Ranking golfo de la corrupción andaluza
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Javier Caraballo

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Ranking golfo de la corrupción andaluza

Diez episodios de corrupción delirante, desvergonzada, cínica y siempre, en todo momento, desesperante, indignante. Los diez ejemplos más golfos de los grandes casos de corrupción

placeholder Foto: Registro de la policía en la trama de los cursos de formación. (Efe)
Registro de la policía en la trama de los cursos de formación. (Efe)

La corrupción, como la energía, se transforma constantemente y en ese proceso de expansión continua adquiere una normalidad y un desparpajo que la eleva a situaciones difícilmente imaginables. Además, este es un asunto de fácil demostración porque siempre lleva aparejada la misma reacción. Se cuenta el hecho y aparece la misma pregunta, la misma expresión, la misma perplejidad: ¿un congreso de UGT que regalan bolas chinas para sindicalistas? ¿Pero cómo se van a formar los parados en el zoo? ¿Un mirador de ballenas sin ballenas? ¿Pero cómo es posible…? Así, uno a uno hasta llegar a elaborar el ranking más golfo de la corrupción en Andalucía.

Diez episodios de corrupción delirante, desvergonzada, cínica y siempre, en todo momento, desesperante, indignante. Los diez ejemplos más golfos de los grandes casos de corrupción de Andalucía (los ERE, Invercaria, los cursos de formación, las facturas falsas de UGT…) que aún se investigan en los tribunales de Justicia y que suponen, en su conjunto, varias décadas de descontrol absoluto del dinero público.

1. Una cabalgata de Reyes Magos, modelo de Desarrollo Sostenible

Si algún día llegó un documento justificativo de la inversión a la Comisión Europea, el epígrafe podría hasta llenar de orgullo a los responsables europeos de los fondos de inversión. En Doñana, la mayor reserva natural de Europa, se estaba colaborando de forma efectiva en algo esencial para preservar la actividad económica en la zona, tan limitada por las restricciones medioambientes. ¿Cómo no ayudar con proyectos económicos sostenibles a los habitantes del entorno del parque? Y eso es lo que rezaba el epígrafe: Fondos para la formación en el Consorcio de Formación Medioambiental para el Desarrollo Sostenible (Formades). Pero no era esa, exactamente, la realidad. Cuando se empezó a investigar el verdadero uso de los cursos de Formación en toda Andalucía, apareció una partida de 6.555 euros para la Cabalgata de Reyes Magos de Almonte y El Rocío, que es una pedanía de Almonte, en 2009. Repitamos el año: 2009, es decir dos años después de iniciada la crisis. La gerente de la entidad que repartía los fondos, la socialista Ana María Orihuela,se vistió de rey Melchor y cargó todos los gastos al Consorcio. Caramelos, regalos, desayunos… Cuando la Junta de Andalucía se puso a repasar todas las cuentas, encontró hasta 40.078 euros destinados a impartir cursos de formación que se habían gastado en “atenciones protocolarias” similares a la cabalgata de Reyes Magos.

2. La coca legendaria de la fiesta de los ERE

Ninguna de las series sobre corrupción política que tan de moda se pusieron hace unos años, ni las españolas ni las estadounidenses, llegaron a imaginar en el guion una escena como las que se desarrollaban Sevilla, en el entorno del entonces director general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero. Se lo contó a los agentes de la Guardia Civil un tipo llamado Gregorio Martínez, que había recibido subvenciones públicas del llamado ‘fondo de reptiles’ para una empresa vinícola. La sorpresa fue que Gregorio confesó que había hecho de camello en varias ocasiones para las fiestas habituales que se montaba el director general. La primera vez fue para adquirir diez gramos de cocaína. Gregorio se montó en el coche oficial del director general de Trabajo y su chófer lo llevó hasta las 3.000Viviendas, el suburbio más famoso de Sevilla. Compró los diez gramos y le pagaron un billete de quinientos. Así, hasta cuatro veces, llevaba la droga a distintos sitios, un restaurante, un hotel de lujo, una sala de fiestas, y siempre le pagaban con billetes de 500 euros.

