'La manada', dudas sobre certezas

Muchas veces, como puede ocurrir en este caso, la realidad que envuelve un hecho dramático puede ser incluso más impactante que el hecho en sí mismo

Foto: El abogado de la joven madrileña que denunció haber sufrido una violación grupal, a su llegada al Palacio de Justicia de Navarra. (EFE)
El abogado de la joven madrileña que denunció haber sufrido una violación grupal, a su llegada al Palacio de Justicia de Navarra. (EFE)

El juicio de 'La manada' va a quedar visto para sentencia y, sea cual sea el veredicto, lo único que está claro es que no se puede hablar con libertad sobre lo ocurrido ni de las tendencia sexuales de la actualidad. Hagamos un experimento sencillo, antes de empezar a decir nada. Usted vuelva a leer la primera frase, “no se puede hablar con libertad sobre lo ocurrido…”. ¿Qué ha pensado? ¿Qué es lo primero que se le ha venido a la mente? Apuesto que a la inmensa mayoría esa sola afirmación ya la habrá puesto en alerta: ¿Esto qué es, una defensa de 'La manada', una disculpa soterrada de la violación de una pobre chica? Ahí es donde radica el problema, que existe un dilema obligatorio en el que hay que situarse previamente, una línea roja pintada en el suelo, y el que la cruce se convierte en un salvaje más de 'La manada'.

De hecho, parece incluso que lo único que sobra aquí es el propio juicio, y ahí es donde no se puede caer de ninguna forma. Así que, como el esquema previo se ha constreñido por quienes solo admiten certezas absolutas, verdades incuestionables y adhesiones inquebrantables, vamos a practicar el ejercicio contrario, el de las dudas sin prejuicios. Porque muchas veces, como puede ocurrir en este caso, la realidad que envuelve un hecho dramático puede ser incluso más impactante que el hecho en sí mismo.

-¿El sexo en grupo de cinco chicos y una sola mujer es, por definición, una demostración de violencia machista?

Solo con el nombre del grupo de chat, ‘La manada’, ya se adivinan los propósitos ‘académicos’ de ese grupo. Se divertían cundo quedaban para ‘salir de caza’, una chica a la que engatusar, cuando estuviera pasada de copas o de drogas. Uno comienza a sobarle las tetas y luego le siguen los demás, “se jaleaban e iban pidiendo su turno”, como dijo el juez instructor del caso de Pamplona. Entre tanto, grabaciones en vídeo y mensajes de WhatsApp a los amigos: “Follándonos a una entre los cinco. Puta pasada de viaje”. Dicho lo cual, lo que ya no se puede compartir es que, necesariamente, haya que afirmar que la joven de Pamplona fue secuestrada violentamente y que en ningún momento consintió en mantener relaciones sexuales con cinco chicos.

“Cinco jóvenes manteniendo relaciones sexuales con una mujer es un acto de violencia machista”, se ha oído decir estos días. Y no, claro, porque ahí es donde se intenta imponer un juicio moral, a veces mojigato, que ignora la realidad en la que nos desenvolvemos. “¿Será el sexo en grupo un paso más en el largo camino de la liberación sexual? Cada vez más gente está dispuesta a experimentar con varias compañías, y son las mujeres quienes se muestran más decididas a tener sexo de maneras menos convencionales”, se decía en El Confidencial en una de esas guías que se hacen a principios de año sobre tendencias. ¿Qué favor le hace a la realidad, a la búsqueda de la verdad, el hecho de que, por posicionamientos del feminismo institucional, haya que considerar que el sexo en grupo es un modo de agresión machista?

Afirmar que entre las mujeres de la actualidad hay muchas que buscan experimentar con el sexo en grupo, no resta nada de gravedad a la denuncia

Afirmar que entre las mujeres jóvenes de la actualidad hay muchas que buscan experimentar con el sexo en grupo, no resta nada de gravedad a la denuncia de Pamplona. Y decirlo así, contemplar esa posibilidad en el caso de Pamplona, no convierte en un machista maltratador a quien lo afirma. Es más, la posibilidad de que la joven quisiera practicar sexo con los cinco de 'La manada' ni justifica ni aminora la gravedad de todo lo sucedido después, porque la gravedad del caso radica en el plan previo de los ‘cachorros’ de buscar a una chica a la que acabarían vejando, mofándose y difundiendo por redes sociales unas imágenes denigrantes y humillantes para ella.

-¿Qué modelos de relaciones sexuales se fomentan en los programas, películas y 'realities' más demandados por los jóvenes?

