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Andalucía, tres claves preelectorales
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Javier Caraballo

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Andalucía, tres claves preelectorales

Lo único que no podía esperar la potente agrupación del PSOE de Andalucía es que la llegada de la derecha al Gobierno andaluz no fuera un breve paréntesis

Foto: La presidenta de la Cámara, Marta Bosquet, iza la bandera de Andalucía en el Parlamento regional. (EFE/Raúl Caro)
La presidenta de la Cámara, Marta Bosquet, iza la bandera de Andalucía en el Parlamento regional. (EFE/Raúl Caro)
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La convocatoria adelantada de las elecciones en Andalucía cierra formalmente un periodo excepcional en la vida política de esta comunidad: la primera vez que ha gobernado el centro derecha en 40 años. Todos los gobiernos anteriores fueron socialistas, desde la misma creación de la autonomía andaluza, igual que lo fueron también en otras dos comunidades que, unidas, formaban lo que durante años se consideró el ‘granero electoral’ de los socialistas: Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. Por esa similitud histórica entre las tres comunidades, la primera novedad que presentan estas elecciones andaluzas es que, según afirman todos los sondeos publicados hasta ahora, el Partido Popular tiene la posibilidad de renovar el mandato al frente de la Junta de Andalucía.

Si eso sucede, podremos interpretarlo como un cambio significativo en el panorama político en España, porque habrá girado hacia el centro derecha la autonomía más poblada (ocho millones y medio de habitantes; casi un millón más que Cataluña). Lo único que no podía esperar la potente agrupación del PSOE de Andalucía es que la llegada de la derecha al Gobierno andaluz no fuera un breve paréntesis, como les ocurrió a los socialistas extremeños y a los castellano-manchegos. Para entender el giro experimentado, incluyendo la propia convocatoria adelantada que ha formalizado ya el presidente popular, Juanma Moreno, podemos hacernos tres preguntas que encierran las principales claves electorales.

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE/Julio Muñoz) Opinión

¿Por qué convoca el PP ahora?

Desde hace más de un año, sobre todo una vez que se comenzó a controlar la pandemia a mediados de 2021, en Andalucía se habla del adelanto electoral a esta primavera de 2022. La especulación adquirió cierta notoriedad política, no por el hecho en sí mismo, sino porque suponía la negativa y la resistencia de Moreno Bonilla a secundar los planes y presiones del entonces presidente del PP nacional, Pablo Casado. Inmediatamente después de las elecciones autonómicas en Madrid, en mayo de 2021, se pretendió forzar al líder de los populares andaluces para que hiciera lo mismo que Ayuso, romper su acuerdo con Ciudadanos y convocar elecciones para el otoño pasado. El PP andaluz, en clara desavenencia con Casado y García Egea, no lo aceptó y mantuvo el horizonte de esta primavera, en junio, cuando la legislatura se da técnicamente por finalizada (julio y agosto son meses inhábiles y en septiembre tendría que disolver el Parlamento).

Además, se barajan otras variables positivas para elegir esta fecha y no el otoño próximo, como la oleada favorable de empleos por los contratos de verano, decisivos en una economía como la andaluza, y el buen ánimo por la cercanía de las vacaciones y la recuperación de todas las fiestas primaverales tras dos años de prohibiciones por la pandemia. En esas, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, encuentra el mejor ambiente posible para presentarse a las urnas sin que se distorsione la imagen electoral que se ha labrado en estos tres años, la de un político moderado, identificado con un andalucismo de centro, que se identifica perfectamente con el electorado que ha respaldado al PSOE en las cuatro décadas anteriores. Como se ha ejemplificado aquí alguna vez, Moreno Bonilla ha construido su liderazgo, que en las encuestas aparece imbatible, gracias a la utilización de un patrón social idéntico al del PSOE andaluz, combinado con guiños políticos de derecha liberal, como la bajada de impuestos, y la transparencia en la gestión frente a los casos de corrupción de la última etapa socialista.

Foto: El presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. (EFE/Raúl Caro)

¿Qué fue de la hegemonía del PSOE?

