La Corona y otros referéndums

Dices que esta es la oportunidad para que España demuestre que es una democracia plena con un referéndum sobre la Corona, pero el problema de este debate es de origen

Foto: El rey Felipe VI, en una videoconferencia con el Colegio de Abogados de Tarragona desde Zarzuela. (Casa Real)
El rey Felipe VI, en una videoconferencia con el Colegio de Abogados de Tarragona desde Zarzuela. (Casa Real)
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Dices que esta es la oportunidad para que España demuestre que es una democracia plena con un referéndum sobre la Corona, pero ya sabes, antes de que empecemos a discutir, que el problema de este debate es de origen, porque no se trata de la Corona sino del concepto mismo de democracia. Es decir, la ecuación se debe formular con los mismos elementos que utilizas, pero justo al revés: la democracia española se debilita con un referéndum sobre la Monarquía. Pero como sé que este debate nos va a acompañar mucho tiempo, podemos volver, de nuevo, sobre nuestras pisadas y comenzar a razonar esta historia justo desde el instante en el que la formulas: el rey de España es una figura ilegítima porque la colocó ahí un dictador, Francisco Franco.

De acuerdo, vamos a arrancar desde ese punto, ningún problema, pero asume, al menos, que no se trata de ninguna originalidad, que también hay debates trasnochados, tan trasnochados como las instituciones que critican solo porque hunden sus raíces en la historia. En este caso, eso es lo que ocurre, no vayas a pensar que estamos hablando de todo esto porque ahora hay fuerzas políticas de izquierdas que lo plantean por primera vez en España… No, el debate de la monarquía está presente desde la Transición; viene de lejos en la democracia española, tanto que lo más exasperante es que la desmemoria los borre de un soplo, como una ráfaga de viento desdibuja las huellas de un camino polvoriento.

Pero volvamos a Franco… Dices que nadie puede negar que fue Francisco Franco quien nombró a Juan Carlos I rey de España y esa es una verdad incuestionable que se convierte en una grosera falsedad si no se cuenta lo que sucedió a continuación de ese hecho innegable. Es así, está en la historia: Franco, después de múltiples malabares internos para contentar a unos y a otros, para despistar a unos y a otros, sibilino como era, designó a Juan Carlos de Borbón como su sucesor en la Jefatura del Estado, con el título de ‘Príncipe de España’, en el verano de 1969.

Así que, irreprochable, pero el problema es que te quedas ahí y no avanzas, ni contemplas, ni valoras, lo que ocurrió a partir de entonces. Porque si Franco lo que pretendía era eso que dijo, dejarlo todo “atado y bien atado”, lo que no tuvo en cuenta es que al trasladar a Juan Carlos I el poder absoluto que tenía el dictador le otorgó todo el mando para que pudiera imponer luego una democracia plena en España. Eso es lo que convirtió la Transición española en un hecho singular en la historia, la transición pacífica desde una dictadura a una democracia gracias a que Juan Carlos I utilizó el poder de Franco para cedérselo a la Constitución, a la soberanía española, y reducir la Casa Real a la institución meramente simbólica que es desde entonces. En esto, como te he dicho otras veces, estoy con gente como Paul Preston, el hispanista inglés, que repite siempre que el papel de Juan Carlos en la Transición española fue “heroico”. Y Preston no es monárquico, como tampoco lo es el primer expresidente socialista, Felipe González; ambos defienden la monarquía parlamentaria española desde un punto de vista exclusivamente pragmático. También le habrás oído decir varias veces a Felipe González que Juan Carlos es constitucionalista antes de que hubiera Constitución.

La Corona y otros referéndums

Dices que, de todas formas, aunque Juan Carlos I apostara por la democracia cuando se murió Franco, lo que no hubo en España fue una votación para que los ciudadanos pudieran elegir entre monarquía y República, que es lo que se sigue reclamando hoy porque lo tenemos desde entonces como asignatura pendiente. También en esto utilizas la misma trampa que antes, la de contar la historia a la mitad, eligiendo solo la parte que te interesa. Además, lo que no consigo entender es por qué la salud democrática de un sistema depende solo de ese referéndum, y no de otros muchos que, de la misma forma, se podrían celebrar, sobre otras cuestiones que nos vienen dadas en la Constitución española.

Pero vamos por partes. Que España sea una Monarquía Parlamentaria o una República ya se votó y se debatió cuando se estaba elaborando la Constitución, que es cuando correspondía. Es más, fue un debate consciente, premeditado y buscado, fundamentalmente, por el PSOE porque quería, con esa votación, anular el vínculo de Juan Carlos con el franquismo. Sí, esto se votó en las Cortes, exactamente el 4 de julio de 1978 y exactamente esta propuesta: “El Estado español, formado por una comunidad de pueblos, se constituye en una República democrática y parlamentaria que propugna como valores superiores la libertad, la justicia, la igualdad y el respeto al pluralismo político”. En ese momento, en esa votación, fueron los representantes de la soberanía popular, y no Franco, quienes decidieron que España se rigiese, con esos mismos valores, por una Monarquía Parlamentaria, con la Casa Real desposeída de todo poder ejecutivo.

Dices que, bueno, que la votaron los diputados pero que no lo votó el pueblo y, al decirlo, no sé si eres consciente del laberinto democrático en el que entras y del que no podrás salir, de tantas contradicciones como encontrarás. Una democracia representativa no es un sistema asambleario. Ni uno solo de los que oyes reclamarlo así, desde un escaño en el Congreso o en un Parlamento autonómico, defendería eso mismo para la institución que gobierne. No, en una democracia no se puede someter todo a votación. La democracia es un modelo político de convivencia del que se dota una sociedad para vivir en libertad, igualdad y fraternidad, bajo el amparo de unas leyes comunes, previamente acordadas. Para cambiar la Constitución en las cuestiones que afectan al modelo de Estado y a los derechos y libertades de todos nosotros, existe un procedimiento agravado, que fue el que impuso la izquierda de entonces como garantía de supervivencia frente a futuros reaccionarios. Por eso, hay muchas cuestiones que no se pueden someter a votación porque transgreden nuestra norma principal.

Quizá lo entiendas con algunos ejemplos. Aunque dos millones de personas firmasen mañana para que en España se convoque un referéndum sobre la pena de muerte, no se puede convocar. Habrás leído que Bildu es de los partidos más activos a favor del referéndum de la Corona: ¿aceptarían igual una consulta para impedir que se presente a las elecciones un partido separatista o, como en su caso, que ni siquiera condena la brutal historia asesina de ETA? Pues tampoco eso se puede someter a votación. La Constitución ampara al discrepante, incluso al discrepante con la Constitución, pero establece las únicas vías legales y democráticas para llevar a cabo esa disconformidad. La Casa Real es, a esos efectos, un referéndum más de los que solo se pueden celebrar modificando la Constitución. Ahora que don Juan Carlos ha anunciado que se marcha de España, esperemos a ver cuál es la resolución del resto del enorme embrollo en el que se ha metido. No des nada por sabido, por sentenciado, porque puedes equivocarte. Y no me vayas a decir que una manzana mancha el cesto porque, entonces, otra vez, te hará falta mirar alrededor y extender tu lógica hasta asfixiarte con ese concepto erróneo de democracia.

Matacán
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