Un violador en el Parlamento andaluz

Ahora sabemos que la ‘vía andaluza’ de los gobiernos de centro derecha se compone también de una ‘vía andaluza’ de oposición que consiste en la protesta preventiva, previa y, quizá, constante

Foto: Cientos de manifestantes, durante la movilización convocada por colectivos feministas frente al Parlamento de Andalucía contra las propuestas en políticas de igualdad y de violencia de género. (EFE)
Cientos de manifestantes, durante la movilización convocada por colectivos feministas frente al Parlamento de Andalucía contra las propuestas en políticas de igualdad y de violencia de género. (EFE)

Un turista que pasara, un joven que se acercara, un curioso que mirara, pensaría que en el Parlamento andaluz, en este martes frío de enero, se había encerrado un violador que se hubiera escapado de la Justicia y se hubiera atrincherado allí dentro, protegido por los protocolos, las inmunidades y las barreras. Por eso, no paraban de gritar: “Fuera, fuera, fuera”, “Vosotros, machistas, sois los terroristas”, “Fuera fascistas de nuestro Parlamento”.

Un violador en el Parlamento andaluz

Varios cientos de mujeres se agolparon en la puerta del Parlamento de Andalucía para acompañar con sus gritos de protesta la lectura del discurso de investidura del candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, que este miércoles se convertirá en el primer presidente del centro derecha que gobierna en Andalucía.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Sabido es que en política, sobre todo en la política de nuestros días, no existe margen posible para un Gobierno; los 100 días de confianza es una cortesía desfasada que ya nadie respeta. Eso lo sabemos, sí, ni 100 días, ni 100 horas, ni 100 segundos. Nada. Pero esto del Parlamento de Andalucía incorpora una novedad a la política española, protestas encendidas antes incluso de que se haya conformado un Gobierno o de que tome posesión el presidente.

Un violador en el Parlamento andaluz

Ahora sabemos que la ‘vía andaluza’ de los gobiernos de centro derecha se compone también de una ‘vía andaluza’ de oposición que consiste en la protesta preventiva, previa y, quizá, constante. Las pancartas que portaban las manifestantes, en su inmensa mayoría mujeres, repetían un lema, el lema de la protesta: “Ni menos, ni más”. Esa leyenda rubricaba las reivindicaciones, “derechos” o “igualdad”.

Foto: J. Caraballo.
Foto: J. Caraballo.

Por lo que ya se intuye de la forma de hacer oposición que han inaugurado el PSOE, Izquierda Unida, Podemos, sindicatos y asociaciones feministas, el lema podría redondearse con un sencillo: “Protestas. Ni más ni menos”, porque no parece que vayan a disminuir en las próximas semanas o meses; mucho menos cuando se acerquen las elecciones de mayo. ¿Es democrática esta forma de actuar? ¿Hacen bien los colectivos que se sienten amenazados en protestar antes de que sus derechos sean conculcados? ¿Cuánto hay de preocupación real y cuánto de estrategia electoral en la concentración del Parlamento andaluz durante el debate de investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla?

Un violador en el Parlamento andaluz

Para no emitir juicios preventivos, como esas protestas, lo mejor será esperar a que el Gobierno comience a andar y se adopten los primeros acuerdos. En cualquier caso, lo que sí se puede afirmar ya es que en el discurso este martes del candidato del Partido Popular no había nada que pudiera presagiar, al turista que pasaba, al joven que se acercara o al curioso que mirara, que en el Parlamento de Andalucía se había encerrado un violador, huyendo de la multitud que lo perseguía.

Foto: J. C.
Foto: J. C.

Lo que dijo el futuro presidente en su discurso fue esto: “Como presidente de la Junta, me comprometo a actuar con responsabilidad y a exigir esa misma responsabilidad a todos para sacar de la contienda política asuntos tan sensibles como la violencia de género. El maltrato es una lacra social que debemos erradicar y hay que hacerlo construyendo sobre lo que ya tenemos, sumando, enriqueciendo, mejorando las leyes, sin cuestionar lo que ha funcionado y funciona, pero corrigiendo lo que no. Haciendo, en suma, que todas las víctimas estén protegidas. Quienes sufran violencia física, psicológica o social de cualquier tipo y en cualquier ámbito, encontrarán en mi Gobierno un refugio seguro, una mano para acogerle y otra para ayudarle a salir del infierno en el que vive”. Esas fueron las palabras de Moreno Bonilla sobre violencia de género en un discurso en el que, por cierto, no mencionó en ningún momento la palabra 'feminismo'. Como en las protestas, ni más ni menos.

Matacán
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