Aunque los socialistas andaluces no perdieron el Gobierno de la Junta de Andalucía hasta finales de 2018, la realidad es que desde muchos años antes ya se apreciaba un desgaste progresivo que jamás han sabido superar. Sucedió primero con Manuel Chaves, al que ya Rodríguez Zapatero consideraba amortizado tras casi dos décadas como presidente andaluz. Por eso, promovió su relevo y, en 2009, se lo llevó, junto con Gaspar Zarrías, su brazo derecho eterno, al Gobierno de la nación. Lo sustituyó José Antonio Griñán, pero ya el PSOE andaluz, esa maquinaria implacable, que todo lo dominaba, que a todas partes llegaba, empezó a resquebrajarse por la ausencia de un secretario general, un líder, aceptado por todos. Chaves lo fue; Griñán, jamás. Cuando Griñán se presentó a sus primeras elecciones, en marzo de 2012, el PSOE perdió por primera vez en Andalucía, ganó el PP, pero pudo salvar el Gobierno gracias a un pacto con Izquierda Unida. El declive, sin embargo, no conseguiría frenarlo porque el monumental escándalo de los ERE acabaría llevándoselo por delante y porque su sustituta, Susana Díaz, nunca consiguió revitalizar al electorado socialista, sacarlo de la apatía progresiva que iba dominando a sus votantes.

Hoy, tres años después de perder la Junta de Andalucía, la mejor noticia para el PSOE es que mantiene un suelo electoral elevado (por encima del 25% del electorado), similar al que tenía hace cuatro años, pero todo lo demás es desfavorable: persiste el recuerdo de los casos de corrupción y, tras la cruenta batalla interna entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, el partido no se ha recuperado internamente. El exalcalde de Sevilla Juan Espadas es el candidato designado, pero no controla aún el PSOE de Andalucía ni está funcionando como revulsivo electoral. A todo ello se suma un problema más: los partidos que están a su izquierda se presentan más divididos aún que hace cuatro años, por la ruptura de Podemos con el sector trotskista de Teresa Rodríguez y Kichi González, alcalde de Cádiz.

Foto: El líder del PSOE andaluz, Juan Espadas. (EFE/Julio Muñoz)

¿Hasta dónde puede llegar Vox?

La fortaleza de Vox en Andalucía es la otra constante que reafirman todos los sondeos, incluido uno de los barómetros de El Confidencial, en el que se vaticinaba que, en el caso de que se convocaran en este momento unas elecciones generales, el partido de Abascal superaría al Partido Popular en 19 provincias de toda España, entre ellas las ocho de Andalucía. Es evidente que ese no será el resultado de las elecciones autonómicas, que Vox está muy lejos de superar al PP en las urnas andaluzas, pero nadie debería descartar dos cosas: que la ultraderecha sea la única fuerza política que consiga doblar su número de diputados de la actualidad (12 escaños) y que supere al Partido Popular en algunas capitales, como Granada, y en grandes comarcas de Andalucía, sobre todo en Huelva y en Almería.

Es decir, el éxito electoral de Vox en las elecciones andaluzas se da ya por descontado y solo puede aguarle las expectativas la fortaleza electoral que presenta el presidente andaluz y candidato del PP, Juanma Moreno, como se decía antes. Esta doble variable, el crecimiento asegurado y la imposibilidad de superar al Partido Popular, es lo que ha provocado que en Vox hayan comenzado a replantearse la candidatura de Macarena Olona que, como dijo en su entrevista en El Confidencial el propio Santiago Abascal, también desempeña un papel esencial en el grupo parlamentario del Congreso de los Diputados. Únase a ello la posibilidad de que, en uno de esos contactos reservados que ya han mantenido el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Vox, se haya barajado la posibilidad de que la tensión entre ambos disminuya en la campaña electoral, algo imposible con una política impetuosa y furibunda como Olona.

La convocatoria adelantada de las elecciones en Andalucía cierra formalmente un periodo excepcional en la vida política de esta comunidad: la primera vez que ha gobernado el centro derecha en 40 años. Todos los gobiernos anteriores fueron socialistas, desde la misma creación de la autonomía andaluza, igual que lo fueron también en otras dos comunidades que, unidas, formaban lo que durante años se consideró el ‘granero electoral’ de los socialistas: Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. Por esa similitud histórica entre las tres comunidades, la primera novedad que presentan estas elecciones andaluzas es que, según afirman todos los sondeos publicados hasta ahora, el Partido Popular tiene la posibilidad de renovar el mandato al frente de la Junta de Andalucía.

Juanma Moreno
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