franco italiano Hervé Falciani, que en diciembre de 2008 se hizo con los datos de 130.000 clientes del banco privado HSBC con sede en Ginebra y colaboró con la Justicia de varios países para detectar a miles de evasores fiscales, tenía que hacer frente a una orden de extradición a Suiza. Falciani tuvo la suerte de tener como abogado a Baltasar Garzón, ya fuera de la carrera judicial, experto en la Justicia universal y especializado en extradiciones, ya sea para frenarlas o para conseguirlas.

¿Y quién era la fiscal de la Audiencia Nacional que se opuso a que Falciani fuera extraditado al país helvético? Efectivamente, la hoy ministra reprobada de Justicia y amiga de Baltasar Garzón desde hace más de 20 años, Dolores Delgado.

Pero, para cerrar el triángulo virtuoso de la frustrada extradición de Falciani, el ponente de la sentencia que decidió que el informático se quedara en España no fue otro que José Ricardo de Prada, el amigo de Baltasar Garzón que en 2008 firmó un voto particular contra su condena por extralimitarse al abrir las fosas del franquismo y que, 10 años después, con su redacción en la sentencia de la Gürtel en que daba por acreditada la caja B del PP, propició plantear la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy.

Caído el Gobierno popular, Dolores Delgado sería nombrada ministra de Justicia y el juez Prada, 'elegido' —junto a otros amigos del exjuez— uno de los miembros de la comisión para recuperar la Justicia universal, principal caballo de batalla de Garzón y razón de ser de su Fundación Internacional Baltasar Garzón, donde Prada, por ejemplo, participó como ponente el 24 de abril de 2014 en un seminario en la University for Peace de San José. Una fundación en la que 'Lola' y 'Balta' han coincidido muy a menudo, la penúltima, con ella ya como ministra el pasado mes de julio en Jaén junto al propio Garzón. Este martes, De Prada era uno de los pocos miembros de la judicatura que acudían a la conferencia de Delgado en el Club Siglo XXI en plena tormenta del insulto homófobo a Marlaska, otro compañero de ambos.

Dolores Delgado, a golpe de exclusivas, ha empezado a recuperar la memoria una semana después de las revelaciones de El Confidencial en que se informaba de que la Audiencia Nacional investigaba, en una pieza secreta de la operación Tándem, unas anotaciones a mano de la agenda del comisario Villarejo en las que aparecía el nombre de la ministra. En ellas, Villarejo aseguraba que pretendía mantener una cita con la hoy ministra —"Dos" era su nombre en clave y "M", de Mago, el de Garzón— para intentar frenar la extradición del naviero cántabro Ángel Pérez-Maura a Guatemala a cambio de una suma cercana, presuntamente, a los seis millones de euros.

Ese día, y con cierta precipitación, el departamento de Comunicación de la ministra intentaba desmentir la información de este diario y aseguraba, negro sobre blanco, que Delgado "no ha tenido ningún tipo de relación personal, profesional, oficial o no oficial" con Villarejo. Una hora después, la ministra, visiblemente alterada, hacía la primera matización: no había tenido ninguna relación 'oficial'. Y días después se cobraba la cabeza de su director de Comunicación, igual que, tres semanas antes, otra integrante del departamento había pagado los platos rotos de la metedura de pata de la ministra con el abandono a su suerte del juez Llarena en Bélgica, corregido luego por el propio presidente del Gobierno.

Ayer, los audios desvelados por 'moncloa.com' volvían a dejar a los pies de los caballos a la ministra. Una comida organizada por Villarejo —y presuntamente grabada por él, como era habitual— muestra que la entonces fiscal mantenía una relación cordial no solo con Baltasar Garzón —'Balta' en los audios— sino con Villarejo y su número dos, García Castaño, ambos imputados en la Tándem, y otros comisarios que, oh casualidad, la mayoría habían tenido causas con la Fiscalía. Ocho horas después de salir a la luz los audios, Justicia emitía un nuevo comunicado en el que se achacaba la mala memoria de Dolores Delgado a una "estrategia" de defensa de Villarejo y, en un giro estrambótico, después de negar verbalmente que el 'maricón' en la comida fuera dirigido a Marlaska, se volvía a rectificar asegurando que sí aludía a su hoy compañero de Gobierno, pero no como insulto... ¿Quién será su próxima víctima antes de aceptar sus responsabilidades?

Luna de Papel
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
14 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios