Susana Díaz, la loba de Wall Street

Su último órdago: Andalucía da por cerrada la crisis económica y financiera y quiere ser la primera autonomía española en librarse del corsé de la austeridad

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Susana Díaz es para la política lo que Jordan Belfort para Wall Street, dos lobos marcados por su instinto depredador. Nunca se dan por vencidos, nada se interpone en sus caminos, jamás existe un obstáculo insalvable, siempre les corresponde la iniciativa. “Las personas exitosas están cien por cien convencidas de que son maestros de su propio destino, no son criaturas de la circunstancia, ellos crean las circunstancias. Si las circunstancias a su alrededor apestan, las cambian”, decían en la película de Leonardo di Caprio.

Ese es el espíritu, esa es la filosofía del triunfo. Con una sola pega, que no es menor: cuando fracasa la osadía de los lobos de la política o de los mercados financieros, los damnificados suelen ser los ciudadanos, que siempre acaban pagando los excesos de las altas esferas y los estallidos de las burbujas. Por esa razón, los andaluces deberían estar atentos ante el último órdago que ha lanzado la presidenta andaluza, Susana Díaz, para colocarse de nuevo en vanguardia de la actualidad nacional: Andalucía da por cerrada la crisis económica y financiera y quiere ser la primera autonomía española en librarse del corsé de la austeridad para volver a los mercados financieros a endeudarse a su antojo.

Es fundamental tener en cuenta que no se trata de una decisión más, sino del comienzo de una estrategia política de más calado. Esa trascendencia la revela el hecho de que ha sido la propia presidenta de la Junta de Andalucía la que ha decidido liderar la reivindicación con una ronda de entrevistas en medios de comunicación nacionales, la primera salida pública desde el batacazo de las primarias del PSOE y de su reclusión en la comunidad para intentar recomponerse y cerrar las vías de agua producidas por aquella sonada derrota frente a Pedro Sánchez.

Superado el 'annus horribilis', Susana Díaz regresa y se coloca frente a Rajoy para retarlo y, de paso, liderar una revuelta de las comunidades autónomas contra el Gobierno de España. Lo que pretende la Junta de Andalucía es abandonar el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que es el que ha estado financiando a las autonomías durante la crisis económica, y acudir de nuevo, por libre, a los mercados financieros.

Dice Susana Díaz: “En Andalucía hemos hecho las cosas bien y lo hemos hecho manteniendo y recuperando derechos, cumpliendo un déficit que no compartimos. Eso nos permite salir a financiarnos a intereses más baratos y salir de una tutela que la derecha ha utilizado para invadir competencias autonómicas”. Si, tras el desafío andaluz, todas las autonomías comienzan a solicitar el abandono del FLA, la consecuencia inmediata será que el Gobierno de la nación pierda el control del gasto público, que ha sido una de las principales claves para la salida de la crisis, para que en la actualidad España se esté financiando en los mercados financieros con interés negativo y para que la prima de riesgo haya bajado de 80 cuando llegó a estar a más de 600 puntos básicos.

Superado el 'annus horribilis', Susana Díaz regresa y se coloca frente a Rajoy para retarlo y, de paso, liderar una revuelta de las comunidades autónomas

Ocurre, sin embargo, que dentro de la autonomía financiera a la que tienen derecho todas las comunidades autónomas dentro de sus competencias, el Gobierno de la nación tampoco puede negarse cuando, como es el caso andaluz, se han cumplido todos los requisitos de endeudamiento. Es decir, es verdad que Andalucía ha cumplido todos los objetivos de déficit y es verdad que tiene derecho a gestionar su deuda en los mercados exteriores, pero lo que ya no está tan claro es que esa operación no vaya a terminar costándole a los andaluces unas decenas de millones de euros, que será el precio de la campaña de imagen que se ha diseñado Susana Díaz para su regreso a la política nacional.

A ver, repasemos las cuentas de la autonomía andaluza: según el último informe hecho público por la Cámara de Cuentas de Andalucía (referente a los presupuestos de 2015, ya que los de 2016 aún no son públicos), el Gobierno andaluz “ha cumplido el objetivo de deuda ya que los 31.365 millones de euros de deuda financiera total de la Junta de Andalucía y sus entes consolidables, se sitúan 15 millones de euros por debajo del límite de endeudamiento marcado, el 21,6% del PIB regional”. Obviamente, como sucede con todas las administraciones, lo que no evita el cumplimiento de gasto es el vértigo que le entrará a cualquier andaluz cuando sepa que la Junta de Andalucía paga medio millón de euros a la hora para amortizar la deuda que tiene; cada hora que pasa, los 365 días del año, se paga medio millón.

Si a través del FLA se financia a las CCAA con un interés entre el 0 y 1%, ¿cómo afirma que va a encontrar créditos más baratos en los mercados?

Añade, además, la Cámara de Cuentas que el control del endeudamiento ha sido posible gracias a que la Junta de Andalucía se ha acogido a los créditos del Fondo de Liquidez Autonómica que le ha proporcionado el Estado y que, desde 2015, tiene “un interés aplicable a estas operaciones del 0 por ciento, desde su disposición hasta 31 de enero de 2018, y a partir de esta fecha el tipo aplicable será del 0,834% fijo anual”.

Si el Estado, a través del FLA, ha comenzado a financiar a las Comunidades autónomas con un interés entre el cero y el uno por ciento, ¿cómo afirma la presidenta andaluza que va a encontrar créditos más baratos en los mercados internacionales? Resulta especialmente inquietante que, en esta nueva ofensiva, la consejera andaluza de Hacienda haya dicho estos días que lo importante no es el tipo de interés que se pague, sino la libertad de la Junta de Andalucía para volver a los mercados financieros: “El resultado de la operación no se mide sólo en los tipos que logremos, sino en el mismo hecho de salir a los mercados y en la recuperación de nuestra autonomía financiera”, sostiene la consejera andaluza de Hacienda.

Susana Díaz debería tentarse la ropa porque ella misma, al poco de llegar a la Presidencia de la Junta, tuvo que pagar un pufo de mas de cien millones de euros por varias operaciones desastrosas del Gobierno andaluz con créditos en yenes japoneses. Los andaluces perdieron 115 millones de euros por los pinitos financieros de sus gobernantes; ¿no es acaso un precedente lo suficientemente sólido para desconfiar? En 2012, cuando casi todas las autonomías estaban abocadas a la quiebra por el cierre de los mercados financieros ante la calificación de bono basura, los sistemas de liquidez que puso en marcha el Gobierno de la nación facilitaron la salida del pozo con créditos a bajo interés, con un ahorro global de 22.000 millones de euros en intereses hasta 2016.

¿Cómo sostiene ahora, en tromba, todo el PSOE andaluz que hay que abandonar el FLA por la desmedida usura del ministro Montoro? ¿Es que los mercados internacionales se han vuelto benéficos? ¿También respalda eso Podemos e Izquierda Unida, como dicen? En fin, como esta operación financiera de la Junta de Andalucía acaba de comenzar y aún está a la espera de la autorización del Gobierno de la nación, ya irán llegando las respuestas. Así que, de momentos, andaluces, alerta: a ver en qué acaba la aventura de Susana Díaz siguiendo la lógica depredadora de los lobos de Wall Street.

Matacán

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