placeholder  El exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero (d) y su abogado. (Efe)
El exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero (d) y su abogado. (Efe)

3. Unas bolas chinas para sindicalistas

Fue en el Congreso, celebrado en Jerez de la Frontera, en el que la Federación Andaluza de Servicios Públicos iba a elegir a su nueva directiva. A la llegada al hotel en el que estaba convocada la cita, los delegados, en torno a cien personas, recibieron un regalo sorpresa. Junto al maletín habitual de los congresos, con cuadernos, bolígrafos y lápices, un pequeño obsequio, una bolas chinas. “Es por un tema, fundamentalmente, de género. En UGT también nos preocupamos por nuestras afiliadas”, explicaron entonces. Y se extendieron sobre los beneficios terapéuticos de las bolas chinas, recomendadas por ginecólogos para evitar pérdidas de orina, y del reparo de muchas mujeres a la hora de comprarlas. La cuestión es que aquella noticia de las bolas chinas, que sólo trascendió por lo llamativo del obsequio solidario, no hacía presagiar todavía el escándalo que iba a estallar en UGT cuando se descubrió la existencia de una ‘bolsa’ o ‘bote’ oculto en la contabilidad que se nutría de los fondos públicos provenientes de facturas falsas y que se empleaban en toda clase de actividades organizadas por el sindicato, desde una comida en la Feria de Sevilla o maletines de piel (falsificados en Asia, por cierto) para los congresos. El informe final que ha entregado la Guardia Civil estima que el sindicato llegó a embolsarse 1.986.277 euros con facturas falsas que “habrían permitido a UGT-A utilizar fondos procedentes de subvenciones públicas para formación profesional para el empleo a destinos distintos a los que debían haberse aplicado”.

4. Trajes de flamenca, empresa de capital riesgo

¿Qué es el capital riesgo? Si existe un concepto en economía íntimamente ligado a la creatividad empresarial, a la exploración de nuevos mercados o a la innovación tecnológica, ese es el capital riesgo. ¿Trajes de flamenca en Andalucía, capital riesgo? Pues sí. A la diseñadora flamenca Juana Martín le concedieron 850.000 euros para confeccionar trajes de flamenca aunque, según confesó ante la juez Mercedes Alaya, ni siquiera sabía que existía la empresa de capital riesgo de la Junta de Andalucía, Invercaria, la que se lo concedía. De hecho, los primeros 120.000 euros se los concedieron antes incluso de que se constituyese la empresa de prêt-à-porter. Con el dinero, montó un taller en Marruecos (sí, en Marruecos, con el paro que hay en Andalucía) y en cinco años tuvo que cerrar el negocio por las pérdidas generadas. En su declaración, la diseñadora sí reconoció que regaló trajes de flamenca a “diversas personalidades políticas”, se supone que con cargo a las generosas subvenciones que recibía. Pero no son los únicos trajes de flamenca que aparecen vinculados a casos de corrupción. En el Ayuntamiento de Los Palacios, la portavoz socialista también acabó admitiendo que había cargado a la Tesorería municipal tres trajes de flamenca. Cuando la oposición denunció el caso, ella dijo que se trataba de “una persecución política”.

5. La dichosa ética de los funcionarios

Por los cálculos que realizó el Partido Popular en su día la sociedad de capital riesgo de Invercaria manejó unos 65 millones de euros, de los que, “en torno a 50 millones, quedaron fuera de cualquier norma que calculase el procedimiento sobre cómo invertir el dinero público”, según el coordinador del Área Económica del PP andaluz, Rafael Carmona. Decía la página web de la Junta andaluza que la misión de Invercaria era “contribuir al fortalecimiento del tejido empresarial y al cambio de modelo productivo de nuestra región”, pero con el ejemplo anterior de los trajes de flamencaqueda todo dicho. De todas formas, lo mejor del caso Invercaria es la conversación que un funcionario, que se negaba a falsificar informes, le graba a la directora de Invercaria. ¿Puede haber mayor descaro y desparpajo? Pasen y vean. Este es un pequeño resumen:

-Funcionario: Yo te tengo que ser honrado. Yo te hago un informe y te digo: ‘Con fecha tal, elaboro un informe y hago un Plan de Negocios de esta empresa y con estos datos’. Y te lo paso así. Ahora, si tú me dices: ‘No, hazlo con fecha 2007’. ¡Laura!, ¿cómo voy a hacer eso?

