A Moncloa, las cortinas de humo cada vez le duran menos y ya no logran tapar todos los titulares de los informes de la UCO y los sumarios judiciales que acorralan a diario al presidente
Una pancarta con la imagen de Francisco Franco, en la manifestación del pasado 12-O en Barcelona. (Europa Press/Lorena Sopena)
A Pedro Sánchez, las cortinas de humo para intentar tapar los informes de la UCO y los autos judiciales, cada vez le duran menos. Se disipan tan pronto ante todo el hedor que emana de las cloacas del PSOE que el presidente arranca la semana con un nuevo globo sonda que, 48 horas después, ya se ha desinflado. La sala de máquinas del relato de Moncloa no da abasto a sacar conejos de la chistera. Por eso, y a menos de un mes del 20-N, llega su "wag the dog" de manual: Franco, calienta que sales.
La bandera de Palestina no da ya más de sí. El otrora todopoderoso gurú sanchista -y, dicen, rescatado aún en ocasiones especiales- Iván Redondo lo advertía este lunes en su columna "La vía palestina se acabó". "La vía Palestina ha servido a Pedro Sánchez para capear el temporal de las cuitas, pero ya se ha acabado. Llegando demoscópicamente hasta el apretón de manos con Donald Trump en Egipto. Hoy el PSOE ganaría las elecciones, sí, pero los números son crudos: no hay aritmética de izquierdas ni plurinacional para reeditar la actual coalición. Tomen nota por ello los zahoríes del Madrid DF que, a cada día, tratan de adivinar cuándo las convocará. De momento, el presidente no tiene los números. Y nunca se convoca para perder", avisa Redondo.
Olvidada la causa palestina en el apretón de manos de Sánchez a Donald Trump, el inquilino de Moncloa, cual Houdini, se propuso este mismo lunes hacer un nuevo truco de escapismo y sacar la bolita del cambio horario, eso sí, sin decir a los ciudadanos que hace 7 años ya creó una 'comisión de expertos' que decidió que lo mejor era no hacer nada y, si acaso, pasarnos al horario de invierno. Algo que prefirió ocultar por razones obvias.
Este miércoles, su supuesto socio Junts acababa por destrozar el penúltimo intento de distracción con las horas de sol y los ritmos circadianos. Míriam Nogueras, despojada de su máscara de nacionalista se mostró como lo que es, una señora de derechas que le advertía a Sánchez de que "ya no le sirve envolverse con la bandera palestina, ahora lo hace con la del cambio horario”, le ha echado en cara el pago "del rescate de las estrellitas de la flotilla”, ha arremetido contra “las izquierdas españolas” y le ha espetado que "ha llegado la hora del cambio y no del cambio de hora". En Europa, solo dos países se sumaban al debate del reloj propuesto por Sánchez. Ni 72 horas le había durado esta vez la maniobra de distracción.
Sin la causa de Gaza agitando ya la calle, con el aborto a la espera de que el PP vuelva a equivocarse -como reconoció el alcalde de Madrid- o de que Isabel Díaz Ayuso entre al choque, la máquina de Moncloa -con un récord histórico de asesores al servicio de Presidencia- parece agotada.
A la espera de que llegue el aniversario de la mortal dana y se pueda sacar a pasear en los medios afines y a los ministros a atacar al cadáver insepulto de Carlos Mazón para tratar de dañar a Alberto Núñez Feijóo (que debate, y no se decide, cuándo llegará el momento de enterrarlo políticamente), Moncloa ha decidido sacar a pasear su cadáver exquisito, los restos que ya sacó en helicóptero del Valle de los Caídos, hoy Cuelgamuros, y que es el comodín al que se recurre para intentar tapar todas las leires, dolsets, begoñas, hermanos y fiscales que no paran de perturbar cada amanecer el sueño del presidente. Franco, calienta que sales.
Y dicho y hecho: Pedro Sánchez prometía este mismo miércoles en la sesión de control al Gobierno publicar en el BOE antes de que termine noviembre un "catálogo de símbolos y elementos franquistas" para que sean retirados. Los hacía en respuesta, nada menos, a su socia Mertxe Aizpurúa, la misma que señalaba objetivos desde el periódico de ETA y que ahora exige a Sánchez "acabar con la exaltación de los fascistas" como si hubiera algo más fascista que los homenajes a los asesinos etarras que ella y su partido, EH Bildu, amparan en el País Vasco.
Sánchez contestaba gustoso a la invitación de Aizpurúa y defendía que su Ejecutivo ha aprobado "una ley valiente" y ha reformado la ley de Asociaciones para poder cerrar y acabar entidades como la Francisco Franco. "Y le anuncio que antes de que termine noviembre publicaremos en el BOE todo el catálogo de elementos y símbolos franquistas para que sean retirados de nuestro país de una vez por todas y de nuestras calles". Franco, calienta que sales.
Y, cómo no, la primera placa que ha decidido instalar será en la Puerta del Sol donde cada mañana acude Isabel Díaz Ayuso, ignorando el recurso admitido a trámite en el Constitucional o el informe de la Academia de Historia que retrotrae el histórico edificio a la Ilustración y no al periodo en el que albergó los sótanos de la DGS durante la dictadura. Algo así como si en los sótanos del círculo de Bellas Artes, donde hoy miles de personas aplauden distintas obras de teatro, una placa recordara que durante el comienzo de la Guerra Civil se vaciaron las piscinas que allí había y se instauró la checa de Bellas Artes, donde se torturó a destajo y se dio el paseo a la Casa de Campo a decenas de personas antes de ser trasladada a la calle Fomento por "falta de espacio" para todos los infelices prisioneros.
Una agenda tan apretada, que -piensan- solo puede ser tapada por la alargada sombra del dictador. Lo dicho, "Franco: calienta, que sales..."
Da igual. El 'Año Franco' está en marcha. No en vano, el Gobierno dejó claro al comienzo de 2025 que pensaba destinar lo que hiciera falta a conmemorar la muerte del dictador como la fecha de la llegada de la democracia: 'Chistes contra Franco', 18.000 €; catering del primer acto, 7.900 €; coro de ese mismo día, 6.050 €... En mayo, ya se habían gastado más de 300.000 euros públicos en una lluvia de contratos a dedo para conmemorar el medio siglo del final del dictador. Una serie de actos que van a empezar a florecer a medida que se acerque el 20-N y que sigan apareciendo informes de la UCO (Víctor Torres, tic-tac), grabaciones de las cloacas, intentos de extorsión o los juicios al entorno del presidente, empezando por el fiscal general del Estado. Una agenda tan apretada, que -piensan en Moncloa- solo puede ser tapada por la alargada sombra del dictador. Lo dicho, "Franco (Francisco, no Mastantuono): calienta, que sales...".
A Pedro Sánchez, las cortinas de humo para intentar tapar los informes de la UCO y los autos judiciales, cada vez le duran menos. Se disipan tan pronto ante todo el hedor que emana de las cloacas del PSOE que el presidente arranca la semana con un nuevo globo sonda que, 48 horas después, ya se ha desinflado. La sala de máquinas del relato de Moncloa no da abasto a sacar conejos de la chistera. Por eso, y a menos de un mes del 20-N, llega su "wag the dog" de manual: Franco, calienta que sales.