Cinco razones para adelantar las elecciones andaluzas
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Javier Caraballo

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Cinco razones para adelantar las elecciones andaluzas

La presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, podría comunicar esta misma semana su decisión de adelantar al próximo

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La presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz. (EFE)

La presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, podría comunicar esta misma semana su decisión de adelantar al próximo mes de marzo las elecciones andaluzas, anticipando en un año el final de la legislatura. Aunque no se da nada por cerrado, las fuentes del PSOE andaluz consultadas por El Confidencial sostienen que la dirigente socialista tiene ya una hoja de ruta diseñada para romper el pacto de Gobierno con Izquierda Unida y convocar las elecciones.

Los dos primeros pasos de la hoja de ruta comenzaron ayer por la tarde, con la reunión que mantuvieron dirigentes del PSOE y de Izquierda Unida, el llamado ‘comité de enlace’ del pacto de Gobierno, y sigue hoymartes, con la reunión convocada por Susana Díaz con los ocho secretarios provinciales de la agrupación socialista andaluza. En los dos encuentros, la presidenta andaluza podrá ir deshojando las cinco razones que ha encontrado para decidirse finalmente por el adelanto electoral.

Primera: Ruptura justificada del pacto con Izquierda Unida

No es la primera vez que Susana Díaz ha amagado con adelantar las elecciones andaluzas, pero siempre se ha tropezado con el mismo problema: cómo justificar que disolvía el Parlamento andaluz si gozaba de una mayoría absoluta estable en la Cámara, gracias al pacto de gobierno entre el PSOE e Izquierda Unida. En este momento, a diferencia de lo ocurrido, la presidenta andaluza no cuenta con una excusa formal para romper el pacto de Gobierno sino que, con toda probabilidad, se presentará como víctima de la ruptura. Y ha sido, además, la propia Izquierda Unida la que le ha facilitado el discurso a los socialistas con dos decisiones recientes.

La primera se adoptó en la última asamblea regional de Izquierda Unida en Andalucía, cuando el coordinador regional, Antonio Maíllo, se vio acosado por las bases de la organización, que le pedían romper el pacto con el PSOE para comenzar a marcar distancias y frenar el avance de Podemos. Lo que ideó entonces Maíllo para contentar a las bases de Izquierda Unida fue la celebración de un referéndum interno de esta organización, el próximo mes de junio, para que fueran los militantes los que decidan si se mantiene el pacto de gobierno en la Junta de Andalucía o se rompe.

La segunda decisión se produjo cuando el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, el antiguo líder regional de esta formación, anunció que pensaba realizar una visita institucional al Sahara, en solidaridad con el pueblo saharaui. Aunque en otro tiempo ambos asuntos podrían haber sido asumidos por el PSOE dentro de las diferencias de Gobierno, en este momento no sólo no se aceptan, sino que los socialistas andaluces han amplificado e impostado la negativa con la gravedad de casus belli.

Segunda: La ‘hoja de ruta’ de la ruptura encaja en su calendario

Se trata de una hoja de ruta para la ruptura y, en ese proceso, el primer paso se dio ayer por la tarde, en la reunión del comité de enlace del PSOE e Izquierda Unida, en el que se analizóel estado del pacto de Gobierno. Lo que volvió a hacer el PSOE en esa reunión fue pedir a Izquierda Unida que desconvoque el referéndum que tiene planteado para el mes de junio. Y que el viaje al Sahara sea sólo a título privado, nunca con carácter institucional. La respuesta de Izquierda Unida fue sunegativa a desconvocar el referéndum, entre otras cosas porque se trata de actos internos de esa federación en los que no se debe inmiscuir otra fuerza política, como han puesto ya de manifiesto los dirigentes de IU.

Si eso es así, lo normal será que Susana Díaz informe hoy mismo a los secretarios provinciales del PSOE y que, a partir de entonces, haga pública la decisión de adelantar las elecciones. El motivo es el que yaha adelantado la propia Susana Díaz: “En Andalucía necesitamos un Gobierno fuerte y estable, y ahora no hay estabilidad”. No hace ni un mes que se han aprobado los presupuestos andaluces para 2015, pero como queda dicho la estabilidad no es la razón de fondo para adelantar las elecciones, sino que se trata sólo de la excusa oficial.

Además, unas elecciones andaluzas que se celebren el 22 de marzo, que es la fecha que se baraja, permitirían a la presidenta andaluza ‘arrancar’ de facto la campaña electoral en la simbólica celebración del 28 de febrero, Día de Andalucía. ¿Y tiene que ver también en el adelanto electoral el embarazo de Susana Díaz? Además de que en marzo, la evolución del embarazo, que andará por los cinco meses, le permitirá aún afrontar la campaña electoral, algo que más adelante sería más complicado, es evidente que la imagen electoral de Susana Díaz embarazada puede favorecerla ante el electorado socialista de Andalucía, que, en lo ideológico es en su mayoría de izquierda moderada, y sociológicamente es conservador.