-Directora:Bueno, vale, Cristóbal. Entonces, ¿qué me estas diciendo? ¿Que no vas a hacer los... los...?

-Funcionario: Escúchame: yo no puedo hacer un informe que no es cierto. Yo te hago y te pongo la verdad. Y tú decides si merece la pena o no.

-Directora: Bueno, Cristóbal, entonces no me vales como trabajador de Invercaria. Si me comprometiera con la ética, no estaría trabajando en esta organización.

6. Trama de facturas falsas para pagar el burdel

Las tramas de facturas falsas son consustanciales a muchos de los casos de corrupción conocidos, pero lo que resulta absolutamente novedoso es que en una institución se organice una trama de facturas falsas para poder financiar las fiestas en un burdel. Y todo porque, como confesaba uno de los integrantes de la trama en una de las grabaciones policiales, “a mí es que me da apuro gastar mi dinero en estas cosas”. Y como le daba apuro, lo cogían de las arcas públicas. Según la investigación policial, durante la alcaldía del socialista Luis Moreno Castro, que también fue senador, se creó la trama en la que participaban su secretario personal, Rafael Santano, y otro trabajador de confianza, Juan Díaz Pérez, además de un empresario a través del que se camuflaban los pagos. El burdel al que se habían aficionado era un club de Marbella, el Milady Palace. En las grabaciones de la Policía, se oye cómo llamaban al burdel poco antes de viajar: "¿Cómo está por ahí el ambiente? ¿Hay buenas tías? ¿Pero está ahí una brasileña, una alta que estaba, que está muuu buena".

Las tramas de facturas falsas son consustanciales a muchos de los casos de corrupción, pero resulta novedoso que se organice  para  financiar las fiestas

7. Nuevo concepto contable: dos más dos son mil

La contabilidad no se reduce siempre a un cálculo matemático de sumas, restas y multiplicaciones. En ocasiones, nos encontramos con que la contabilidad se expande, cobra vida, y desmiente sin pudor alguno aquellos conceptos que teníamos más arraigados. ¿Cuánto son dos más dos? Cualquiera diría que son cuatro, así, rotundamente, pero los casos de corrupción de Andalucía han incorporado un abanico de respuestas. Diez más diez no tienen por qué ser veinte, pueden ser mil. Eso es lo que ocurrió con una de las facturas falsas de UGT. Compraron algún material para el IX Congreso de este sindicato en Andalucía, celebrado en 2009,y le pasaron la factura a la Junta de Andalucía, dentro de los programas de colaboración entre ambos. En la factura original decía que habían comprado 10 pendrives, 10 cuelgabolsos, 10 estuches marcapáginas, 10 mochilas plegables y 10 cuadernos, acaso para los cargos de la mesa del Congreso, pero en la factura que llegó a la Junta aparecían 7.000 unidades de cada cosa. En total, una factura de 421 euros pasó a 91.000. No es único caso: la propia Intervención General del Estado detectó en uno de sus informes, cuando analizó el fraude de los ERE, que en una de las facturas se había añadido un par de ceros, acaso por error, pero el caso es que nadie se dio cuenta. Y allí donde tenían que haber pagado 130.000 euros, se pagaron 13.000.000 euros.