Unas semanas antes de que comenzara el juicio de 'La manada', se estrenó en España una nueva temporada de un programa seguido por millones de espectadores en todo el mundo. En la presentación del programa, un chico se baja las gafas de sol: “Ya ha llegado el macho alfa”. La secuencia siguiente es de una joven mexicana que dice estar dispuesta a dejar el pabellón de su país en lo más alto: “Vengo toda perrísima, y sin bragas”. La última temporada del programa 'Super Shore', un 'reality' de la potente MTV americana, comenzó a emitirse en octubre, muy pocas semanas antes de que comenzara el juicio de 'La manada' en Pamplona, y el lema de guerra que ha generalizado en todo el mundo es, según los pareceres de cada cual, desinhibido, grotesco o inaceptable. Pero es real: “Hagas lo que hagas, bájate las bragas”. La propia víctima de 'La manada' tenía una foto en sus perfiles de redes sociales en la que, al fondo, aparecía un maniquí con esa leyenda. Pero tampoco eso tiene por qué ser relevante.

Volvamos a una de la afirmaciones que se hacían al principio, que muchas veces la realidad que envuelve un hecho dramático puede ser más impactante que el hecho en sí mismo. En alguna de las páginas promocionales de ese concurso se lee: “A 'Super Shore' se viene a beber alcohol hasta desfallecer y, si se puede y el cuerpo aguanta, a follar como conejos. Y el que no esté dispuesto a darlo todo por la causa, que vuelva por donde ha venido”. La hipocresía social y política está en creer que ese tipo de modelos sociales expandidos, aceptados o consentidos no tiene consecuencias desastrosas.

Y una vez más habrá que insistir: nada disculpa una acción delictiva, pero si de verdad queremos acabar con esos comportamientos, si de verdad queremos explicarnos qué está pasando, debemos ir a la raíz del problema. ¿Cuándo y por qué se convirtieron los Sanfermines en una invitación pública al desenfreno? ¿Cuándo se fue de las manos esa fiesta? Responder a esas preguntas es mucho más complejo, más incómodo, que los exhortos de lo políticamente correcto.

-¿Es una provocación inaceptable que la defensa contrate un detective para seguir a la chica que denunció la violación?

Tan lejos ha llegado la campaña de prejuicios que se ha montado en toda España sobre el juicio de 'La manada', que hasta ha llegado a parecer escandaloso, una provocación inaceptable, que la defensa de los acusados ejerza la defensa. Repárese en el dislate: ¿qué podemos esperar de la defensa de 'La manada' sino que defienda a sus clientes? Porque resulta que en un Estado de derecho, hasta los asesinos confesos tienen derecho a la defensa y, en algunas ocasiones, hasta resulta que los acusados tienen razón, que no son culpables del hecho delictivo que se les imputaba. Por eso, a la vista oral de un juicio, hay que acudir siempre sin prejuicios, sin condenas previas.

Lo ocurrido en Málaga, en la feria de agosto de 2014: una joven denunció que había sido víctima de una violación grupal, cinco jóvenes la forzaron para mantener relaciones sexuales y la grabaron en vídeo. El juez ordenó el ingreso en prisión de los cinco jóvenes y les intervino los teléfonos. El debate de entonces repetía las mismas dudas de ahora, ¿era una relación sexual consentida o no? Al cabo de un mes, los periódicos locales informaban de lo que nadie esperaba: “La violación múltiple a una joven en la Feria de Málaga, de la que se han escrito ríos de tinta y cuya repercusión mediática tuvo alcance nacional, ha resultado ser un invento. La supuesta víctima ha reconocido que la denuncia que interpuso contra cinco chicos, a los que acusó de agredirla sexualmente con distinto grado de participación, es falsa”.

¿Quiere decirse que lo de Pamplona es igual? En absoluto, volvamos a la pregunta. Lo que no puede ocurrir es que la defensa de los acusados de 'La manada' intente buscar pruebas de que no se trató de una violación, sino de una relación sexual consentida, y ese gesto, el ejercicio de ese derecho, se entienda como una provocación. Por ejemplo, si el detective que contrataron para seguir a la víctima en los días posteriores a los hechos hubiera demostrado que la joven era aficionada al sexo en grupo, sería una evidencia importante para el análisis de lo sucedido. Si no ha sido así, no es relevante para el caso, pero la propia contratación del detective no puede acabar convirtiéndose en un agravante. Y se ha pretendido que sea así.

Por eso, ahora que termina el juicio, ahora que deben pronunciarse los tribunales, alejémonos de las consignas, repudiemos los excesos, condenemos los abusos, dejemos los prejuicios establecidos, para mirar con toda crudeza la realidad en la que estamos.

Matacán
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