Nadie devolverá el dinero de los ERE

Dinero despilfarrado, tiempo perdido, oportunidades ignoradas. Sí, del dinero del escándalo de los ERE de Andalucía se debe hablar siempre en pasado

Foto: Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en una de las sesiones del juicio de los ERE. (EFE)
Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en una de las sesiones del juicio de los ERE. (EFE)

La corrupción política siempre se viste de seda. Cuando los sorprenden o cuando los condenan, los implicados por corrupción política siempre tienen una justificación social para explicar su conducta. El complejo megalómano que edificaron se hizo en favor del pueblo, las carreteras que construyeron solo buscaban acabar con el aislamiento y favorecer la modernidad, las ayudas que se concedieron únicamente pretendían atraer inversiones.

Todo lo demás, se obvia subliminalmente, cínicamente, o incluso se detesta, como indeseables daños colaterales, perversiones inevitables de un bien social.

Como en la trama de los ERE de la Junta de Andalucía en la etapa socialista; la justificación siempre ha sido la noble preocupación de los gobernantes por atender las demandas laborales de los andaluces que se quedaban en paro por la crisis. De todos los que han utilizado ese argumento, el más desahogado de todos fue un exconsejero de Trabajo del Gobierno andaluz, Guillermo Gutiérrez: “solidaridad mal entendida”.

Es extraordinaria esa denominación del fraude, sin duda. Pero lo dijo así, si el Gobierno socialista llegó a incluir en los Expedientes de Regulación de Empleo a gente que nunca había trabajado en esas empresas, para que tuvieran una buena pensión de por vida, fue por un concepto de solidaridad mal entendida ya que solo pretendía darle una a ayuda: “Esto es una solidaridad mal entendida con dinero público. Se ha metido en un ERE a gente que no tenía pensión para que la tuviera y me parece mal porque se ha hecho con dinero público”, le dijo el exconsejero andaluz al periódico ABC, a principios de la década, cuando el escándalo comenzaba.

Si el Gobierno socialista llegó a incluir en los ERE a gente que nunca había trabajado en esas empresas, fue por un concepto de solidaridad mal entendida

En realidad, cuando se contempla en su conjunto lo sucedido, lo que se presenta como un acto benéfico y solidario no es más que una grosera justificación, grosera e indecente en un partido que lleva la palabra obrero en sus siglas, porque lo que nunca se podrá evaluar ya es cuántas mejoras, cuánto progreso se ha perdido, por no haber destinado ese dinero a su verdadero fin, el progreso económico de Andalucía, que tantos años ha ostentado el título de ser la región con más paro de Europa. A cuántos andaluces, a cuántos emprendedores, se les ha negado la posibilidad de prosperar, de crecer, de fortalecer su tierra, porque las ayudas nunca iban a llegar a sus manos. Dinero despilfarrado, tiempo perdido, oportunidades ignoradas. Sí, del dinero del escándalo de los ERE de Andalucía se debe hablar siempre en pasado porque nunca se va a recuperar.

Todo cuanto se diga al respecto debe ceñirse al ámbito vaporoso de la palabrería política, como cuando se afirma que “se han robado 680 millones de euros”. No se trata de un robo y, por eso, el dinero de los ERE que se concedieron de forma fraudulenta no se va a devolver: la inmensa mayoría de los 6.500 beneficiarios de esas prejubilaciones son antiguos trabajadores de empresas a los que nadie reclama nada porque están al margen del procedimiento judicial y porque nada tienen que ver con las ilegalidades cometidas.

Sí, del dinero del escándalo de los ERE de Andalucía se debe hablar siempre en pasado porque nunca se va a recuperar

¿Quiere decirse, entonces, que nadie se llevó ni un céntimo del escándalo de los ERE, como repite el PSOE, que nadie va a devolver nada? En absoluto, en esa trama, como ya se irá viendo en los casi doscientos juicios que quedan aún por celebrarse, se han beneficiado muchos comisionistas, empresarios e intrusos, pero el montante que se les reclama es posible que oscile entre los 50 y los 100 millones de euros; una cantidad enorme, pero muy lejana de los 680 millones de euros que ha fijado la sentencia de la Audiencia de Sevilla y mucho más lejana aún de los 1.400 millones que se estimaron en principio, contando con todos los expedientes de regulación de empleo concedidos por la Junta de Andalucía hasta que ‘volvió’ a la legalidad, en 2015, y dejó de aplicar el sistema de transferencias opaco por el que han sido condenados dos ex presidentes socialistas.

Las siglas del PSOE, aunque Susana Díaz diga que este escándalo no tiene relación con el partido, saldrán todavía muchas más veces en los próximos juicios, cuando vayan desfilando algunos de los intrusos de los ERE, exconcejales, exalcaldes, familiares de dirigentes socialistas locales. Y aparecerán también en otras derivadas ‘misteriosas’, como el dinero que fue a parar a República Dominicana, invertido por unos comisionistas de la trama en un proyecto hotelero que tenía como socio a Jesús Barderas, amigo fraternal de Felipe González. Todo eso, llegará, sí. Pero no está ahí el grueso del dinero de los ERE.

Delimitar la desvergüenza de este fraude andaluz a los estrictos términos de la condena no supone restarle gravedad a lo sucedido; más bien al contrario, lo que resulta desquiciante es el empeño de varios líderes políticos en repetir que se han robado mil millones de euros y que hay que devolverlos. Curiosamente, lo dicen igual en los dos extremos, desde el secretario general del PP, Teodoro García Egea, a la derecha de la derecha, hasta el alcalde de Cádiz, José María González, y la portavoz de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ambos a la izquierda de la extrema izquierda.

¿Quiere decirse, entonces, que nadie se llevó ni un céntimo del escándalo de los ERE, como repite el PSOE, que nadie va a devolver nada?

Todos ellos han hablado estos días de “robo” y se han preguntado quién va a devolver los 680 millones de euros del “saqueo de las arcas públicas de Andalucía”. ¿Por qué no le pide Teresa Rodríguez directamente a los 6.300 prejubilados que devuelvan el dinero? ¿Y Teodoro García Egea, por qué no le pide a la Tesorería de la Seguridad Social que devuelva los 150 millones de euros que ha cobrado, en concepto de cotizaciones, de esa partida de ERE fraudulentos? Ni los trabajadores, salvo los intrusos, que son 200, ni la Seguridad Social han cometido ningún delito y son ellos los que tienen casi todo el dinero de los ERE. No es necesario crear en la sociedad una sensación falsa de que los ‘ladrones’ de los ERE de Andalucía se burlan de todos nosotros, que se han quedado con 680 millones de euros y que no lo devolverán, porque eso no es cierto. Lo saben y retuercen la realidad, pensando que la frustración les ayuda. Una vez más: el dinero de los ERE no se va a devolver ni, aunque sucediera, Andalucía va a recuperar las oportunidades perdidas. Qué saqueo es más grave que el del despilfarro del tiempo pasado.

Matacán
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