La trama de los ERE en cinco mentiras cotidianas

Comenzará la comisión de investigación y las frases hechas, las evasivas, las medias verdades y las grandes mentiras comenzarán a flotar en el ambiente hasta formar

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    Comenzará la comisión de investigación y las frases hechas, las evasivas, las medias verdades y las grandes mentiras comenzarán a flotar en el ambiente hasta formar una nube que lo intoxicará todo, en la que acaso el ciudadano ya no podrá distinguir la verdad. Son las mentiras habituales, cotidianas, que, en uno y en otro sentido, han circulado siempre sobre uno de los mayores escándalos de corrupción descubiertos en España; quizá el mayor fraude institucional investigado hasta ahora. Mañana martes comienza en el Parlamento de Andalucía la comisión de investigación de la trama de los Expedientes de la Regulación de Empleo (ERE) y, sin grandes expectativas sobre lo que allí se pueda conocer o sobre las responsabilidades que se vayan a asumir, volverá a primera línea de la actualidad política este escándalo. Desfilarán presidentes, ex ministros, empresarios y técnicos. Y sobre ellos flotarán estas cinco mentiras cotidianas que explican la trama de los ERE.

    La primera.- “Esto es cosa de cuatro pillos”

    Esta ha sido la mentira más inmediata. De alguna forma, en los principales casos de corrupción que hemos conocido en España la reacción inmediata, de manual, que se utiliza es ésta, la minusvaloración del escándalo. Cuatro golfos, cuatro trajes o cuatro pillos. En la trama de los ERE, fue la primera explicación que ofreció el Gobierno socialista: “Esto es cosa de cuatro pillos”. Fue más lejos incluso la entonces consejera y portavoz del Gobierno, Mar Moreno, cuando predijo que el escándalo se agotaría en pocos días. “No tiene recorrido; han pinchado en hueso”, vaticinó. En la actualidad, sin embargo, la propia Junta de Andalucía admite ya la existencia de casi doscientos falsos prejubilados, bastante más que cuatro pillos. Y la juez del caso, Mercedes Alaya, ha imputado a 52 personas, ha dictado orden de prisión para tres implicados y ha cifrado el montante global de las ayudas fraudulentas, que sigue investigando, en mil millones de euros. No eran cuatro pillos, no.

    La segunda.- “Chaves y Griñán no conocían lo que ocurría”

    La principal característica de la trama de los ERE es que ha puesto al descubierto una forma de actuar, de gobernar, un modus operandi para ocultar a cualquier control el destino de cientos de millones de euros. Y todo se destapa, además, de forma casual: durante la investigación de otra trama de corrupción, la de Mercasevilla. Entre los pormenores de aquella investigación, se analizó el Expediente de Regulación de Empleo aprobado en Mercasevilla y se comprobó que no se había publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, como era preceptivo legalmente. Fue entonces cuando se descubrió que, en realidad, había multitud de ayudas públicas de esa naturaleza que la Junta escamoteaba al control, el famoso ‘fondo de reptiles’, en palabras del entonces director general de Empleo de la Junta andaluza.

    Permitía que el PSOE pudiera emplear esos fondos públicos a su antojo

    ¿Por qué esta forma de actuar? Por un doble interés: por un lado se evitaba que, por ejemplo, la Unión Europea sancionara a la Junta de Andalucía por incumplir las estrictas directivas sobre el destino de las subvenciones públicas a las empresas en crisis y, por otro, permitía que el PSOE pudiera emplear esos fondos públicos a su antojo, por ejemplo en las ciudades y pueblos que le interesaban más políticamente. Así, en marzo de 2001 se aprueba un convenio entre la Consejería de Empleo y el Instituto de Fomento, origen de toda la trama, y, con el justificante presupuestario de “gastos de explotación” se nutre el ‘fondo de reptiles’ con cientos de millones que se utilizan "sin procedimiento administrativo previo y sin competencias”, según señala la Policía.

    Y ahora volvamos a la mentira: ¿Conocían Chaves y Griñán, siendo presidentes de la Junta, esta forma de gobernar? Ellos lo niegan, pero hace unas semanas, uno de los exaltos cargos encarcelados, el consejero de Empleo, Antonio Fernández, le dijo a la jueza que uno y otro "conocían el procedimiento establecido porque estaba en el presupuesto". ¿Lo conocían? La lógica de las cosas nos indica que estamos ante una evidencia que no precisa de más demostración para que asumieran su responsabilidad política, muy distinta de la responsabilidad penal que en su día determinarán los tribunales.

