Podemos vive en Matrix
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Javier Caraballo

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Podemos vive en Matrix

La idea de Podemos surge del viejo concepto de la alienación marxista y la necesidad de una fuerza política que agite a la sociedad, la saque del letargo y la conduzca a un mundo nuevo

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

'Matrix', escena central, luego vamos a Podemos: Neo se planta ante Morfeo y le dice: “No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida”. Entonces, Morfeo le explica lo que de verdad le ocurre: “Sé exactamente a lo que te refieres. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente, y te está enloqueciendo. ¿Sabes de lo que estoy hablando?”. Y Neo, sin dudarlo, contesta con una pregunta retórica. ¿Matrix? Claro, es Matrix, de eso hablamos, porque Matrix es todo lo que rodea, está por todas partes, ahí y ahí, cuando sales a la calle, en tu trabajo, en tu familia. “Matrix —resume Morfeo— es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad”. "¿Qué verdad?", insiste Neo, intranquilo: “La verdad es que eres un esclavo, Neo, igual que todos los demás”.

Podemos siempre se ha guidado por ese guion de 'Matrix', aplicado a la realidad. En síntesis, su idea, la idea de Podemos, surge del viejo concepto de la alienación marxista y la necesidad de que exista una fuerza política que agite a esa sociedad, la saque de su letargo y la conduzca a un mundo nuevo. El capitalismo, la sociedad actual, la que vivimos, es Matrix. Por eso, cuando Podemos gana las elecciones en una ciudad o una región, siempre hablan de “ciudad liberada”, o de “región liberada”, como si hubiera estado tomada.

“Acordaos cómo el año pasado, después de las elecciones municipales y autonómicas, pudimos salir por fin a pisar las calles de una Valencia liberada después de 24 años de Rita Barberá. Lo festejamos, lo celebramos, nos abrazamos y cantamos, y lloramos de alegría, y paseamos al fin por las calles abiertas de una Valencia liberada, de una comunidad que comenzaba a despertar”, dijo Mónica Oltra en uno de los mítines de la última campaña. Ciudades tomadas, ciudades liberadas en un país democrático; una ensoñación patológica de revolucionarios de salón.

El capitalismo, la sociedad actual, la que vivimos, es Matrix. Por eso, cuando Podemos gana las elecciones en una ciudad o una región, habla de “ciudad liberada”

Lo que importa es el imaginario, qué quieres ser, en qué te vas a ver proyectado”, dijo en octubre pasado en una entrevista en El Confidencial Jorge Moruno, sociólogo, uno de los ‘padres fundadores’ de Podemos y responsable del área de discursos. Moruno utiliza con bastante frecuencia el imaginario de 'Matrix' en sus declaraciones, unas veces de forma explícita y otras inconsciente. “A mí me hace gracia cuando dicen: 'Hay que salir del capitalismo'. ¿Y cómo salgo? ¿Me cruzo la calle? El capitalismo es una relación social, está socialmente construido, históricamente determinado, la realidad es un efecto de la propia realidad, y la realidad puede modificar la realidad en la que está”, ha dicho en alguna ocasión. “Estamos como en 'Matrix', sin parar de producir, y todo porque el tiempo está totalmente sometido a la mercantilización”, ha afirmado en otras entrevistas. Pero bueno, con ese concepto de la “realidad es un efecto de la propia realidad” queda todo dicho.

La cuestión, en definitiva, es que la construcción de ese imaginario, que tuvo como estiletes expresiones como la ‘casta política’, que conectó plenamente con una sociedad cabreada por la crisis económica y asqueada por los casos de corrupción, atraviesa ahora momentos de incertidumbre porque, una vez puestos en órbita, se ha frenado el vuelo. Desde hace un tiempo, Podemos no encuentra plenamente su ser, su razón de ser. Desde que el asfalto de las plazas se convirtió en cojines de los parlamentos, todo son dudas, acaso porque creen que si dejan vacías las calles, otros ocuparán su lugar. Y un día se despertarán y, al mirarse al espejo, se verán convertidos en los diputados que ya son y de los que siempre renegaron.

La construcción de ese imaginario atraviesa ahora momentos de incertidumbre porque, una vez puestos en órbita, se ha frenado el vuelo

El guion de 'Matrix' se viene abajo. “Puede suceder que nos convirtamos en ‘ratones del Congreso’ y que comencemos a parecernos a aquellos a los que criticábamos”, dijo Pablo Iglesias al término de la anterior legislatura, que duró de enero a junio. Cuando llegaron luego las elecciones de junio y Podemos perdió en las urnas un millón de votos, se encendieron todas las alarmas, como una alerta de descompresión en un avión. El vértigo de la caída libre, el adiós al 'sorpasso'. Desde las últimas elecciones, y hasta la asamblea general de Vistalegre, a principio de 2017, todo el debate se condensa entre los que consideran que la descompresión se soluciona con más radicalidad, más gasolina, y los que defienden que es necesario moderar el vuelo, planear y luego ascender.

La escena de antes de Neo ante Morfeo acaba con la decisión trascendental que debe tomarse para romper con Matrix, y que tiene mucho que ver con el simplismo dual de la política, cuando se divide entre izquierdas y derechas. Se trata de elegir entre una pastilla azul, que supone que todo seguirá igual, y una pastilla roja, con la que se conoce la verdad. Pero en Podemos, el hacedor de discursos, el citado Jorge Moruno, sostiene, citando de nuevo a 'Matrix' y al filósofo Slavoj Zizek, que no existen solo dos pastillas, moderación y radicalidad, sino que es posible conseguir una tercera pastilla. Y proclama: “Nosotros somos mayoritarios y radicales al mismo tiempo”. ¿Soplar y sorber? ¿En una sociedad como la española? Si esa es la resolución final del debate en Podemos, una vez superada la asamblea de Vistalegre, lo que veremos será una formación que, progresivamente, aliente las protestas callejeras y las broncas parlamentarias, para no dejar ni la calle ni los parlamentos.

La descomposición del PSOE quizá debería llevarles a lo contrario, a buscar abiertamente la socialdemocracia, pero tal y como evolucionan los acontecimientos en el mundo, quizás han llegado a pensar que fenómenos como el de Donald Trump son los que acaban dándoles la razón. “Sé que tienen miedo. Nos tienen miedo a nosotros. Tienen miedo al cambio. No conozco el futuro. No vine a decirles cómo va a acabar esto. Vine a decirles cómo va a empezar. Voy a colgar este teléfono y le voy a mostrar a esta gente lo que ustedes no quieren que vean. Les voy a enseñar un mundo sin ustedes. Un mundo sin reglas y controles, sin fronteras ni límites. Un mundo donde todo es posible. Adónde vamos después, depende de ustedes”. Radicalidad y mayoría. Bienvenidos a Matrix.