Quienes conocen la ambición política de la presidenta andaluza no tienen ninguna duda de que Susana Díaz ha valorado su embarazo como un factor positivo para convocar las elecciones en marzo próximo. Dicho de otra forma: ¿alguien puede pensar que sea casualidad que la noticia de que la presidenta andaluza estaba embarazada se filtrara justo ayer, cuando tenía programada la visita a un colegio? Evidentemente, no. Las fotos de Susana arrodillada, rodeada de niños de guardería, lo dicen todo…

Tercera: Mejor enfrentarse a Podemos antes que después

El avance de Podemos es la referencia, el pivote, en torno al cual se realizan ahora todas las estrategias políticas en España. Mucho más en el caso de Andalucía, una región en la que siempre ha gobernado la izquierda y en la que la formación de Pablo Iglesias tiene a una teórica buena candidata, la eurodiputada Teresa Rodríguez. La celebración del mitin de Podemos, el pasado fin de semana en Sevilla, ya ha dejado clara la apuesta del partido de Pablo Iglesias por Andalucía, a pesar de que todavía tiene por delante la difícil tarea de cerrar la organización en la extensa y compleja comunidad andaluza.

Lo que se sabe hasta el momento, según las últimas encuestas que se han publicado, es que Podemos podría situarse como primera fuerza política en Andalucía en el caso de que se celebren unas elecciones generales, pero se quedaría como tercer partido (por detrás de PSOE y PP) si lo que se celebrasen fueran unas elecciones autonómicas. Uniendo las dos cosas, la inmadurez organizativa de Podemos y la fortaleza del voto socialista en Andalucía, Susana Díaz podría haber decidido que, dado que antes o después va a tener que enfrentarse al fenómeno Podemos, porque no se trata de algo coyuntural, lo mejor es adelantarse y no esperar a que se consolide como partido político.

Además, si, como queda dicho, el voto socialista en Andalucía es, ideológicamente de izquierdas y sociológicamente conservador, es ahora, en este primer momento, cuando puede calar mejor el ‘discurso del miedo’ que durante tantos años le ha dado tan buenos resultados al PSOE en Andalucía frente a la derecha.

Cuarta: El PSOE es el que sale mejor parado del adelanto electoral

En relación con los demás rivales, el Partido Socialista es el que sale mejor parado de un posible adelanto electoral porque tiene la maquinaria interna del engrasada y cohesionada, una candidata consolidada y en un buen momento político y personal, y todos los resortes del poder en la Junta de Andalucía en sus manos para lanzar las promesas adecuadas desde el Gobierno andaluz. El único susto se lo puede dar el sumario de los ERE, porque salga adelante el procesamiento de los expresidentes andaluces, pero en ningún caso le afectará a la presidenta, que ya ha dejado claro dentro y fuera de su partido que está dispuesta a ‘cortar’ la cabeza de Chaves y de Griñán antes de que le pueda salpicar a ella el escándalo.

Así las cosas, marzo es un buen mes para el PSOE, pero no para el resto de fuerzas políticas. Para el Partido Popular, que ganó las últimas elecciones andaluzas, pero sin mayoría absoluta, todo adelanto le viene mal. Porque su nuevo líder, Juan Manuel Moreno, es un desconocido que ni suma ni resta en las expectativas electorales del PP, y porque, con la estructura regional destartalada desde la marcha de Javier Arenas, la principal baza del centro-derecha andaluz es la fortaleza del PP nacional y de la economía española, en particular. Si al PP le va bien en todo el país, al PP andaluz le puede ir bien, al menos para salvar los muebles, desde luego no para repetir una mayoría en las elecciones.

Pero, como se está viendo, Mariano Rajoy es consciente de que la mejora de la economía aún no ha calado en la población y lo que pretende es retrasar al máximo las elecciones generales. Es decir, el camino contrario del que puede adoptar Susana Díaz. En cuanto a Izquierda Unida, el adelanto electoral también es una mala noticia porque, además de que lo harán aparecer como culpable de la inestabilidad del pacto andaluz, lo que parece claro es que Podemos puede acabar engulléndola.

Quinta: Susana Díaz se despeja el camino hacia las generales

La ambición no disimulada de Susana Díaz ha sido siempre la de escalar hasta el liderazgo del PSOE en toda España. Por estrategia, cedió el momento a Pedro Sánchez en el último congreso del PSOE, pero desde entonces no ha dejado de emitir señales contrarias al secretario general, hasta llegar a desestabilizarlo dentro y fuera del PSOE. Lo que ocurre es que, una vez que Pedro Sánchez fue elegido secretario general, Susana Díaz tenía los tiempos en contra para cumplir su deseo de ser la próxima candidata a la Moncloa. Si las elecciones andaluzas se celebran en marzo del año que viene, el final de la legislatura, la presidenta no puede aspirar a las elecciones generales, que se celebrarían antes en cualquiera de los supuestos que se manejan, noviembre de 2015 o enero de 2016.

Y todo ello porque Susana necesita afrontar la campaña de unas elecciones generales después de, al menos, haber ganado en una ocasión unas elecciones en Andalucía, ya que como se recordará llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía por la dimisión de José Antonio Griñán, que la eligió como heredera. Con unas elecciones andaluzas en marzo, en las que nadie duda que Susana Díaz recuperaría para el PSOE la condición de primera fuerza política, la presidenta andaluza obtendría el ‘aval político’ y la ‘legitimidad’ que le faltan en su currículum y, de paso, se despejaría el camino para unas elecciones generales. Tras las elecciones andaluzas de marzo, un mal resultado del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas de mayo supondría el finiquito de Pedro Sánchez como secretario general.

En definitiva, que bien mirado, la última de las razones, esta de despejarse el camino hacia las generales, podría considerarse en realidad la primera razón para adelantar las elecciones andaluzas a marzo.

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