8. Un mirador de ballenas donde no pasan ballenas

¿Qué hace un ayuntamiento subvencionando un mirador de ballenas en alta mar si resulta que no es competencia del ayuntamiento; que ese ayuntamiento es de interior, no de costa; y que por si fuera poco el mar del que se habla está en otro país, en otro continente? Pero, además, ¿qué hace un ayuntamiento financiando un mirador de ballenas por donde no pasan las ballenas? Por increíble que parezca, todo esto se dio cita en uno de los escándalos más surrealistas que se han denunciado en Andalucía en los últimos años. En este caso, por fortuna, cuando se realizó el anuncio y se fueron atando cabos, algunos de los cuales llevaban hasta los intereses turísticos de Gustavo Cisneros, amigo de Felipe González, la polémica acabó frustrando la inversión. Pero este caso, que se iba a realizar con fondos de cooperación, sirvió como aperitivo de los escándalos que se conocerían después vinculados a la cooperación internacional. Con lo escasos que suelen ser esos fondos, con la demanda inmensa de miserias que hay que atender, en las cuentas andaluzas aparecían de pronto, por ejemplo, cuatro millones de euros para “elaboración de diagnósticos generales de diferentes países”. Hubo años en los que UGT y CCOO recibían más dinero con cargo a esos fondos que países como Ecuador, Malí o Mauritania. Y los sindicatos andaluces gastaban el dinero en jornadas como esta, que costómás de 600.000 euros: ‘Jornadas sobre Cooperación Sindical al Desarrollo: Andalucía-América Latina; Sindicato, Globalización y Trabajo Decente’.

placeholder La jueza, Mercedes Alaya. (Efe)

9. Objeto de una sociedad, “la felicidad humana”

Del escándalo de Ias fundaciones de la Junta de Andalucía lo mejor, con mucha diferencia sobre el resto, lo más original de todo, es el desahogo con el que un día se redactaron los estatutos de una fundación y alguien preguntó: ¿Objeto social? Y dijeron: “La felicidad humana”, ahí, con un par de narices. Pues esa fundación, que se presentó en Andalucía con todos los perejiles internacionales imaginables (Kofi Annan, Bob Geldolf, Rigoberta Menchú…) existió en Andalucía y se llamaba Fundación para la Innovación para el Bienestar Ciudadano (FIBIC). La pompa de su puesta de largo fue proporcional al fiasco del proyecto que se presentóen 2007 –principios de la crisis, que en la España de Zapatero se negaba) y acabó disolviéndose en 2011. Por el camino, pusieron en marcha, en Málaga, un Centro para la Innovación del Bienestar Ciudadano. Como el principio, el final también tenía que ser apoteósico. En agosto de 2012 le concedieron a ese centro una subvención de más de quince millones de euros, pero se pasaron por alto el ‘detalle’ de que ni la Fundación ni el Centro existían ya porque el propio Gobierno andaluz las había disuelto con los recortes de la crisis.

10. Delphi y no va más

La pregunta que nadie acierta a responder es cuánto dinero ha gastado la Junta de Andalucía tras el cierre, en 2007, de la factoría que la multinacional Delphi tenía en Puerto Real (Cádiz). Es incalculable, decenas y decenas de millones de euros. Mucho más fácil es responder a la pregunta que viene después: ¿Y para qué ha servido el dinero? Para nada, absolutamente para nada. Y no es un juicio de valor, es la propia realidad, constatable, y el testimonio expresado por quienes han hecho un seguimiento del plan de recolocación que puso en marcha la Junta de Andalucía para atender a los 1.500 trabajadores de Delphi y que, en algunos casos, todavía sigue pagándose. “Nadie podrá encontrar a un solo extrabajador de Delphi que haya encontrado un puesto de trabajo gracias a la formación que recibió tras el cierre. Los cursos de formación eran una estafa”, han acabado admitiendo alguno de los propios firmantes de aquel plan. Tanta estafa que están siendo investigados por la Justicia y han colocado en el disparadero a un exconsejero andaluz, Ángel Ojeda. Por lo que se ha conocido, Delphi es el no va más del ranking golfo. Cursos de formación a trabajadores que consistían en visitas a bodegas del marco de Jerez, pasar una mañana en el zoológico, escribir en un folio con tinta de limón y agua y ver el resultado al acercar la hoja a una fuente de calor, comprobar cómo se hincha un globo colocado en el cuello de una botella de refresco al agitarse el envase, y mejorar el idioma inglés con la visión de películas como El increíble Hulk.

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