Pedro Sánchez y el PER

Anunciar en campaña una rebaja de las peonadas del PER es un insulto a la dignidad de millones de andaluces, y también de extremeños, que jamás han cobrado un solo céntimo del PER

Foto: El presidente del Gobierno en funciones y candidato a la reelección por el PSOE, Pedro Sánchez, junto a la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones y candidato a la reelección por el PSOE, Pedro Sánchez, junto a la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz. (EFE)

Anunciar una rebaja de las peonadas del PER en plena campaña electoral es una grave afrenta a los andaluces. Y quien la ha cometido ha sido el candidato socialista, Pedro Sánchez, que también es presidente del Gobierno en funciones desde hace seis meses. Ya soportan suficiente los andaluces con el insultante tópico de la ‘sopa boba’ del PER como para que ahora venga Pedro Sánchez a abonar el agravio con una oferta electoral que para muchos solo va a sonar a compra de votos a cambio de una paga. Algo así como, si quieres vivir del cuento, vota al PSOE; si quieres cobrar y no doblarla, vota PSOE; “pitas, pitas, pitas”, como dirá el idiota de turno en unos días.

El 10 de noviembre, si los socialistas ganan las elecciones en Andalucía, el personal lo tendrá claro: ha ganado gracias al PER. Por eso, anunciar en campaña una rebaja de las peonadas del PER es, sobre todas las cosas, un insulto a la dignidad de millones de andaluces, y también de extremeños que jamás han cobrado, ni van a cobrar, un solo céntimo del Plan de Fomento del Empleo Agrario, que es como ahora se llama el PER. Eso, además de ignorar, otra vez más, que, pese a los desvaríos y los abusos del sistema, ese plan de ayudas agrarias, que se implantó en el franquismo y que luego han revalidado todos los gobiernos de la democracia, ha logrado que en Andalucía y en Extremadura no exista el problema de despoblación que amenaza a una buena parte de España, la España olvidada y silenciada.

Conviene insistir en esto último, la irresponsable distorsión que se provoca cuando se incluye en el debate electoral uno de los mayores tópicos que tienen que soportar los andaluces. Habrá quien lo considere un asunto menor, ya se sabe, porque, frívolamente, le divierta la polémica o porque, en el fondo, también piensa que los socialistas siempre han ganado en Andalucía gracias al PER. Esto sucede mucho, sobre todo, en determinados círculos de Madrid. Pero lo ignoran casi todo, como, por ejemplo, que las subvenciones que se otorgan con el PER suponen una parte insignificante del global de ayudas al desempleo que reparte el Estado, en torno al 2%; un porcentaje similar al que representan los 134.000 perceptores del PER en un censo de 6.316.975 andaluces.

También ignoran que, aunque Andalucía sea la principal receptora de los fondos destinados al desempleo agrario, no es la única comunidad que los recibe: en 2018, el presupuesto para toda España fue de 224,8 millones de euros y se distribuyeron entre nueve comunidades, 153,6 millones en Andalucía, 40,8 millones en Extremadura y 30,29 millones en zonas rurales de Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Murcia.

Pedro Sánchez y el PER

Tampoco supone ninguna novedad que un Gobierno decida reducir el número de peonadas que se necesitan para cobrar el subsidio agrario; en febrero del año pasado, el Gobierno de Mariano Rajoy ordenó pasar de 35 a 20 el número de peonadas necesarias para cobrar esas ayudas. Es normal, hay alrededor de 300 pueblos en Andalucía cuyo principal sustento económico es el olivar y en los años de sequía o malas cosechas, lo que hace el Gobierno es reducir el número de jornadas necesarias para que puedan acceder a las ayudas que se conceden por un periodo de seis meses y con importe algo superior a los 400 euros.

También este año se prevé una considerable reducción de la cosecha de aceituna, con lo que la reducción de los jornales podría esperarse para principios de 2020. Y nadie se hubiera opuesto, tampoco la Junta de Andalucía, gobernada ahora por el PP y Ciudadanos, y que financia, junto con las Diputaciones Provinciales, el 40% del PER; el 60% restante corre a cargo del Gobierno de la nación. Quiere decirse que lo que nadie discute, ningún partido político, es que la población rural andaluza se ha mantenido en esos pueblos gracias a las ayudas. El coste de la repoblación en España y los problemas que ocasiona son mucho mayores que los que provoca el PER, incluyendo los que falsamente se le atribuyen.

¿Hay casos de corrupción, fraude y abuso en el PER? La respuesta es sí. Tampoco eso lo puede discutir nadie, pero la generalización y el uso electoral grosero de esa medida, como acaba de hacer Pedro Sánchez, es lo que distorsiona la verdadera realidad de las ayudas agrarias y enfanga el debate. Las noticias de fraude a la Seguridad Social en España son constantes, tanto individuales como colectivas, fraude masivo, tramas empresariales implantadas en medio país que llevan años defraudando. Lo que nadie sugiere nunca, cuando se desarticula una de esas corruptelas, es que todo el sistema de ayudas es corrupto y que todo el que recibe ayudas es un paniaguado que vota al Gobierno que le concede la ayuda. O al PSOE, por defecto.

Ya se ha dicho aquí en otra ocasión que antes de que existiera el “España nos roba” ya existía el “Andalucía nos roba”. La diferencia es que, además de los catalanes, son muchos españoles, de otras regiones, quienes siguen pensando de esa manera, cultivando injustamente un tópico que ofende la dignidad de los andaluces. Por eso, cuando un político como Pedro Sánchez utiliza en campaña electoral el mantra rancio del PER, posiblemente buscando la polémica, el idiota de las “pitas, pitas” y del ‘voto cautivo’, lo que de verdad provoca es que, otra vez más, se fomenten una mentira y un hartazgo. Y ya está bien…

Matacán
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