Los tres errores y el acierto 'in extremis' de Pedro Sánchez

Lo que sigue son las explicaciones que se ofrecen al ‘acuerdo exprés’ con Pablo Iglesias de vicepresidente, cuando era el argumento fundamental para forzar unas nuevas elecciones

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (c), durante su intervención tras llegar a un acuerdo con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias (d). (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (c), durante su intervención tras llegar a un acuerdo con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias (d). (EFE)

Tres errores graves y un acierto de supervivencia. Lo vivido en el entorno de Pedro Sánchez, en los últimos seis meses, desde las elecciones del 28 de abril hasta las pasadas del 10 de noviembre, con una legislatura frustrada en medio, se resume en una sucesión de grandes errores, tres: uno a cargo del propio presidente en funciones, otro de su vicepresidenta, Carmen Calvo, uno más del director del CIS, José Félix Tezanos, y un acierto 'in extremis' protagonizado por Pedro Sánchez en las 24 horas posteriores al cierre de las urnas.

Lo que sigue son confesiones prestadas de lo que se oye en el entorno de Pedro Sánchez, lo vivido desde abril; las explicaciones que se ofrecen al hecho insólito de que se alcance un ‘acuerdo exprés’ con Pablo Iglesias de vicepresidente cuando, hasta hace tres días, era el argumento fundamental para forzar unas nuevas elecciones. Del Pablo Iglesias no es fiable, al Pablo Iglesias, vicepresidente. ¿Cómo se explica eso?

Los tres errores y el acierto 'in extremis' de Pedro Sánchez

“Pues se explica de la forma más sencilla, nos hemos equivocado, se han cometido graves errores pero, por fortuna, las elecciones nos han salido muy bien para lo que podía haber pasado, y Pedro Sánchez, que no estaba al margen de los errores cometidos, ha sabido rectificar de forma inmediata y, como suele hacer, crecerse en los peores momentos. El domingo por la noche, como todo el mundo pudo ver, estaba fuera de sí, parecía perdido cuando se subió al atril de Ferraz a celebrar la victoria de las elecciones. Esa era la imagen del peor Pedro Sánchez, pero a la mañana siguiente ya era otro y sabía perfectamente cómo enmendar la situación. Quienes le conocen desde antes de las elecciones primarias del PSOE, cuando se enfrentó a Susana Díaz, saben bien de lo que estamos hablando; es su forma de actuar. En los momentos duros, tiene la determinación que ni siquiera tuvo Felipe González. Aquella noche, la noche electoral, Pedro Sánchez estaba hundido porque se estaba reponiendo del último error grave: se creyó lo que Félix Tezanos le decía durante la campaña electoral, que tenía asegurado por lo menos 130 escaños. Hubo muchos que le pedían que pusiera los pies en el suelo, que no se confiara tanto, que las cosas no estaban así de bien, pero el presidente no se enteró hasta que comenzaron a llegarle los resultados de las elecciones. Fue un milagro de la fortaleza de este partido que pudiésemos mantener el 28% de voto de las anteriores elecciones y que solo perdiésemos tres escaños, porque podríamos haber caído mucho más, pero el presidente no lo vio así hasta el mismo día de las elecciones. Ese fue el último error.”

“Los dos errores anteriores también tienen nombre, uno de ellos es del propio Pedro Sánchez que, desde finales de junio, ya tenía decidido que había que convocar nuevas elecciones. Más o menos desde que el juicio del 'procés' quedó visto para sentencia en el Tribunal Supremo y se sabía que, a la vuelta del verano, habría sentencia y que, en cualquiera de las hipótesis que se manejaban, sería condenatoria para todos o para un grupo numeroso de los procesados independentistas. El presidente estaba obsesionado con lo que vendría después, puso al ministro Marlaska a preparar la coordinación con los Mossos de Esquadra y el resto del dispositivo policial, y lo último a lo que quería arriesgarse es a vque la sentencia se produjese con un Gobierno que no estuviese unido. Sí, es así, en un momento tan crítico, Pedro Sánchez tenía claro que era preferible un Gobierno en funciones, pero unido, a un gobierno de coalición en el que hubiese ministros pidiendo el indulto de los procesados. También en ese momento, a partir de junio, muchos de los que fueron conociendo los planes de adelantar las elecciones se lo desaconsejaron, pero Pedro Sánchez siguió adelante. Por ejemplo, Iván Redondo… Ahora, por filtraciones interesadas que vienen del propio partido, unas de Ferraz y otras del Consejo de Ministros, se está intentando culpar de las nuevas elecciones a Iván Redondo, pero no tienen razón. Redondo ha sido de las personas que más se han empeñado en convencer al presidente de que no fuera a unas nuevas elecciones. Iván Redondo y otros, pero ahora lo han aprovechado algunos que quieren cargárselo; hay quien no le perdona que no sea militante del partido… En fin, que esa fue la primera equivocación”.

“La segunda equivocación fue confiar a Carmen Calvo las negociaciones, porque entre ella, Adriana Lastra y María Jesús Montero han hecho naufragar todos los intentos de acuerdo que ha habido. Otra cosa es que se piense que, si Pedro Sánchez estaba convencido de unas nuevas elecciones, Carmen Calvo, Lastra y Montero lo único que hicieron fue ejecutar sus órdenes, pero no es así, porque si ellas hubieran desbloqueado las negociaciones se hubiera avanzado hacia el acuerdo. Y no ha sido posible; tan seguro lo digo como afirmo que con otros negociadores, más experimentados, el acuerdo habría llegado. Debe tenerse en cuenta que Pedro Sánchez se reunió con Pablo Iglesias en solitario en siete ocasiones, no en cuatro como se dice en la prensa, y el acercamiento que se producía, se rompía al poco tiempo en las comisiones negociadoras. Muchas veces, eso también es cierto, por culpa de la dirección de Unidas Podemos”.

“¿Y cuál ha sido el acierto, entonces? Pues el del acuerdo exprés. En la reunión del lunes de la ejecutiva federal, Pedro Sánchez ya pudo observar algunas tensiones internas, cómo algunos se tiraban los trastos a la cabeza, y lo que dijo es que iba a trabajar por el acuerdo y que sería rápido. Al contrario de los seis meses anteriores, o precisamente por lo que ha aprendido, esta vez ha salido de su reunión con Pablo Iglesias con el acuerdo firmado. Punto y final. Es lo único bueno que podíamos hacer; después de ese pacto, el resto de las fuerzas para completar la mayoría irán cayendo como fruta madura. Ya lo iréis viendo. Y la legislatura tirará hasta donde tenga que tirar. Nuestra militancia, que es lo que nos debe importar en este momento, está satisfecha. ¿Nos hemos equivocado? Pues sí, tres veces, como he explicado. Pero la política consiste en la gestión de lo posible y ahora nos encontramos con un gobierno de coalición, que ya lo teníamos asumido, y un entorno electoral que es el más favorable para nosotros de los últimos cuatro años. Ciudadanos está arrinconado, con lo que hemos recuperado completamente el centro izquierda, y a Podemos lo tenemos dentro, controlado, y menguando, porque han perdido siete escaños; nosotros solo tres. Aquí lo que nadie recuerda es que en mayo de 2018, es decir, hace año y medio, las encuestas nos daban como última fuerza política, la cuarta por detrás de Ciudadanos, Podemos y Partido Popular. ‘Caída histórica’, lo tituló 'El País'. Creo que no es necesario añadir nada más: este recorrido se ha completado con gran acierto”.

Matacán
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