    La tercera.- “El trabajo de la juez Alaya es incuestionable”

    Llega al juzgado hierática, inexpresiva, misteriosa, tirando de un troyller en el que guardará secretos y sumarios que siempre van con ella, que no se quedan en el juzgado. Por esa imagen suya, por su cara congelada, idéntica, en las cientos de fotos que se le han hecho cuando llegaba al juzgado, se le comparó hace tiempo con una juez de porcelana. El cuerpo erguido, el camino recto que no se detiene un instante ni existe previsión alguna que nadie pueda alterarlo. La juez de porcelana, como en aquellos versos de Rubén Darío, “misteriosa y cabalística,/ puede dar celos a Diana/ con su faz de porcelana/ de una blancura eucarística”. Es Mercedes Alaya, la juez que ha puesto en jaque al Gobierno andaluz; que ha hecho tambalear al hegemónico y absoluto poder del Partido Socialista en Andalucía tras 30 años de Gobierno. Nadie le discute los méritos de esta jueza, no, pero muchos alaban todas sus actuaciones por el simple hecho de que perjudiquen al PSOE, sin reparar en los reparos que ya se han suscitado en el propio mundo judicial. Y ahí llega el desatino.

    La duda radica, fundamentalmente, en la eficacia de la instrucción que conduce Mercedes Alaya, más allá del protagonismo de estos años de titulares de prensa. Quiere decirse, en suma, que existen en España numerosos precedentes de instrucción de casos de corrupción que luego, a la hora de la verdad, cuando llegan ante un tribunal que debe dictar la sentencia, se quedan en nada por defectos y vulneraciones en el periodo de instrucción. Desde el ímpetu verbal en los interrogatorios hasta su peculiar forma de seleccionar las imputaciones, dependiendo de que estén o no aforados, pasando por la propia duración y amplitud de la instrucción, que ya dura más de dos años. Habrá que esperar que en el momento definitivo, cuando los imputados se sienten en el banquillo, no tengan como escapatoria ningún defecto o exceso de la instrucción. 

    La cuarta.- “Han robado más de mil millones de euros”

    Suele ser habitual que en el trazo gordo de los mítines, de las ruedas de prensa y también de análisis periodísticos, alguien deslice la afirmación, al hablar de la trama de los ERE, de que se trata de un caso de corrupción en el que “los socialistas se han llevado mil millones de euros”. No es cierto. La mala gestión de los fondos, incluso de forma fraudulenta, ocultándola de todo control o inspección, y ausente de cualquier procedimiento administrativo, no supone que se hayan robado mil millones de euros. La inmensa mayoría de los prejubilados habían trabajado en las empresas que se acogieron a los ERE y están recibiendo, por tanto, una contraprestación a la que tenían derecho. Los delitos que se hayan podido cometer en esta trama tiene que ver, en una primera instancia, con el uso irregular de los fondos y, en segundo lugar, con el cobro irregular de las prejubilaciones, aquellas decenas de personas, amigos y afectos al régimen del PSOE andaluz, que han cobrado sin haber trabajado jamás en las empresas.

    La quinta.- “El caso de los ERE es un problema de solidaridad mal entendida”

    La boutade la soltó, casi al principio del escándalo, un ex consejero socialista y, desde entonces, se desliza en muchas intervenciones y justificaciones públicas de dirigentes del PSOE. Un “problema de solidaridad mal entendida”, dicen, para, a continuación, afirmar que lo único que ha hecho el Gobierno andaluz ha sido ayudar a empresas en crisis, aunque existan “algunos problemas de procedimiento”. La realidad, sin embargo, como se ha visto, dista mucho de esta visión benéfica del atropello cometido. Para empezar, ahí están los numerosos informes de la Intervención General de la Junta de Andalucía que fueron ignorados a pesar de que advertían de la ilegalidad de procedimiento utilizado. La propia consejera andaluza de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, admitió en su día la existencia de esos informes internos que fueron desoídos. 

    Informes de la Intervención General de la Junta de Andalucía fueron ignorados a pesar de que advertían de la ilegalidad de procedimiento utilizado

    Pero es que, además, al margen del fraude, la trama de los ERE ha servido para el enriquecimiento de muchos, algunos casos tan llamativos como aquel director general que gastaba parte de esos fondos en cocaína y fiestas, y otros menos relevantes socialmente, como las tramas de empresas creadas por personas cercanas al PSOE. En uno de los autos dictados por la juez Alaya, se resumía este enorme despropósito (la atrocidad de despilfarrar el dinero del Empleo en la región con más paro de Europa) en tres frases contundentes: Se utilizaron ayudas y subvenciones "de manera manifiestamente injusta y arbitraria" para "favorecer a familiares, amigos o personas próximas" a la Junta de Andalucía o al PSOE, con lo que se "permitió el enriquecimiento injusto de unos pocos en detrimento del resto de los ciudadanos de la comunidad autónoma andaluza".

    Matacán
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